miércoles, octubre 19, 2022

CONCIERTO VALIOSO DE LA FILARMÓNICA CON OTTENSAMER Y DIEMECKE


                              El concierto del 23 de septiembre de la Filarmónica de Buenos Aires tuvo dos aspectos de especial interés: el debut argentino del gran clarinetista Andreas Ottensammer y el interesante hecho de la programación del director Enrique Arturo Diemecke: empezó y terminó con una passacaglia.

               La Passacaglia op. 1 de Anton Webern dura 10 minutos y es una obra de singular importancia dentro de su producción sinfónica y su carácter de discípulo de Arnold Schönberg. Tanto él como el otro gran creador de la Escuela de Viena, Alban Berg, han imaginado partituras de singular calidad. Bien dice Pablo Gianera en su excelente comentario: "Webern compuso la pieza en 1908 en el último período de sus estudios con Schönberg y bajo el influjo de su primera sinfonía y del segundo cuarteto de cuerdas". Ya se "insinúa la economía temática y la exigencia de eludir toda repetición". "La orquestación es muy típica de Webern en su claridad". El compositor tenía entonces 25 años: había nacido en Viena en diciembre de 1883 y ya se casó para cuando escribió la Passacaglia, lo que le obligó a tomar una tarea que odió: dirigir operetas en Bad Ischl. Pero esas concesiones a la falta de dinero también fueron de Schönberg y Berg: tengo un disco de valses de Strauss arreglados por los tres, aunque cada uno por su lado. Atesoro un álbum de LPs en donde están grabadas todas las obras de Webern, con Boulez dirigiendo las sinfónicas. Webern estudió con Schönberg entre 1904 y 1908, pero a partir de ese año le irá mostrando sus obras para saber qué opinaba su maestro. Su op.1, la "Passacaglia para gran orquesta", comenta Humphrey Searle (que escribió un admirable estudio del compositor acompañando a los discos): "La Passacaglia todavía es tonal, aunque muy cromática, y admite duplicaciones de instrumentos que luego no habrá en futuras obras". A su vez, Susan Bradshaw analiza las obras grabadas y así se expresa: "El tema de la Passacaglia tiene 8 compases anunciados en octavas en pizzicato" (lo mismo hará Britten en su Passacaglia de "Peter Grimes"). "Hay dos contra-melodías que contrarrestan las 17 veces que se escucha el tema y que llevan al momento en el que el tema inicial desaparece. El desarrollo llega a un tormentoso pasaje. La recapitulación es breve y casi elimina el tema inicial. Tras el último fortissimo, la coda se basa en pocos instrumentos y la obra se cierra suavemente con 3 trombones". Diemecke volvió a demostrar su famosa memoria, dirigiendo con gran firmeza sin partitura. La orquesta respondió con bastante exactitud. Esta "Passacaglia" no se escuchó en la etapa 1950-1970, pero luego se ha interpretado algunas veces. Palabras de Webern: "La música es la ley de la Naturaleza relacionada con el sentido del oído". "No hicimos la nueva ley sino que ella se impuso a nosotros". "Después de los Clásicos, la explosión de la tonalidad".

               Los Conciertos para clarinete son abundantes; los hay valiosos: el de Mozart, los dos de Weber, los de Hindemith, Milhaud, Nielsen, Spohr, C. Stamitz. Sin embargo, Ottensammer optó por un arreglo de una Sonata de Brahms orquestada para clarinete y cuerdas por Darko Butorac.

La Sonata es la op. 120 Nº 1, escrita en 1894 por Brahms para un notable clarinetista, Richard Mühlfeld, de la Orquesta de Meiningen, importante en esa época. Brahms aceptó que la parte del clarinete la tocara una viola, y hay grabaciones, pero como Brahms no tuvo en cuenta que la viola hubiera debido tener pasajes tocando 2 o 3 notas juntas, no suena correctamente. Además del arreglo de Butorac, existe el de una figura más conocida, el de Berio. No conozco a Butorac pero hizo un buen trabajo: las cuerdas están bien compaginadas y no se lamenta en demasía la ausencia del piano. Creo que la decisión es del clarinetista, que seguramente la tocará en conciertos con piano pero también le gusta presentarla con orquesta. Los 4 movimientos son los siguientes: Allegro appassionato; Andante un poco/Adagio; Allegretto grazioso; y Vivace. La orquesta no tapa al clarinete, y hubo una buena relación entre Diemeke y Ottensammer. Conocí al clarinetista cuando en la televisión lo vi y escuché tocando el Primer concierto de Weber y una pieza gitana de un autor poco conocido y nada menos que la Orquesta del Concertgebouw con Jansens en un puerto de Chipre al aire libre en verano con varios miles de personas entusiasmados. Me pareció un gran virtuoso, y ahora lo confirmé. Es nada menos que el primer clarinete de la Filarmónica de Berlín. En años recientes también dirigió orquestas de cámara. Nació en 1989 en Viena. Toca como solista con grandes orquestas. Además también interviene en obras de cámara y para Deutsche Grammophon grabó el Trío de Brahms con Yuja Wang (piano) y Gautier Capuçon (violoncelo). Como era de esperar, su ejecución del op. 120 Nº 1 fue excelente y confirmó su gran carrera. La pieza extra fue inesperada: la melodía de Puccini en "Tosca" del Acto 3º justo antes de "E lucevan le stelle". Confieso no conocer piezas de clarinete solo y sumergirnos en "Tosca" no dejó de asombrarme; por supuesto lo tocó muy bien.

               La Cuarta Sinfonía de Brahms es extraordinaria en todos sus movimientos, pero sobre todo en la Passacaglia del Cuarto Acto se está ante algo que es simultáneamente conmovedor y de extraordinaria habilidad. No está de más recordar que está marcado "Allegro energico e passionato" y que termina "Più allegro", pero antes de esos minutos rápidos finales está ese célebre solo de flauta lento y triste. Pocas veces Diemecke ha sido tan musical como en esta interpretación, y me quedé asombrado con la perfección total de los primeros violines, con una afinación y belleza de timbre de una gran orquesta. Esto sin olvidar que todos tocaron muy bien y merecieron el gran aplauso final. Diemecke le había pedido a la audiencia que no aplaudieran entre movimientos y así fue (lo habían hecho en la Sonata de Brahms, molestando al buen aficionado). En suma, una noche para recordar.

Pablo Bardin


MÚSICA BARROCA ITALIANA POR EL INSTITUTO DEL COLÓN

               El Instituto Superior de Arte del Colón ofreció en el Salón Dorado un interesante concierto de música barroca italiana del Seicento con gran variedad de compositores y numerosos artistas jóvenes. Tres personajes figuran en el programa: Orfeo, Venus y Apolo. El Ensamble Barroco del Instituto constó de 5 violines, 1 viola, 1 violoncelo, 1 laúd, 2 teclados y 4 bronces. La preparación musical fue de Víctor Torres, Joëlle Perdaens, Benjamín Báez, Miguel de Olaso y Manuel de Olaso. No me quedó claro quién tocó el arpa y dirigió. La Puesta en espacio significó mover lentamente a los cantantes por varias zonas, incluso el corredor entre los asistentes.

               1.CANTO A ORFEO. CLAUDIO MONTEVERDI: Toccata de L´Orfeo: el breve y brillante inicio de la primera ópera monteverdiana se arruinó por fallas muy marcadas de la trompeta aguda. STEFANO LANDI: "Canta la cicaleta" ("Canta la cigarrita"), una simpática y breve canción, bien cantada por María Paula Alberdi. Aquí la trompeta estuvo pasable. Landi (1590-1655): la primera obra que se conoce de él es la "tragicomedia pastorale" "La morte d´Orfeo", ópera, 1619, y de allí es la canción que escuchamos.  Está grabada la ópera por Currende Vocal Ensemble, dirigida por Stubbs, en Accent. Es famosa su segunda ópera, "Il S. Alessio", escrita en Roma, estrenada en el Palazzo Barberini en 1632 (grabada por Les Arts Florissants en Erato). Volviendo a "La Morte d´Orfeo", escuchamos una extensa aria, "T´amai gran tempo" (presumo que dirigida a Euridice), bastante rápida, acompañada por laúd, y bien cantada por el tenor Norberto Miranda, que tendrá mucha tarea en este concierto; sólo me extrañó que algunas notas agudas parecieron de falsete. De la misma obra, "Su, su dall´Oriente", largo intercambio entre Aurora (Natalia Salardino, soprano), Ebro (el río), cantado en recitativo por Darío Jara Novoa, más bajo que barítono según lo exige la obra; y 3 "eureti" (no me figura su traducción, podrían ser ninfas, dado el carácter de su música): Constanza Díaz Falú, soprano; Alberdi; y Rosario Mesiano, mezzosoprano. He escuchado muchas veces a Díaz Falú durante los anteriores 10 años, es una cantante segura y de agudos, pero con timbre algo áspero, y así fue esta vez; me extraña que sea alumna porque está formada hace mucho, pero será el repertorio de barroco del siglo XVII que le habrá interesado conocer (imagino); sí tiene gracia y belleza, y su traje así la mostró (los trajes fueron variados y atrayentes). Alberdi y Mesiano cantaron bien y la música resultó muy grata. MONTEVERDI: "Sinfonia infernale a 7": Orfeo está en el infierno buscando a su Euridice; sin canto, esta sinfonía (música para instrumentos sin el sentido de un siglo más tarde) está "a 7", o sea 7 instrumentos, mezclando bronces y cuerdas; es música muy expresiva y estuvo bien tocada salvo algún detalle. LUIGI ROSSI: 2 arias de Euridice de "L´Orfeo": "Lasciate averno" y "All´impero d´amore". La primera la cantó Salardino y la segunda Díaz Falú. Rossi (1598-1653): "Orfeo" fue estrenada con libreto de Francesco Buti en París en marzo de 1647, por pedido del Cardenal Mazarin. Fue a la vez un gran éxito (muy apoyada por la Reina) pero atacada violentamente por el libreto, debido a motivos religiosos, políticos y económicos. Aparte de las óperas, escribió un centenar de cantatas. "L´Orfeo" fue grabada por Les Arts Florissants dirigida por Christie para Harmonia Mundi. Las 2 arias que escuchamos tuvieron distinto carácter: la primera, extensa e intensa, bien cantada por Salardino; y la segunda, más breve, rápida y alegre,  cantada por Díaz Falú con entusiasmo.

               II. VENUS. GIOVANNI BATTISTA GRILLO: "Sonata Seconda a 7". La palabra "Sonata" en esa época significaba "per sonare". No está Grillo en Grove ni figura en R.E.D. Classical 2000 Catalogue, pero la música me impresionó grata y realizada con dominio adecuado. La versión me resultó correcta. Ignoro cuál es la relación con Venus. MONTEVERDI. "Tempro la cetra": Nº 24 del 7º Libro de Madrigales, texto de Marini, 1619. Bien cantado por Miranda. GIROLAMO FANTINI (no se conocen datos de vida y muerte): algunas obras suyas están grabadas, pero no me figura la que escuchamos: "Toccata imperiale", en varios movimientos ("Toccata" no tiene el sentido de la época de Bach); me resultó buena música de esa época pero sin relación con Venus. GIOVANNI BATTISTA LEGRENZI (1626- 1690): "Lumi potete piangere", aria de Venere de "La divisione del mondo": lamento que no está grabada, ya que me pareció bella música, muy bien cantada por la mezzosoprano Rosario Mesiano, que debería tener buena carrera en el Colón. Legrenzi fue maestro de capilla de San Marcos de Venecia desde 1685 y realizó un profundo cambio, llegando a 34 ejecutantes. En cuanto a su producción como compositor, creó motetes, misas, salmos, oratorios, música instrumental y 17 óperas. Volviendo a LUIGI ROSSI, escuchamos "La bella più bella" ("a Venere"), por 3 sopranos: Alberdi, Díaz Falú y Salardino, que lo hicieron muy bien. Música atrayente, no la encuentro grabada.

               III. APOLO. GIOVANNI BATTISTA BUONAMENTE (¿-1643). Libros de sus sonatas, sinfonías y danzas fueron publicados en Venecia. Según Van der Straeten su música es "de simple grandeza, concisa en su forma y concepción". Me parece aplicable a la "Sonata a 6" que escuchamos: rápida, atrayente, va alternando los 6 instrumentos; bien tocada, aunque no veo qué tiene que ver con Apolo. Hay una grabación de esta Sonata junto a otras piezas suyas por His Majestys Sagbutts and Cornetts (Hyperion). Figuran 14 piezas suyas en R.E.D. Classical 2000 Catalogue. FRANCESCO CAVALLI (1602/1676) es el más importante compositor después de Monteverdi en Venecia. Una de sus abundantes obras es "Gli amori di Apollo e Dafne"; de ella escuchamos el lamento "Misero Apollo", por el tenor Norberto Miranda, que logró cantar bien esta difícil pieza, muy expresiva. En R.E.D. 2000 hay 2 óperas completas y fragmentos de otras 4, aunque falta una famosa, "L´Ormindo", que no sólo la tengo en vinilos sino que en 1970 se estrenó en el Colón, dirigida en ambos casos por Raymond Leppard. No conocía la que se escuchó en este concierto y me resultó muy positiva su inclusión.  Del mismo Cavalli luego se apreció una "Sonata a 3", donde se lució el violín (nuevamente sin contacto con Apolo). Está grabada por Alarius en Teldec. El programa concluyó con otro autor valioso, MARCO DA GAGLIANO (1582-1643). Su ópera "Dafne" se estrenó en Mantova, muy cerca del "Orfeo" de Monteverdi, y está grabada en CD por Ensemble Elyma dirigido por el argentino Garrido. El texto es de Rinuccini. Escuchamos por todos los solistas el Madrigal a 5 de la ópera, "Bella ninfa fugitiva", pieza rápida y brillante, con fuerte apoyo de la orquesta. Una sólida elección para terminar el concierto, que en líneas generales fue un éxito.

PABLO BARDIN

 

NOTABLE CONCIERTO DEL CUARTETO PETRUS


               El sábado pasado en el Salón Dorado del Colón dio un concierto notable el Cuarteto Petrus. Dos obras raramente ejecutadas se presentaron: el Cuarteto Nº 1 de Constantino Gaito y el Cuarteto Nº 1 de Edvard Grieg. Ambas fueron presentadas por el segundo violinista y el primero de modo claro y breve. Si bien me habían dicho que las localidades estaban agotadas quedaron muchas butacas sin uso.

               Aunque Constantino Gaito (1878 /1945) era argentino, fue becado por el gobierno y así ingresó en el famoso Conservatorio San Pietro a Majella en Nápoles. A apenas 22 años fundó un Conservatorio en Buenos Aires y se dedicó a enseñar. Luego dictó la cátedra de armonía en 1924, año fundacional del Conservatorio Nacional. Fue profesor de Juan José Castro, Luis Gianneo y Juan Carlos Paz. Compuso 8 óperas (entre ellas "Ollantay" y "La sangre de las guitarras"), 2 ballets (muy conocida "La flor del irupé"), el oratorio "San Francisco Solano" y el poema sinfónico "El ombú". Y música de cámara, como el Cuarteto que escuchamos. Tengo una reminiscencia propia, porque de niño (10 años) me enseñó lo elemental durante unas semanas.

               Los 4 movimientos del Primer cuarteto tienen un lenguaje variado; el primero, "Un poco andante/Allegro molto", intenso y hasta dramático, con momentos disonantes; el segundo, "Andante sostenuto", sereno y grato; el tercero, un scherzo de gusto campero; y el cuarto, "Finale: Andante/Allegro moderato", alternando música rápida y lenta, termina con grandes acordes tocados con mucha fuerza por los artistas.

               El Primer cuarteto de Grieg fue el único que terminó; el segundo quedó inconcluso, sólo terminados los primeros 2; pero Chilingirian, líder del cuarteto homónimo, logró terminar los incompletos tercero y cuarto movimientos. Me extraña que ese Primer cuarteto se haya tocado poco en Buenos Aires, ya que el R.E.D. Classical 2000 tiene nada menos que 14 grabaciones incluso las del Budapest y el Guarneri; tres de los otros son cuartetos noruegos. El cuarteto Nº 1, en sol menor, op. 27, es de 1877/78. Para entonces ya había escrito su famoso Concierto para piano, alabado por su amigo Liszt, y nada menos que su esencial música para "Peer Gynt" de Ibsen. Pero también tuvo una pérdida muy grande: murieron su padre y su madre. Es en esa etapa que escribió el valioso Cuarteto Nº 1, y lo hizo escuchar en Colonia y Leipzig. Primer movimiento: "Un poco andante/Allegro molto ed agitato", es música muy expresiva y trágica por momentos; el segundo, "Romanze (Andantino/Allegro agitato), expresa dos sentidos muy distintos con gran habilidad; el tercero, "Intermezzo (Allegro molto marcato/Più vivo e scherzando"), muy relacionado con esa famosa serie para piano que ya había empezado, las Piezas líricas"; y el cuarto, "Lento/Presto al saltarello", confiesa ese entusiasmo de Grieg con la música del Sur italiano (como en la Cuarta sinfonía de Mendelssohn). La interpretación de los artistas fue admirable, con tanta exactitud como expresividad en detalles siempre inteligentes o fuerza cuando se justificaba. Los dos violinistas, Pablo Saraví y Hernán Briático, siguen estando juntos, pero nuevos fueron Denis Golovin (viola) y Cecilia Slamig (violoncelo), ambos muy buenos, especialmente ella, de gran seguridad, afinación y belleza tímbrica.

Pablo Bardin

LA FILARMÓNICA ESTRENÓ CONCIERTO PARA ORQUESTA DE E. BENZECRY


               El Concierto para orquesta de Esteban Benzecry es un encargo del Teatro Colón que debió estrenarse hace 2 años, pero el covid lo interrumpió. Lo escuchamos el viernes 16 de septiembre dirigido por Enrique Arturo Diemecke. La obra es muy difícil y seguramente fue el motivo de no permitir público en el ensayo general.  

               En la primera parte se escuchó el Concierto para violín Nº 1 en Sol menor, op. 26, de Max Bruch, la única partitura suya que se escucha con frecuencia en Buenos Aires Ciudad. Debutó en el Colón Noa Wildschut, neerlandesa joven que ya tocó con orquestas importantes, como Pittsburgh, la orquesta de cámara del Concertgebouw, la Filarmónica Real de Estocolmo, la Filarmónica de Dresden, la Royal Philharmonic de Liverpool, la Royal Philharmonic de Londres. También interviene en música de cámara. Y desde 2016 empezó a grabar para Warner Classics.

               El Concierto mencionado fue presentado en la etapa 1950-70 por B. Gimpel y el Director Kinsky (Julio 1957) y Nicolás Chumachenco con Smetácek y la Orquesta de LRA (Septiembre 1964). Y se volvió a escuchar con frecuencia desde entonces; es una obra de juventud. Vivió Bruch entre 1838 y 1920. El Concierto Nº 1 para violín data de 1864-66, revisado en 1868. Quien le hizo un gran favor fue Salvatore Accardo, que en 3 discos Philips grabó toda la obra de Bruch para violín y orquesta (Kurt Masur dirige la Orquesta Gewandhaus de Leipzig). Tres conciertos, la Fantasía escocesa (que aquí se conoció) y obras tardías: "Konzertstück", Serenata y Adagio. Leyendo el artículo del Diccionario Grove aparecen 3 óperas, gran cantidad de obras corales, 3 sinfonías y muchísimos Lieder. Siempre mantiene su romanticismo por más que pasen los años. La cantidad de grabaciones de este concierto es fenomenal; sólo menciono lo más importante: Kreisler, Milstein, Mutter, Perlman, Menuhin, Heifetz, Zukerman, Stern, Vengerov, Francescatti.

               Lamento decir que la versión del viernes pasado no me convenció. Noa Wildschut, en bello traje blanco, tocó en todo momento con poco volumen; se movió de un lado al otro a medida que pasaba la música, sobre todo en el tercer movimiento rápido. Y Diemecke largó abundantes fff en los pasajes puramente orquestales, lo cual sólo funciona con un (una) violinista que tiene intensidad y además toca las notas tan cual están escritas, pero no es su caso. Wildschut luego le habló al público en inglés y tocó una de las sarabandes de las partitas de J. S. Bach, en versión aceptable, pero algo más brillante hubiera sido mejor.

               Esteban Benzecry nació en Lisboa en 1970 y se convirtió en ciudadano francés en 2011. Sus padres son argentinos. Ciertas obras suyas han tenido notable repercusión, como "Rituales Amerindios" y "Colores de la Cruz del Sur".  El Concierto para orquesta es un estreno mundial. Es una obra extensa, alrededor de los 40 minutos; durante el intervalo fueron muchos los miembros de la Filarmónica que se quedaron, probando sus abundantes solos. Voy a citar lo expresado por Benzecry en las páginas denominadas por Juan Ignacio Bühler "Virtuosismo y expresión".  "Cuando me contrataron para proponerme un encargo pensé en componer un concierto para orquesta dedicado a los integrantes de la Filarmónica de Buenos Aires y a su director titular. Toda la obra está atravesada por el lucimiento y explotación de diferentes recursos en las distintas familias de instrumentos, tanto en su rol de solistas como en los tutti. Se estructura en 4 movimientos y en cada uno desarrollo temas con giros melódicos y rítmicos inspirados en nuestro folklore mediante el empleo de las escalas pentatónicas de las regiones andinas, el canto tritono del folclore mapuche y de las bagualas, más los ritmos urbanos con reminiscencias del tango, la milonga y el jazz. El primer movimiento, "Nitholpeyüm" (´El comienzo´ en lengua mapuche) abre con un gran tutti orquestal sobre la nota Do, para luego exponer uno de los temas principales, que se desarrollará a lo largo de toda la obra. Se sucederán solos del trombón bajo y del trombón tenor en diálogo con el corno solista, al que le continúa un solo de tuba con un canto tritono de reminiscencia mapuche. La trompeta se destaca con un solo melancólico y pasajes virtuosos. El movimiento cierra con un tema misterioso y amenazante a cargo de los contrabajos, que anticipa el segundo movimiento, "Espacios reverberantes". Empieza con un murmullo virtuoso de los contrabajos, al que le continúa una breve cadenza del contrabajo solista, que desemboca en una de la orquesta con carácter de scherzo y texturas de canon estrecho. Brinda una sensación de espacialización y una reverberación permanente del sonido. El tercer movimiento, ´Wara Wara´ (´Estrellas´, en lengua aymara) presenta un clima nocturno y bucólico. Se inicia con un solo de contrafagot, al que le suceden diferentes solos en las maderas, siempre integrados en una orquestación donde dialogan en forma de dúos, tríos y cuartetos de vientos y de cuerdas. Se destaca un diálogo entre el arpa, el corno y el clarinete bajo que desemboca en una brillante noche estrellada bajo el ritmo de una baguala. El último movimiento, ´Urbano´, evoca ritmos ciudadanos. Comienza con un carácter tenebroso y dramático en el registro grave, al que le continúa un tango melancólico donde la voz cantante la lleva el violín solo, para luego llegar a una sección central protagonizada por un ensamble de percusión y piano, con ritmos sincopados y solos con aire de jazz en los metales. En el final se aprecia un tutti orquestal contrapuntístico con ritmos de candombe, milonga, carnavalito, y una coda muy brillante y virtuosa donde se reponen los temas desarrollados a lo largo de toda la obra".

               Por cierto, esta síntesis del autor es muy útil y exacta para entender cabalmente lo que se propuso. Hay habilidad y experiencia en Benzecry, que se mantiene en una tendencia suya de aprovechar sus conocimientos de los aborígenes de América del Sur, siendo portugués y judío pero muy relacionado con Argentina porque sus padres viven aquí tras su etapa en Portugal. Es discutible su exaltación de los mapuches, teniendo en cuenta que tanto en Argentina como sobre todo en Chile, los hay correctos y trabajadores pero también violentos que queman iglesias. Y los mapuches chilenos pasaron a la Patagonia y mataron a los tehuelches. No está mal que un europeo defienda a una tribu: la más gran obra del siglo XX es "La consagración de la Primavera" de Stravinsky. En cuanto al tango, más allá de que existe en Europa, lo creo muy auténtico argentino o en el caso de Piazzolla, la exaltación de Buenos Aires Ciudad que fue enorme éxito en Europa. En la mayor parte de esta ciudad descendemos de europeos.

               No está de más señalar que soy un entusiasta (y lo escribí con frecuencia) del magnífico trabajo de Mario Benzecry a cargo de la Orquesta Juvenil San Martín en la manera de la venezolana desde hace más de 25 años y que entiendo plenamente su entusiasmo por el gran desarrollo de su hijo: Esteban Benzecry indudablemente es muy capaz y técnicamente este Concierto está realizado con indudable talento. Creo que Diemecke (salvo su presentación hablada) hizo un gran trabajo y que la Orquesta respondió con seriedad. Por supuesto no tengo partitura pero me animo a decir que fue una versión adecuada. Una reserva: aquí se llegó a hacer buen jazz pero el país de origen es Estados Unidos; no corresponde aquí en una obra sinfónica.

Pablo Bardin

 

KUERTI Y LEONARD EN CONCIERTO FRANCÉS POR LA ORQUESTA ESTABLE


               Un programa sin novedad pero valioso presentó obras de Hector Berlioz y Maurice Ravel por la Orquesta Estable del Colón, el director Julian Kuerti y la mezzosoprano Isabel Leonard. Ambos aparecen por primera vez en el Colón. No conozco a Kuerti pero sí tengo una muy buena experiencia respecto a Isabel Leonard en la magnífica versión del Met de la obra maestra de Poulenc, "Dialogues des Carmélites" (lo vi en la computadora y escribí al respecto).

               Admiré en el Colón "Les Nuits d´été" de Berlioz en una notable versión de Régine Crespin acompañada por Pedro Calderón con la Sinfónica Nacional en el Colón (5/10/69). Tengo la grabación de Eleanor Steber, una de las tantas realizadas porque es una obra muy difundida, Empezó siendo escrita para mezzosoprano y piano en 1840-41. En 1843 orquestó "Absence" y en 1856 hizo lo mismo con las otras 5 canciones. Téophile Gautier fue un auténtico poeta romántico y un libro de poemas que será el que atraiga al compositor se llama "La comedia de la muerte". Es verdad que Berlioz la creó para mezzo pero son muchas las sopranos que la cantaron que tienen un buen registro grave. Pero hay un aspecto negativo: canciones en las que la cantante ama a otra mujer y también aquellas donde su amor va a un hombre. Por eso tengo una grabación que corrige este problema: la de John Eliot Gardiner con la Orquesta de la Ópera de Lyon. Allí (por orden) la "Villanelle" la canta el tenor Howard Crook; "El espectro de la Rosa" la mezzo Catherine Robbin; "Sobre las lagunas" el barítono Gilles Cachemaille; "Ausencia" la mezzo Diane Montague; "En el cementerio" el tenor Crook; y "La isla desconocida", Montague. "Sobre las lagunas": se inicia "Mi bella amiga está muerta" y hacia el final "Nunca amaré tanto a una mujer como amé a ella". "Ausencia": "¡Vuelve, mi querida! ¡Cuánto espacio entre mis besos! ¡Grandes deseos insatisfechos!"  Gardiner no fue consistente con respecto a lo que dijo sobre las anteriores canciones en la última, "La isla desconocida", porque debería ser un hombre y no una mujer (Montague) quien canta, ya que empieza así: "Diga, bella joven, ¿dónde quiere ir? ´Lléveme -contestó- a la fiel orilla donde se ama siempre´. "Esa orilla es desconocida en el país de los amores". Volvamos a la versión habitual cantada por mezzosopranos o sopranos con amplio registro. En los primeros minutos la voz en el agudo estaba un poco seca pero pronto llegó a su buen timbre y ella cantó con notable facilidad en episodios donde la voz pasa de agudo a medio y grave con naturalidad, y así fue con la de Leonard, de muy grato timbre. La orquestación es claramente de cámara, con escasos aspectos que puedan parecer de orquesta completa; lejos, entonces, de las grandes orquestas de tantas obras de Berlioz. Me pareció correcta la orquesta en manos del canadiense Kuerti pero poco expresiva.

               El momento fuerte para Kuerti fue la Rapsodia española de Maurice Ravel; fue estrenada con buen éxito el 16 de marzo de 1908. En períodos posteriores esta música llegó a Buenos Aires y fue muy gustada. En 1953 Tevah la dirigió con la Filarmónica; en 1960, el polaco Panufnik la ofreció con la Sinfónica Nacional; en 1967 Fontenla la dirigió con la Filarmónica; y en 1970 el ruso Kondrashin ofreció la "Fiesta" con la Filarmónica de Moscú fuera de programa. Posteriores tiempos en Buenos Aires volvieron a presentarla. Es interesante cómo se llama la primera pieza: "Preludio de la noche"; en ella aparece en los violines constantemente un diseño de 5 notas descendientes; muy sereno en el Preludio, está citado en la "Habanera" (Nº 3, basada en una obra para 2 pianos de 1895) y en breve momento de "Fiesta", como dando un respiro a la desbordante alegría. Tuvo gran repercusión en el estreno el Nº 2, "Malagueña", que fue repetido, donde fue evidente la afinidad de Ravel con lo español. Por último, la Fiesta responde a su título y es tan larga como las otras 3 piezas juntas; también, es un alarde bien raveliano de orquestación perfecta. Kuerti entendió bien toda la obra pero dio especial brillanteZ y ajuste en la "Fiesta" (como corresponde).

               Lo mismo que Leonard, Crespin en la misma fecha de "Noches de verano" cantó "Shéhérazade", de Ravel. El compositor creó una Obertura para una presunta ópera que no escribió; la estrenó en 1899 y no fue bien recibida. Pero la idea de escribir sobre "Shéhérazade" provino de la magnífica obra de Rimsky-Korsakov. Quizá Ravel no quiso rivalizar con una gran obra sinfónica y entonces le pidió a su amigo "Tristan Klingsor", nombre y apellido wagneriano que inventó Léon Leclère, aunque nada tiene que ver Wagner con el espíritu del ciclo de 3 canciones que imaginó para Ravel ni del contenido tan distinto entre la extensa "Asie" y la brevedad de las otras, "La flauta mágica" (no Mozartiana) y "El indiferente". Una melodía de la obertura fue utilizada en "Asie". Hace un tiempo escribí sobre un muy interesante concierto dirigido por Benzecry, donde se escucharon las 2 obras de Ravel (para mí la Obertura era nueva) y la de Rimsky-Korsakov; se lució la Orquesta Juvenil San Martín. Las cosas que cuenta "Asie" son muchas y a veces se refiere a peligrosos asesinos, pero pone el acento en la inmensa variedad asiática. Y esto a su vez estimuló la fantasía musical raveliana tanto en lo orquestal como en las frases vocales. Se lució Leonard; quedó evidente su muy buen francés y la intensa musicalidad que la obra exige. "La flauta mágica", bien tocada por Jorge de la Vega, cuenta que una joven, escuchando la dulce melodía, recuerda a su amado. Y en "El indiferente" una mujer se declara atraída por la belleza de un joven pero se desilusiona cuando éste sigue de largo. Ambas canciones fueron gratamente expresadas por Leonard. Muy correcta la orquesta y la colaboración de Kuerti.

               Leonard, atrayente mujer, ha tenido una brillante carrera cantando en los mejores lugares: Viena, París, Salzburgo, New York, Chicago, Londres, Munich, la recibieron en Mozart, Rossini y en obras tan contrastantes como "La clemenza di Tito" de Mozart y Octavian en "El caballero de la rosa". Los más famosos directores trabajaron con ella en ópera y en concierto, y ella grabó "El niño y los sortilegios" de Ravel y "La tempestad" de Thomas Adès. Y relacionada con su canto en Buenos Aires, cantará "Shéhérazade" con la Filarmónica de New York y la Sinfónica de Chicago.

               Gran sorpresa: le habló al público en buen "argentino" y resultó que tiene parientes en nuestro país. Se declaró muy contenta de estar en el Colón, y para terminar, dio una espléndida "Habanera" de "Carmen" de Bizet.

Pablo Bardin

              

               

Éste VUELVE EL BALLET “ONEGIN” AL COLÓN TRAS VARIAS DÉCADAS


               Paloma Herrera había programado un grato ballet de larga historia, "La fille mal gardée" en la fina versión de Frederick Ashton, pero el sucesor, Mario Galizzi, prefirió (y es razonable) que se volviera al famoso "Onegin" de John Cranko, que marcó al Ballet de Stuttgart y a Marcia Haydée cuando se estrenó en 1965. Tanto en el Covent Garden como en Stuttgart no aceptaron que la ópera de Tchaikovsky se bailara, pero Cranko quería hacer un ballet sobre la notable creación de Pushkin y le pidió a Kurt-Heinz Stolze que adaptara otras obras de Tchaikovsky para dar una base musical al ballet. Stolze no sólo hizo este trabajo, también armó una música para otro ballet exitoso, "La fierecilla domada" sobre una pieza de Shakespeare, que a su vez se vio en el Colón. En ambas estuvo originariamente la gran bailarina Marcia Haydée y fue ella que las presentó en Buenos Aires. La versión de 1965 de "Onegin" fue revisada 2 años más tarde por el coreógrafo; "modificó el final y eliminó el prólogo" (expresa Laura Papa en el programa del Colón). "Eugene Onegin" es una novela en verso de Aleksandr Pushkin justamente celebrada en Rusia. Qué extraña ironía que el escritor morirá como Lenski, en un duelo por motivos amorosos. La novela "fue publicada por entregas entre 1823 y 1831". Un invento de Cranko: mientras Tatiana escribe esa carta que luego será rechazada por Onegin se queda dormida y quien le aparece en sueño es precisamente Onegin: bailan un dueto intenso de amor.

               Hubo varios cambios de programa anunciado en pocos segundos e interrumpido por la audiencia. No es así que deben avisarse los cambios. Pedí aclaraciones a Prensa y me las enviaron. Agradezco a Romina García Sena. Federico Fernández reemplazó a Juan Pablo Ledo como Onegin; David Gómez a Fernández como Lenski; Carla Vincelli a Milagros Niveyro como Olga; y David Juárez a Gerardo Wyss como Príncipe Gremin. Por suerte no fue reemplazada Camila Bocca como Tatiana.

               Lamentablemente no figura en el programa la fecha en la que se conoció el "Onegin" de Cranko en Buenos Aires; ese es un dato importante y explica el entusiasmo de Galizzi. Una aclaración en cuanto a Stolze, que además de tocar piano y clave se sumó a Cranko dándole arreglos para ballet. Murió a la temprana edad de 44 años. La música elegida por Stolze y orquestada por él se basa en obras de Tchaikovsky para piano, especialmente "Las estaciones", el poema sinfónico "Francesca da Rimini" (dura música utilizada en la muerte de Lenski) y un fragmento de "Cherevichki", ópera folklórica de Tchaikovsky. La música está hábilmente realizada y estos datos deberían estar en el programa del Colón. Hay una grabación: The Sydney Symphony dirigida por el especialista John Lanchbery, His Master´s Voice, 1977.

               Dirección de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires: Tara Simoncic. Diseño de escenografía: Pier Luigi Samaritani.  Diseño de vestuario; Roberta Guidi di Bagno. Diseño de iluminación: Rubén Conde. Reposición coreográfica: Thierry Michel. Supervisión: Tamas Detrich. Debido a dos valiosos conciertos sobre los cuales escribí y que coincidieron con dos bailarines del ballet de Stuttgart, no pude ver a Marti Paixá (Onegin) ni a Elisa Badenes (Tatiana). Tanto Detrich como Michel tienen que ver con el Ballet de Stuttgart: Detrich es su Director Artístico y Michel fue ballet master entre 1997 y 2018; ambos bailaron en el famoso Ballet; me parece una muy buena decisión para que hayamos visto una versión adecuada.

               Simoncic ha dirigido en el Colón tanto "La Sylphide" (versión Taglioni) como "El Corsario" (versión de Ane-Marie Holmes) y tiene una vasta carrera dedicada especialmente al ballet en distintos lugares. Su interpretación de "Onegin" tuvo claro dominio del arreglo de Stolze sobre obras de Tchaikovsky, desde la alegría de la gente del pueblo en el jardín de Madame Larina ("Cherevichki") al sentido trágico de la muerte de Lenski (final de "Francesca da Rimini"), la música controlada de la fiesta en San Petersburgo y la tristeza de la escena final. A diferencia de la versión operística, en el ballet Olga y Tatiana tratan de convencer a Lenski de llegar a un acuerdo con Onegin en cuanto al duelo, pero Lenski se niega y muere de un tiro.

               Onegin siempre está vestido de negro, mientras abundan los vestidos blancos o los coloridos. Inicialmente él vuelve de una caza con su entonces amigo Lenski, saluda a Madame Larina, da su brazo a Tatiana y pasea con ella; no parece darse cuenta de haber impactado a la adolescente. A su vez Lenski baila con su novia Olga, hermana mayor de Tatiana. La segunda escena, en el dormitorio de Tatiana, la encuentra escribiendo una misiva para declararle su amor a Onegin; como antes mencioné, ella se duerme y es en sueños que baila amorosamente con Onegin. Luego envía por la nodriza su declaración a Onegin. En la ópera él con elegancia le indica que no admite esa carta y no está enamorado; que ella controle sus emociones. Pero en el ballet no se encuentran y en cambio en el Acto II, escena I, se celebra el cumpleaños de Tatiana con los "notables de la comarca", que comentan los amores de Lenski y Olga y del enamoramiento de Tatiana con Onegin (¿cómo se enteraron?). Pero Onegin está fastidiado y aburrido y con pésimo criterio corteja a Olga, que parece contenta; pero antes "en un momento de tranquilidad" poco creíble, porque el gran grupo deja la amplia sala y quedan solos, le da su opinión a Tatiana (lo que en la ópera hace en la Escena I) y ella se entristece. Indiferente ante la molestia de Lenski, Onegin sigue bailando con Olga. Antes (a diferencia de la ópera, donde ocurre en el Tercer Acto), aparece el príncipe Gremin, enamorado de Tatiana; Madame Larina está de acuerdo con que sea candidato pero Tatiana sigue obnubilada con Onegin. Continúa el baile; Lenski se enoja y reta a Onegin a duelo. Aire libre luego.  Es célebre en la ópera el aria de Lenski lamentando lo que ocurre con su amada Olga; y en el ballet Lenski tiene un baile a solas sugiriendo lo que siente. Bien bailado por David Gómez. Como expresé antes, vienen Olga y Tatiana y tratan de disuadirlo, sin éxito; en los últimos segundos aparece Onegin y mata a Lenski de inmediato, no como en la ópera donde hay un intento de eliminar el duelo pero Lenski no lo acepta.

               Pasa el tiempo. Ahora Tatiana es una joven dama casada con Gremin, a quien respeta y le tiene afecto. Sin ser tan extenso como en la ´ópera, Gremin hace un baile expresivo ante la ahora Condesa Tatiana. Fue bailado con calidad por David Juárez. Hay un grato baile muy ortodoxo con bastante gente. Si bien la aparición de Onegin, tras varios años de ausencia, sobresalta a ambos (él no parece saber que ella se casó con Gremin y Tatiana no esperaba la presencia del hombre que en su momento fue el objeto de su amor), bailan de modo muy controlado. Pero la última escena está ambientada en el tocador de Tatiana y allí súbitamente llega Onegin (¿cómo entró?) que le había enviado una carta de amor y ella la había leído. Aunque las reminiscencias de su joven amor no dejan de emocionarla, le dice que su vida cambió y la relación con él es imposible; en un final amargo rompe el papel y le ordena retirarse; él, desesperado, sabe que Tatiana será fiel a Gremin.

               La combinación de Federico Fernández y Camila Bocca es de primer rango; ambos han trabajado mucho juntos y están entre lo mejor del Ballet Estable. A él, además de la naturalidad de su manera de bailar, le ayuda su aspecto físico (tiene considerable altura y un cuerpo muy flexible y elegante). Ella no es alta pero sí se mueve y relaciona con frescura y habilidad en todos los momentos más inteligentes de la notable coreografía de Cranko. Ambos juntos le dan admirable calidad a la obra.

               No está de más mencionar que a un de por sí gran cuerpo de baile se añaden 10 otros bailarines de refuerzo y se entiende, ya que sigue sin solucionarse ese asunto de los bailarines de excesiva edad. En general se bailó con serio profesionalismo.

               Por último, es grata la puesta en escena y el vestuario. En suma, en base a esta función (única que vi) el Colón ha logrado una importante reposición de un ballet que está entre los indispensables para un teatro de envergadura.

Pablo Bardin

              


               

MAGDALENA KOZENÁ & ORQUESTA BARROCA DE VENECIA

               Estamos en un año muy especial para el Colón: 2020 cerrado por el Covid; 2021 sólo activo en los últimos meses (aplicable también al Mozarteum)); y en 2022 se jugaron a lanzar una temporada importante: ópera, ballet, conciertos sinfónicos, Argerich y amigos, y la serie Grandes Intérpretes concentrada en cantantes (salvo Alessandro Baricco); los famosos Domingo, Alagna, Radvanovsky, Sierra, y ahora Magdalena Kozená; será coronado por Netrebko y Eyvazov; Herrera, Orlinski y Schade son menos importantes pero forman correcta parte de los 9 cantantes (más Beczala para el Mozarteum). Cantantes dignos de un gran teatro, sí, pero asombrosos en un país con graves problemas inflacionarios.

               El 11/12/21 volvió al Mozarteum (único en ese año) Joyce Di Donato con la misma orquesta que ahora vino: la Orquesta Barroca de Venecia. En una entrevista que le hicieron a Kozena ella expresó que esta Orquesta la acompañó desde hace años cuando canta programas barrocos. Está casada con un célebre director de orquesta que nos visitó con la Filarmónica de Berlín un año antes del Covid: Simon Rattle. Y tuvo con él tres hijos. Nació en Brno, capital de Moravia (República Checa). Ganó el 6º Concurso Internacional Mozart en Salzburgo en 1995; en 1999 fue nombrada artista exclusiva de Deutsche Grammophon y demostró su adaptación a distintos escritos con un disco Bach y otro checo (Dvorák, Janácek y Martinu). Ganó el premio Gramophone y en Francia el Diapason d´Or. Cantó con los mejores directores de orquesta y en recitales fue acompañada por Barenboim, Schiff y Uchida. Colabora con varios conjuntos barrocos (como la Orquesta de la Era del Iluminismo) y cantó con varias orquestas célebres. En sus años más jóvenes cantó Zerlina en Salzburgo y Cherubino en el Met; pero allí mostró su flexibilidad cantando Mélisande y Octavian (en "El Caballero de la Rosa). Cantó óperas muy variadas como "Juliette" de Martinu, "Innocence" de Kaija Saariaho y "Medea" de Charpentier. O en concierto Cole Porter, Berio y Monteverdi. En suma, una carrera notable.

               Fue controversial para muchos que haya elegido para su primer concierto en Buenos Aires exclusivamente las arias del personaje principal de "Alcina" de Händel. Sin duda es uno de los mejores papeles händelianos y cada una de las 6 arias merece conocerse, pero muchos nos quedamos con las ganas de escucharla en un repertorio más amplio. Por otro lado, no vino el director de la orquesta, Andrea Marcon; quien coordinó fue Giulio De Nardo desde el clave. Me llamó la atención que los instrumentos barrocos estén algo desafinados, pese a pasar un buen rato ajustándolos.  Otra cuestión: si la cantante sólo hizo un personaje händeliano, por qué elegir un repertorio alejado, como dos Vivaldi de dudosa calidad: el Concierto en Re mayor para violín, cuerdas y bajo continuo "Per la Solennità della S. Lingua di S. Antonio in Padua, RV 212a (RV: P. Ryom´s Verzeichnis der Werke Antonio Vivaldi; así figura en el catálogo R.E.R.); es música ardua escrita para un notable violinista de Dresden, Johann Georg Pisendel. Lo tocó el concertino Gianpiero Zanocco bastante bien aunque algo áspero. Avisaron por micrófono que habría algunos cambios y éste fue uno de ellos porque se tocaba en la Parte II y en cambio fue la cuarta obra de la Parte I. En cuanto al Concierto en Re mayor para flauta dulce, cuerdas y bajo continuo "Il Cardellino" ("El jilguero), RV 428, fue interpretado por la misma artista que figura como segundo violoncelo, Irene Liebau; lo hizo correctamente, pero musicalmente la obra es bastante elemental. En suma, hay obras de Vivaldi mucho mejores. El concierto había empezado con una obra grata: la "Introduzione teatrale Nº 4, en Sol mayor, para cuerdas y bajo continuo, de Pietro Locatelli, en 3 movimientos que podrían considerarse como una obertura; estuvo bien tocado. La orquesta nació en 1997 dirigida por Marcon y ha viajado mucho, incluso China y Japón. Han presentado óperas poco conocidas de Cavalli, Vivaldi, Benedetto Marcello y Händel ("Siroe"); y fuera del Barroco, Boccherini y Cimarosa. Realizaron grabaciones en Deutsche Grammophon y Sony; con Kozena grabaron 2 discos de arias de Händel y Vivaldi.

               Vayamos a la cantante y "Alcina", HWV 34 (Händel Werke Verzeichnis). Es sin duda de las mejores óperas händelianas. Como solía ser en esa época, es extensa, 3 horas 20 minutos, e incluye ballets, muy apreciados en Inglaterra, que como se sabe fue la ciudad que acogió a Händel después de su gran éxito, "Rinaldo" (febrero 1711). Escribió nada menos que 40 óperas y  "Alcina" es una de sus mejores (la gran mayoría han sido grabadas). Está basada en un episodio de "Orlando furioso" de Ludovico Ariosto. Curiosamente no ha quedado en claro quién escribió el libreto. En el año 2000 había dos grabaciones notables. La que se grabó en 1962 fue una sorprendente acumulación de grandes cantantes: Sutherland (Alcina), Berganza (Ruggiero), M. Sinclair (Bradamante), Luigi Alva (Oronte), Graziella Sciutti (Morgana), Mirella Freni (Oberto) y Ezio Flagello (Melisso); Sinfónica de Londres, Richard Bonynge, Decca. Si bien la escuché no la tengo. En cambio mis artistas son muy buenos pero menos conocidos; siguiendo los mismos personajes: Arleen Auger, Della Jones, Kathleen Kuhlmann, Maldwyn Davies, Eiddwen Harrhy, Patrizia Kwella, John Tomlinson. Dir. de orq, Richard Hickox, City of London Baroque Sinfonia, 1988 EMI. Estuve viendo mi libro "Orlando furioso" de Ariosto, Tomo II (por alguna razón no tengo el I), en castellano, 400 páginas. Y no contiene el relato de Alcina (quizás esté en el Tomo 1). Tras muchos años de presentar sus óperas en el King´s Theatre, "Alcina" y "Ariodante", también sobre Ariosto, se presentan en el nuevo Covent Garden y tienen considerable éxito, con buenos cantantes y con razón, ya que Händel está muy inspirado en "Alcina". Es la temporada 1734-35 y el compositor logra un fuerte apoyo y consigue artistas valiosos. El libreto está basado en "L´isola d´Alcina" de Riccardo Broschi, 1728, en Roma. "Alcina" es una obra mágica, llena de efectos sobrenaturales; si bien basada en Ariosto y sus personajes, hay frecuentes diferencias en el libreto y por ende en la música. En la entrevista que le hace Cecilia Scalisi la cantante dice así: "En el caso de ´Alcina´, todas sus arias son extraordinarias. La música muestra esa transformación desde la hechicera del comienzo, la que atrae a sus amantes a la isla, la que convierte a los hombres en piedras, hasta el momento en que es ella la que se enamora". Acto 1º, fin de Escena II: "Dì, cor mio, quanto t´amai", es suave y dulce, recordando el momento en el que ella y Ruggiero se enamoraron. De modo inesperado, Kozená no salió y siguió con la segunda aria, en la Escena X: "Sì, son quella!": "Ya no me crees bella. Pero si ya no quieres amarme, traidor, no me odies."  Eliminando obras de Galuppi y Marcello se escuchó el Vivaldi ya mencionado. Escuchándola a Kozena, mezzosoprano, me extrañó que las versiones grabadas tengan a sopranos como Alcina.  Estas dos arias fueron sólidamente cantadas pero con menos naturalidad que en las arias siguientes, donde llegó a su plenitud y se confirmó su calidad, ya en plena madurez. Acto II, Escena IX: "Ah! Mio cor!": ¡Ah! ¡Mi corazón! ¡Te abusan! ¡Traidor! Te amo tanto; cómo puedes dejarme, sola y llorando, ¡Oh Dioses! ¿Por qué? Soy Reina, todavía hay tiempo. Quédate aquí, o muere; sufre eternamente o vuelves a mí: (AB). Retorna A. Muy expresivo canto. Y en la orquesta, acordes staccato, armonías inesperadas. Escena XIII. Habitación subterránea para tareas mágicas. Recitativo acompañado: "¡Ah, Ruggiero cruel, no me amaste! ¡Lo fingiste y me engañaste!  Sin embargo te adora todavía mi fiel corazón. ¡Venid, espíritus del Aqueronte, y vosotras, crueles hijas de la noche, agentes de la venganza, venid! Ayudadme para que Ruggiero no huya de mí. ¡Os espero y no venís, os comando y calláis! ¿Mi vara no tiene fuerza? Vencida, ¿qué te queda, Alcina?" Aria: "Ombre pallide": "Pálidas sombras, erráis cerca de mí y os ocultáis. Mi amante se escapa, evitadlo. Si esta vara ya no tiene fuerza la desprecio". Y vuelve a "Pálidas sombras". Música de poderosa garra, con una extraordinaria serie de modulaciones en el Recitativo (el único en esta ópera), en el aria hay una extensa serie de rápidas semicorcheas cantadas por Alcina, asombrosamente expresada por Kozená, asustada y extrañada. Acto III, Escena II: Alcina le dice a Ruggiero: "Cuando vuelvas con los pies encadenados sólo tendrás de mí rigor y crueldad. Pero como te amé todavía te tengo piedad. Aún puedes apaciguarme, mi bien; ¿no quieres? Déjame, traidor, y vete." (AB), vuelve A. Según el uso habitual de las óperas de entonces, la repetición de A siempre tiene adornos añadidos; Kozena los cantó perfectamente. Escena V: "Mi restano le lagrime" ("Me quedan las lágrimas"): "Los dioses no quieren escucharme. Si sólo pudiera escapar del sol bajo las claras aguas del mar; si sólo pudiera convertirme en piedra, y así terminarían mis dolores". (AB); vuelve A. Música lenta, suave, refleja la tristeza de Alcina. En la ópera todavía hay 20 minutos hasta que la urna mágica sea destruída y el poder de Alcina desaparezca. Con la última aria de Alcina terminó el concierto.

               Hubo dos piezas extra: un simpático y rápido fragmento de Vivaldi, "Solo quella guancia bella" ("Sólo esa bella mejillla"), cantada de modo alegre y comunicativo. Y para terminar, una magnífica aria de "Rinaldo" de Händel: "Lascia chío pianga" ("Deja que yo llore"), del segundo acto, cantada por Almirena, hija de Goffredo, capitán general. "Mi cruel suerte, ¡y que yo lamente la libertad! Que el dolor quiebre lo que me pasa, de mis martirios tenga piedad". Esta aria es de las más bellas que haya escrito Händel y tuvo en la voz y sensibilidad de Kozena la intérprete ideal. Buenos Aires fue la última ciudad de la visita sudamericana de esta artista; antes estuvo en Sao Paulo, Bogotá y Santiago de Chile.

Pablo Bardin

viernes, septiembre 30, 2022

LOS SIETE PECADOS CAPITALES Y EL CASTILLO DE BARBAZUL


               Dos obras valiosas fueron presentadas conjuntamente en el Colón. "Los siete pecados capitales" de Kurt Weill y "El castillo de Barbazul" de Béla Bartók. La de Weill no se vio antes en el Colón, pero sí se pudo apreciar en otro teatro hace unos años; la de Bartók se ha visto en 5 temporadas (21 funciones) del Colón.  Contó con importantes artistas, directores de orquesta y régisseurs.

Las 3 primeras se apreciaron en traducción alemana. 1953: Karl Böhm con Kurt Böhme y Christel Goltz y régie de Otto Erhardt. 1964: István Kertész con Walter Berry y Christa Ludwig con régie de Karlheinz Haberland. Tan feliz estuvo Kertész que convenció a Berry y Ludwig de realizar una grabación en Viena en idioma húngaro; tengo el vinilo y es extraordinario. 1967: Václav Smetácek con Kieth Engen e Irmgard Seefried con régie de Willy Landin. Pasaron 28 años hasta que se programó en 1995, esta vez en húngaro: Stefan Lano con Csaba Airizer y Katalin Szendrényi, régie de Marcelo Lombardero. 2002: Pedro Ignacio Calderón con Lombardero y Alejandra Malvino, régie excelente de Roberto Oswald. Si no recuerdo mal, los argentinos lo cantaron en húngaro (gran mérito en ese caso). Y ahora pasaron 20 años: director de orquesta, Jan Latham-Koenig; con Karoly Szemerédy y Rinat Shaham; régie, Sophie Hunter. Quienes hacen el programa de mano han cometido un grave error durante todo este año: ninguna mención respecto a los cantantes, pero en cambio figuran todos los detalles de la Dirección de Producción, la Dirección Escenotécnica, los principales directores del Teatro Colón y la Comunicación Institucional (que incluye la jefatura de prensa). Sí está, como corresponde, el detalle de la Orquesta Estable. Dato importante: si bien las obras ya estaban programadas en el libro que da un detalle de la tarea del Colón durante todo el año, la puesta en escena cambió; en Bartók el régisseur era David Pountney, muy conocido en Inglaterra, y la escenografía y vestuario era de Niki Turner; la dirección de videos, de David Haneke; y la iluminación, de Tim Mitchell. Y en Weill, no figuraban los cantantes pero sí el vestuario (Luciana Gutman), la iluminación (Tim Mitchell) y la coreografía (Beate Vollack). Lo que no cambió fue el director de orquesta y los cantantes en Bartók. Pero hay algo en el programa de mano que explica lo que pasó: Producción: Koenig Ensemble Limited; o sea que quien controla la puesta es el director de orquesta.

La Directora de Escena (régie) fue Sophie Hunter, casada con el actor Benedict Cumberbatch, que la acompañó. Naturalmente tanto La Nación como Clarín la presentaron antes de la primera función. Helena Brillembourg en La Nación presenta a Hunter, pero la gran noticia aparece casi de inmediato: Koenig "asumirá la dirección musical del primer coliseo a partir de la próxima temporada".  Pregunta: ¿reemplazará a Diemecke en la Filarmónica? ¿Cuál es la opinión de Jorge Telerman? Porque hasta unos meses atrás Diemecke terminaba su gestión en la orquesta en diciembre. Como Director de Programación lo sustituye Pablo Maritano.

Según su "biografía" en el programa sólo se menciona una ópera dirigida por Hunter: "Otra vuelta de tuerca" de Britten; el resto es teatro. O sea que las 2 óperas programadas en el Colón son solamente su segunda y tercera. Es curioso que Latham-Koenig le dé tanto apoyo. Ella dice: "Llevo más de 10 años tratando de encontrar la respuesta a la pregunta de cómo transformar la ópera en una forma de arte tan popular como el cine". Me resulta una idea muy extraña. "Tengo ya tiempo trabajando junto a Jan Latham-Koenig. Hemos desarrollado varios proyectos juntos. No dudé cuando me hizo la propuesta" (de las 2 obras programadas juntas por el Colón). "Sólo me interesa un trabajo de ópera si estoy segura de que se va a dar una sincronicidad con el director musical". En cuanto a "Los 7 pecados capitales": "La vamos a mostrar en el mismo período en la cual fue escrita". En cuanto a "El castillo de Barbazul": "Es una pieza altamente simbólica en la que estamos utilizando videos como medios para contar la historia. Es un retrato psicológico".

Kurt Weill tuvo una vida corta: 1900 a 1950, justo 50 años. Pero muy productiva. En Buenos Aires Ciudad se lo conoce por sus obras alemanas, muy unidas a Bertolt Brecht y por ende claramente anticapitalistas; ambos eran judíos y tuvieron que huir ante el hitlerismo. Dos de sus obras atacan el capitalismo de Estados Unidos: una es su ópera más famosa, que el Colón presentó más de una vez: "Grandeza y decadencia de la Ciudad de Mahagonny" (también en su versión reducida con sus mejores melodías se la pudo apreciar). En varios teatros y en traducción al español se vieron "Der Jasager" ("El que dice sí", ópera para escuelas) y "Die Dreigroschen Oper" ("La ópera de 3 groschen", o sea centavos), basada en "The beggar´s opera" ("La ópera del mendigo", texto de Gay, siglo XVIII). En el Teatro San Martin, pasada al castellano, se dio "Der Silberstein" ("La piedra de plata"). En cambio, creo que sus obras escritas en Estados Unidos no se vieron aquí; las hay notables, como "Street Scene" (tengo la grabación), "Lost in the stars", "Lady in the dark", "Happy End" (están grabadas).

 "Los 7 pecados capitales" ("Die Sieben Todsünden") fue la última colaboración con Brecht y se estrenó en París, dirigido por Maurice Abravanel y puesto en escena por nada menos que George Balanchine. De allí pasaron a Londres, donde se ofreció primeramente en alemán y luego traducido al inglés. Pese a que le fue comisionada por el británico Edward James, fue estrenada primeramente en París en 1933 con Lotte Lenya, esposa de Weill (y presente en varios discos con su música), y Tilly Losch, bailarina, amante de James. Y las dos se llaman Anne…Además, a modo de pequeño coro griego, están sus parientes: 2 hermanos (tenor y barítono), el Padre (tenor) y la Madre (¡bajo!). Anne 1, cantante: Stephanie Wake-Edwards; Anne 2, bailarina: Hanna Rudd; Hermanos: Egor Zhuravskii (tenor) y Dominic Sedgwick  (barítono); Padre: Adam Gilbert (tenor); y Madre, Blaise Malaba (bajo…). Hubo 8 bailarines figurantes contratados y uno estable. Escenografía y vestuario: Samuel Wyer (su "biografía" no lo cita en ópera). Diseño de Videos: Nina Dunn; trabaja en teatro, danza, teatro musical, moda, ceremonias, eventos públicos…y ópera (en Viena, "L´Orfeo", "El cazador furtivo" y "Macbeth"). Jack Knowles, Iluminación (mucho teatro pero en ópera sólo "La Bohème" en Gotemburgo. Y coreografía, Ann Yee; si bien estudió música en Boston, su labor ha sido teatral, salvo la misma "Bohème" de Gotemburgo y "Otra vuelta de tuerca" en New York.

Vamos a la obra: un prólogo, 7 secciones y el epílogo. Duración: unos 40 minutos. Desde que empieza no para. La música logra ser típica de Weill y estar imbuida por esa alegre época de los años 20 con el charleston en los numerosos bailes. Además va cambiando según el pecado que en ese momento se escucha y la ciudad en la que se empieza. En el prólogo están las Anne que vivieron en Louisiana con la familia y luego ésta irá comentando, siempre junta, cada etapa de las Anne. Salvo la pereza, en la que no se menciona la ciudad, todas son ciudades famosas: entonces y ahora. Del principio al fin las dos (en esta puesta) están vestidas de rojo. La familia expresa: "la pereza es la madre de todos los vicios". La soberbia: consiguieron un trabajo en Memphis; Anna I cuenta a la familia que Anna II quiere ser bailarina pero allí no lo aceptan. La ira: la familia se queja de que no recibe suficiente dinero de las hermanas, pero Anne I cuenta que llegaron a Los Angeles y la situación mejoró; la ira de Anne II se fue aplacando, ella se quejaba de injusticia (porque no le dejaban bailar). La gula: Anne II consiguió un trabajo como bailarina pero debe conservar su peso porque es golosa y no puede aumentar un gramo. Ya podrá comer cuando vuelvan a Louisiana. La lujuria: Anne I relata el encuentro con un hombre en Boston "que pagaba bien y lo hacía por amor". Pero su hermana es la que paga a otro hombre porque le gusta. Dice la familia: que las hermanas "no pequen contra las leyes que nos hacen ricos y felices" (¡). La avaricia: la familia narra la llegada de Anne I a Baltimore, "donde mucha gente se mata por ella" (exagerado, pero implica que Anne I es de gran belleza y sensualidad. La familia expresa su deseo de que no caiga en la avaricia. La envidia: Anna I comenta su llegada a San Francisco, donde su hermana se muestra envidiosa de los demás. Epílogo: Anna I dice que ya están de vuelta en Louisiana. Han pasado 7 años y tienen la casa soñada junto al Mississippi.

El mayor interés de la versión fue la perfecta dirección de orquesta y el asombroso rendimiento de la Orquesta, que tuvo el sonido de una gran orquesta de Estados Unidos en todo momento. Wake-Edwards, mezzo-soprano inglesa, cantó bien Anne I pero le faltó volumen. Hanna Rudd bailó de modo convincente, combinándose con otros que también se vistieron de rojo. Zhuravskii (tenor) fue un muy buen Hermano, con un color tímbrico de primera calidad. Los otros cumplieron bien y cantaron juntos muy hábilmente. En cuanto a la puesta, resultó de especial interés el diseño de videos de Nina Dunn, que dio a cada escena un carácter propio. Correcta sin más la escenografía y el vestuario de Samuel Wyer. La iluminación de Jack Knowles se adaptó bien al sentido de cada escena. Y la coreografía de Ann Yee dio el clima exacto a la obra. En total, una versión para recordar; es justo que el Colón la haya presentado, la obra lo vale.

Conviene mencionar que el Catálogo R.E.D. 2000 lista nada menos que 9 distintas versiones de la obra de Weill. Sólo una la escuché en casa de un amigo: la de Lotte Lenya con director Brückner-Rüggeberg, Sony, y pienso que es la más auténtica, ya que Lenya estuvo en el estreno. Las restantes, listadas de acuerdo con el talento que han tenido, son: Von Otter, Gardiner, Deutsche Grammophon. Lemper, Mauceri, Decca (Lemper nos visitó varias veces y siempre cantó Weill). Stratas, Nagano, Erato. Migenes, Brückner-Rüggeberg, Sony (conocimos a Migenes cantando al aire libre con Domingo). E. Ross, Rattle, EMI. M. Faithful, D.R. Davies, RCA. A. Réaux, Masur, Teldec. G. May, H. Kegel, Berlin Classics. Y Bicrett, Zagrosek, Capriccio.

Pasemos a la obra maestra de Bartók. Ya dí datos de anteriores presentaciones en el Colón. Sebastiano De Filippi en el programa ofrece informaciones útiles. "´A Kékszakállú herceg vára´ ("El castillo del duque Barbazul") es la única ópera de Bartók. La composición comenzó en 1911 y el estreno se realizó en Budapest en 1918" (justo al final de la guerra). El prólogo hablado habitualmente no se incluye pero esta vez una mujer se escuchó (no se vio). "La historia es imaginaria, sucede en un plano mental". El libreto es de Béla Bálasz, que le da al cuento de Perrault un carácter muy distinto. Según De Filippi (quizá sea así pero tengo mis dudas) "el castillo es el propio duque y Barbazul es el alma humana condenada a desear lo imposible". "Judith es el prototipo de mujer que decide enfrentarse a todos sus miedos, así sea a costa de su propia muerte. El expresionismo de la música subraya la permanente tensión psicológica" (coincido). "El orgánico orquestal es amplio y variado: 14 maderas, 13 metales, timbales, percusión, 2 arpas, celesta, órgano y 60 cuerdas, a lo que se suman otros 8 instrumentos de metal fuera del foso. Se generan climas de asombrosa intensidad". Por cierto se necesitan nada menos que 101 intérpretes. En manos del notable director la Estable estuvo en su máximo esplendor.

No estoy de acuerdo con la puesta elegida, ya que la apertura de puertas no convence: aparecen chatas y cercanas a los 2 cantantes y cuando Judith las abre dan la sensación de ir a los sótanos; qué diferencia con Oswald, abriendo cada puerta de aspecto normal y mostrando el sentido de lo que hay según el libreto. Aquí en cambio se ve un gran círculo justo en el medio del escenario y supuestamente el video debería reflejar lo que va diciendo el texto: no sentí tal cosa en ningún momento. A ello se agrega que la luz fue siempre escasa, apenas se veían Barbazul y Judith, que además podían moverse muy poco. Pero los artistas resultaron ser de alto calibre y lograron dar calidad a cada episodio. La música (tanto la orquesta como los cantantes) estuvo siempre en primer plano: una orquesta espléndida y 2 cantantes de muy buenos medios que supieron expresar el drama de cada escena. Judith canta mucho más que Barbazul, que esencialmente intenta que ella no siga abriendo puertas, ya que cada una va mostrando lo peor de él No sabemos cuándo y dónde se encontraron pero ella está enamorada; Barbazul debe ser alto, apuesto y maduro en su aspecto: Károly Szemerédy, húngaro. Ella, Rinat Shaham, proviene de Israel pero domina el idioma húngaro y tiene a su favor una segura voz de amplia posibilidad desde las notas más graves a las más agudas. Y actúa con gran intensidad. Así va desarrollándose la ópera. El argumento en el programa no menciona los primeros minutos, en los cuales él parece extrañado por el afecto de ella. Judith encuentra muy triste y oscuro al castillo; él dice que así es su personalidad. Cuando ella ve las puertas él le pide que no se ocupe de ellas pero Judith quiere saber qué hay detrás y su curiosidad eventualmente será fatal. Le pide las llaves y él se las da aunque intenta convencerla de no abrir las puertas. La primera es una cámara de tortura; de modo muy expresionista él dice que son sus propios tormentos. Segunda: depósito de armas; de nuevo son un símbolo, en este caso de la lucha cotidiana por la vida. Tercero: un tesoro, pero todas las joyas están manchadas de sangre. Cuarto: un magnífico jardín; no obstante, la tierra está impregnada de sangre. Quinto: un momento cumbre, con la orquesta en fff, mostraría un amplio paisaje con luz cegadora, pero las nubes parecen arrojar sombras tenebrosas teñidas de sangre: único momento en el que el poderío de la orquesta es tremendo, pero hay breves instantes donde los cantantes se expresan, no compiten con los instrumentistas. "Detrás de la sexta puerta hay un lago de plata: son las lágrimas, los dolores secretos de una vida". Antes de la séptima, Barbazul "desea abrazarla y por medio de su amor escapar de su pasado". Pero ella, tras el abrazo, le pide la séptima llave, aunque él le pide que no lo haga; ella entonces abre esa última puerta y aparecen las 3 mujeres anteriores: "las amantes de su mañana, de su mediodía y de su tarde". "Barbazul le pone el manto de estrellas y la diadema de la noche; Judith se sitúa en la fila de sus predecesoras y él se queda solo".

La presencia de las mujeres es la de bailarinas figurantes, pero el "baile" es tan escaso que difícilmente hay que considerarlo así. Las 3 ahora son 4 y nada sugiere un asesinato; puede ser un mero simbolismo. Y la música, suave y serena, parece decir que Barbazul es más símbolo de soledad que de asesinato; sin embargo, ¿toda esa sangre no dice lo contrario? Sí, esta obra es un magnífico enigma y bien interpretada comunica mucha emoción. Pese a ese círculo poco feliz, la música dominó y el genio de Bartók se apreció a fondo. Un último comentario: en el R.E.D. 2000 figuran 9 versiones de primer nivel; ya mencioné la de Kertesz. Dorati, Sinf. de Londres, Mercury. A. Fischer, 2 versiones: Orq. del Estado Húngaro, Teldec; Fil. de Londres, Teldec. Boulez, 2 versiones: Sinf. de la BBC, Sony; Sinf. de Chicago, Deutsche Grammophon. Solti, Fil. de Londres, Decca. Y Haitink, Fil de Berlín, EMI. Como se ve, la obra fascina a los grandes directores de orquesta.

Pablo Bardin

 

    

jueves, septiembre 08, 2022

DONIZETTI EN EL CICLO DE ÓPERA DE CÁMARA DEL COLÓN EN EL CENTRO CULTURAL 25 DE MAYO

               Gaetano Donizetti fue inmensamente prolífico pero muy pocas de sus óperas se escuchan habitualmente: en lo dramático "Lucia di Lammermoor", en lo cómico "L¨elisir d´amore" y "Don Pasquale". Esta vez el ciclo de ópera de cámara del Colón empieza muy tardíamente y en otro teatro, el Centro Cultural 25 de Mayo. La ópera elegida es decididamente "buffa". En Munich hará unos 60 años un famoso régisseur, Günther Rennert, sólo conocido aquí por "Otello" con Mario Del Monaco en 1950, presentó la ópera de Donizetti pero con segundo nombre, "Viva la mamma"; aunque cantado en alemán (creo), figuró varios años en la Ópera de Munich. Pero el verdadero nombre es "Le convenienze ed inconvenienze teatrali"; aquí lo consideran basado en obras de Antonio Simeone Sografi, "Le convenienze teatrali" y "Le inconvenienze teatrali" y con libreto de Domenico Gilardoni, sin mencionar a Donizetti. Cuando el Colón la estrenó en la sala grande en octubre-noviembre de 1976, la dio sobre una (no dos) comedia de Sografi y el libreto, "también del compositor". En el "R.E.D. Classical Catalogue 2000" figura una grabación 1998 en sello Ricordi, con Coro de Bergamo (donde nació Donizetti y el teatro de ópera lleva su nombre), pero la Orquesta "dei Pomeriggi Musicali" es de Milán; con la dirección de Carminati; utilizan la segunda versión, que fue en Nápoles en 1821. Los cantantes son poco conocidos. En el Colón se estrenó del 27 de octubre al 5 de noviembre 1978, con la dirección de Juan Emilio Martini, régie de Giuseppe de Tomasi, escenografía y vestuario de Enrique Bordolini. Cantantes: África de Retes (Corilla), Renato Cesari (Agata Scanagalli), Nelly Romanella (Luigia), Ricardo Yost (Empresario), Bruno Tomaselli (Procolo), Nicolás Cuttone (Guglielmo), Ricardo Catena (Biscrome), Oscar Schiappapietra (Prospero Salsaparigia), Carmen Burello (Dorotea) y Mario Solomonoff (Inspector). La versión que vi el sábado pasado tuvo dirección musical de Javier Mas, régie de Pablo Maritano, escenografía de Nicolás Boni, vestuario de María Elena Tambutti e Iluminación de Verónica Alcoba. Con respecto al Colón, esta versión en otra sala tiene adaptación para orquesta de cámara de Augusto Reinhold, traducción y sobretitulado de Mariana Nigro. Hay tres encargados de Caracterización, 2 productores artísticos y un curioso Enlace técnico Teatro Colón de Ladislao Hanczyk.  Antes de comentar a  los cantantes quiero mencionar al minicoro de 3 voces y una pianista (Cecilia Fracchia). La Orquesta, de muy buena calidad, tuvo 5 primeros violines (concertino, Sebastián Masci), 4 segundos, 3 violas, 2 cellos, 1 contrabajo, 1 flauta/piccolo. 1 oboe, 1 clarinete, 1 fagot y 2 cornos; total, 21. Personajes: algunos denominados como en el Colón, otros diferentes. Daria Grabinati (equivale a Corilla), Marina Silva (soprano); Procolo, Alejandro Spies; Biscroma Strappaviscere, Luis Gaeta; Donna Ágata Scanagalli, Víctor Torres; Luigia Castragatti, Florencia Burgardt; Guglielmo Antolstoinoff, Iván Maier (el apellido está agregado); Cesare Salzapariglia-Poeta, Gustavo Gibert (en el Colón era Prospero Salzapariglia); Empresario-Director Teatral: Alejo Álvarez Castillo (en el Colón, Inspector), Dorotea, Estefanía Cap. En cuanto a Iván Maier, a quien le agregan un apellido ruso absurdo con Tolstoi en el medio, le han pedido que actúe y cante como tenor característico, y es lo que hace (salvo una excepción que mencionaré luego).

               Gaetano Donizetti fue muy fecundo en su vida bastante corta. Nació en Bergamo en noviembre 1797 y murió en la misma ciudad en abril 1848. Escribe su primera ópera a 19 años pero no logra que la presenten (Pigmalione); 2 años después empieza su carrera con "Enrico di Borgogna" en Venecia. La comedia "L´aio nell´imbarazzo" se vio en Roma y la presentó el Colón. Tenía 27 años. Su ópera Nº 24 fue "Le convenienze ed inconvenienze teatrali", en Nápoles. Tenía 31 años y todavía no había llegado alguna ópera de gran impacto; será "Anna Bolena" en Milán cuando tenía 33 años. Para mencionar una ópera que el Colón ofreció esta temporada, "L´elisir d´amore" se estrena en 1832 en Milán, a los 35 años; es su ópera Nº 39.

               Tuvimos a varios grandes veteranos: Torres, Gaeta y Gibert; y a dos de casi 1,90 mts; Torres y Spies. Y a un joven director generalmente muy serio que se ajustó al carácter cómico impecablemente: Javier Mas.  Las dos figuras esenciales fueron Marina Silva, vestida de rojo y personificando plenamente a la muy pagada de sí misma Daría Garbinati y en lucha continua con Donna Agata, que tiene a su hija Luigia para la ópera que a cargo de Biscroma (Gaeta) se está armando. Luigia canta poco y es una lástima: Florencia Burgardt tiene talento (la recuerdo en Mozart); hay una excepción que luego comentaré.

               Si bien me habían informado erróneamente que la obra iba a durar 2 hs y media y de un saque, no fue así: hubo 2 actos con un intervalo. La primera parte fue bastante divertida; los distintos personajes resultaron adecuados y las exageraciones son las que esta ópera cómica pide. No me extrañó que fuera Torres el artista dominante y que el fragmento más divertido es cuando quiere demostrar Donna Ágata que canta bien y lo hace ridículamente, atacada por Biscroma muchas veces. Marina Silva es la brillante soprano que ataca a cualquier otro (u otra) cantante; sí, es violenta en su personaje pero canta realmente bien en la obra y en la vida. La escenografía es correcta.

               El comienzo del Segundo Acto me resultó inaceptable. Maritano inventa que Guglielmo, solo, cante "In fernem Land" de "Lohengrin" de Wagner, obra muy posterior a ésta, como para mostrar la capacidad de Maier; y bien, lo canta de un modo eficaz y con musicalidad (lo acompaña el piano). Justo después Silva y Burgardt cantan "Mira, o Norma", de Bellini, en este caso posible en cuanto a fecha, excepto que no tiene nada que ver con "Le convenienze…"; las artistas cantaron bien. Después de eso volvimos a la "opera buffa", en la que el autor del texto (Gibert) es atacado. Casi al final aparece el Impresario que se encuentra con que no hay acuerdo entre los artistas. La ópera concluye con la idea de escaparse; "por primera vez todos están de acuerdo", según figura en el libro de Leonor Plate sobre las Óperas del Colón. No me voy a olvidar de Torres y Gaeta, artistas que mucho he apreciado durante décadas y que fueron perfectos en sus personajes.

Pablo Bardin

                 

                 

THE FAIRY QUEEN DE PURCELL EN EL SALÓN DORADO

               Hace ya bastantes años Mark Deller, contratenor que había venido con su padre Alfred Deller, retornó y fue director de la primera audición de una bella obra de Henry Purcell, "The Fairy Queen"; no es una ópera sino abundante música incidental para una versión de autor anónimo débilmente basada en "A Midsummer Night´s Dream", de William Shakespeare, famosa en lo musical por la espléndida música incidental de Mendelssohn. La obra de Purcell tuvo dos versiones: en el Dorset Garden de Londres en mayo de 1692, y en el mismo lugar, agregando música, en febrero de 1693. Lamentablemente la partitura se perdió durante siglos hasta que apareció en 1901 en una biblioteca. La obra entera, editada por J. S. Shedlock, apareció en 1903 en la edición de la Purcell Society. Pero durante la vida del compositor ocurrió  que Heptinstall en 1693  editó "Select songs" de esta creación y me encontré con que existe grabación de esto aunque llamándolo "A collection of Ayres", ahora editada  como "Instrumental suite", Z629 (Z es F. F. Zimmerman Analytical Catalogue, 1963, base de lo publicado en el gran  R.E.D. Classical Catalogue 2000). Dos grabaciones: Parley of Instruments Baroque Orchestra, 1994, Hyperion; y Tafelmusik, J. Lamon, 1984, Sony. 18 piezas. Curiosamente con el mismo número Z629 están las grabaciones completas, con 54 piezas alternando las cantadas con las puramente instrumentales. Y es impresionante la cantidad de grabaciones íntegras. Sin mencionar cantantes, las menciono ahora según mi aprecio por los artistas ya que no los tengo: Gardiner, Archiv, 1987. The Sixteen, Christophers, 1990. Les Arts Florissants, Christie, Harmonia Mundi. Harnoncourt, 1994, Teldec. Ton Koopman, 1994, Erato. Aparte, el único que conozco: edición de Britten, I. Holst, Ledger y Pears; 1982, Decca. Selección: J. Savall. Distintos fragmentos: Battle, Ferrier, Upshaw y Deller. Todo esto hasta 2000, no sé qué se añadió desde entonces, pero de por sí es impresionante el interés que los grandes artistas han tenido por esta obra de Purcell.

               Por supuesto es meritorio presentar un espectáculo de alumnos manejados por un experto en el Salón Dorado del Colón. Desde ya, es una selección que duró unos 45 minutos. Me resultó muy positivo el Ensamble Barroco del ISATC: 3 primeros violines, 2 segundos, 1 viola, 1 violoncelo, 1 tiorba y 2 teclado. Preparación musical: V. Torres, J. Perdaens, B. Báez, Miguel y Manuel de Olaso. Discutible: los coros fueron cantados por sólo 3 cantantes, los mismos que cantaron las canciones elegidas. La selección fue con fragmentos de cada uno de los 5 actos. Lamenté que dos anunciados no se presentaron: en el Segundo acto, "Danza de los seguidores de la Noche", y el Quinto, Canción del hombre de China "Yes, Daphne".  Los cantantes fueron: María Paula Alberdi, soprano 1; Natalia Salardino, soprano 2; Daniela Prado, mezzosoprano; Bruno Sciaini, bajo; y Norberto Miranda, tenor.

               Primer Acto: Primera música: Preludio y Hornpipe; Seunda Música: Air (sin canto)-Rondó. Canción con coro: "Sing while we trip it" (soprano 1). El canto de Alberdi fue correcto aunque algo áspero en los agudos; tener en cuenta que no hay coloraturas y los agudos son semiagudos. "Trip" es bailar. Segundo Acto: Canción de la Noche: "See, even Night herself" ("Mirad: la Noche misma"); es una canción lenta; Salardino le dio sentido aunque fue algo tensa en los semiagudos. Canción del sueño "Hush, no more" ("Callad, no sigáis"), para bajo: buena impresión de la voz y el carácter del bajo Sciaini, cantando y pronunciando con carácter y timbre adecuado. Tras cantar solo, el coro (del que él forma parte) interviene. Tercer acto: Preludio breve con la misma melodía que sigue: "If love´s a sweet passion" ("Si el amor es una dulce pasión"), cantado bien por la primera soprano. Más bien lenta: la Sinfonía mientras los cisnes se aproximan; música fina bien de Purcell.  Extensa canción con algo de coloratura: "Ye gentle spirits of the air" ("Ustedes, gentiles espíritus del aire"), Salardino algo incómoda en las coloraturas. Música de entreacto alternando pasajes lentos y rápidos. Cuarto acto, el más interesante. Canción rápida con coro: "Now the night" ("Ahora la noche"). Canción de la Primavera: "Thus, the ever grateful Spring" ("Así, la Primavera siempre agradecida"), buen canto de Alberdi. Canción del Verano: "Here´s the Summer, sprightly, gay" ("He aquí el Verano, alegre"), cantado pasablemente por el tenor Norberto Miranda vestido como mujer (¿). Canción del Otoño, "See my many colour´d fields" (Mirad mis muchos coloridos campos"), lento, muy buen trabajo del bajo que llegó a notas graves profundas. Canción del Invierno, lenta: "Next Winter comes slowly" ("El próximo invierno llega despacio"), bien expresada por Salardino. Canción "The Plaint" ("La queja"), extensa y valiosa, bien cantada por la mezzo Daniela Prado (creo). Quinto acto: Coro "They shall be happy" ("Estarán contentos"), apenas 2 minutos rápidos, terminando el concierto. En suma, un esfuerzo bien estudiado y con momentos gratos  para acercarnos al más gran compositor inglés del siglo XVII.

Pablo Bardin 

QUINTO CONCIERTO BEETHOVENIANO POR MARTHA NOGUERA

               Curiosamente este concierto fue programado desde el más tardío y fácil hasta la sonata más famosa de la primera época: Nº 19, 16, 13 y 8. Aunque el programa de mano lo divide en dos partes ella no dejó espacio entre ambas y el concierto duró exactamente una hora. No sé si hubo algún ajuste en el piano pero ella pareció tenerle confianza esta vez. Y se atuvo estrictamente a los tempi rápidos. Sin ser perfecto fue un concierto de calidad, muy estudiado.

               La Sonata Nº 19, en sol menor, op. 49 Nº 1, es considerada fácil, igual que el op. 49 Nº 2, pero sólo lo es en comparación con todas las otras. Movimientos: un Andante y un Rondó Allegro. Es música fresca y melódica, siempre grata. Andante: la melodía en corcheas y blancas se escucha de inmediato y luego se embellece con semicorcheas. Son sólo 33 compases y se repiten. El desarrollo combina corcheas con trinos e inicialmente f-sf (sforzando); toma toda una página y luego vuelve al tema principal de modo muy lógico; hay una breve coda. Fue muy bien tocado. El Rondó: Allegro resulta más difícil: con mucha naturalidad la melodía inicial se complementa con otra y los dos materiales siguen atrayéndose hasta los compases finales, pero con una continuidad que exige concentración. Noguera lo tocó con claridad.

               A Gulda le atraía la Sonata Nº 16, en sol mayor, op. 31 Nº 1, porque sólo se puede tocar con una técnica ampliamente desarrollada. Es música alegre y brillante, muy alejada del op. 31 Nº 2 ("La Tempestad", que Noguera ya tocó). El Allegro vivace inicial en 2/4 se basa en algo muy beethoveniano: acordes en los que una nota se escucha sola en semicorchea y forma de inmediato un acorde con 3 notas; y de inmediato hace algo similar pero esta vez un acorde está en semicorcheas y se fusiona con otro acorde más grave. En el compás 31 y hasta el 45 pasa algo inesperado: una avalancha de semicorcheas en ambas manos lleva hasta un calderón en el 45. Desde el 46 hasta el 66 se vuelve al juego del principio, pero en el 67 aparece una segunda melodía en la mano derecha, que pronto pasa a la izquierda, y lleva hasta el compás 112; 113-114 nos llevan a la repetición del material. Desde 115 estamos en el desarrollo, donde la cascada de semicorcheas es tremenda, pero desde 171 a 193 la dificultad es otra: cruces arduos de la mano izquierda de lo profundo a lo agudo mientras la mano derecha toca un mismo acorde. En 194 se inicia el regreso del juego del principio y llega a una coda fácil de 298 a 325. Si el primer movimiento tiene bastante de cómico, el segundo es virtuosístico. Bien llamado "Adagio grazioso", está en 9/8. En la mano derecha hay una breve melodía de 4 notas y tiene un trino; pronto llegan las fusas con tresillos en la derecha mientras la melodía pasa a la izquierda. Luego en 27 la derecha hace un florilegio en tresillos antes de volver a la melodía. De 36 a 41 hay un momento serio de descenso melódico de la mano derecha y desde 42 a 53 hay una densa repetición de acordes en semicorcheas. Luego se reanudan juegos diversos entre ambas manos nuevamente con fusas y en 91 la mano derecha mantiene las fusas sin marcar compás largamente. En el 96 pasa algo extraño: 11 notas contra 6 (ignoro cómo se logra). De 100 a 102 un juego de trinos. De 109 a 114 la corta melodía se escucha en lo más profundo del teclado. Y en apenas 105 a 110, calma coda en p y pp. El tercer movimiento es un rondó cuyo tema inicial es un Allegretto en 2/2 muy sencillo y pegadizo. En el 17 pasa a la mano izquierda; desde 33 se pasan la melodía de izquierda a derecha y viceversa pero además alternan los tresillos contra la normalidad en la otra mano. Una larga etapa nos da el lado B del rondó bastante claro. En 68 vuelve el tema inicial siempre comprensible aunque pasa por muchas maneras de combinarlo con otros (A´). En la extensa recapitulación reaparece la idea de pasar la melodía de una mano a la otra y así poner los tresillos de acompañamiento cambiado de una mano a la otra mientras que la melodía a su vez cambia de mano. En el 219 hay una señal muy del compositor: se toca la melodía en Adagio. Silencio y Tempo I. Vuelve el Adagio más largo. La mano izquierda en trino nos lleva al Presto final jugando con la melodía; al final acordes ff, silencio y final en pp. Compás 265. Salvo algunos detalles, la ardua tarea de toda esta sonata fue bien lograda por Noguera, muy concentrada y con la técnica que le permite tocar esta obra muy difícil pero que además tiene que divertir. Y divirtió.

               Me referí en detalle a la Sonata Nº 16 porque es poco conocida. Las otras dos se reconocen aunque más la Patética que la Sonata Nº 13, en mi bemol mayor, op. 27 Nº 1. Por supuesto que la op. 27 Nº 2, "Claro de luna", es mucho más conocida, pero personalmente considero a ambas sonatas de calidad similar. La op. 27 Nº 1 también es "quasi una fantasía". Está dedicada a la Fürstin (Princesa) von Liechtenstein. Está en mi bemol mayor. Tiene 4 movimientos breves. I: Andante: Allegro; Tempo I. En 2 por 2. Es notable el comienzo: la melodía pp se presenta en 4 compases y se repiten; la expresa la mano derecha y la izquierda contesta en semicorcheas. La melodía continúa de modo similar (pp a sf y decrescendo), 5 a 8, y se repite. Del 9 al 12 se escucha la segunda parte de la melodía acompañada por acordes y se repite. A partir del compás 13 se desarrolla la melodía y no se repite. Sin solución de continuidad aparece el Allegro en 6/8. El rápido tema se escucha en 9 compases y se repite. Sigue del 10 al 28, brillante, pero entonces pasa algo notable: retorna la melodía del Andante (o sea, Tempo I) con una pequeña coda. Así termina el primer movimiento. Y pasa sin solución de continuidad al Molto allegro e vivace en ¾. Los 17 compases se repiten. De 18 a 41 siguen con el mismo tema algo cambiado y también se repite. Del 42 al 55 es diferente el material y muy escueto, en negras. Lo mismo vale desde el 56 al 73. Ambos se repìten. Dese el 74 continúa hasta el 140 sin repetición, y aquí lo difícil es que las dos manos no tocan juntas y además lo que se escucha es diferente aunque siempre son negras. Nuevamente se pasa al siguiente movimiento directamente: el Adagio con espressione en ¾. Atrayente melodía hasta que en los compases 13 al 16 se dislocan las 2 manos, Luego sigue la melodía en acordes, pero desde el compás 24 se escuchan semifusas, fusas y semicorcheas que finalizan este movimiento llevándolo al cuarto y último que en italiano "attacca subito". Es un Allegro vivace en 2/4 con una melodía muy firme de notable expresividad.  Levemente árida la música de 37 a 55 con sus repetitivas semicorcheas, luego vuelve a la fuerza de la melodía. Hay una amplia zona que llega hasta el compás 255 y entonces ocurre lo inesperado: vuelve la melodía del Adagio. Pero semifusas y semicorcheas nos llevan al Presto final en 2/4 para terminar en el compás 285 con un rotundo cierre ff. En líneas generales esta obra imponente fue muy adecuadamente tocada por Martha Noguera, que conserva rapidez e intensidad, además de estudio detallado de la partitura.

               Junto a la "Appassionata" y la "Aurora", la "Patética" es una de las más famosas sonatas beethovenianas (se podría agregar la "Claro de luna"), todas ellas con nombre. Se trata de la Sonata Nº 8, en do menor, op. 13. Está dedicada al Príncipe Carl von Lichnowsky. El primer movimiento narra una historia: se inicia con una página entera denominada "Grave", lo cual implica lento pero también drama. Y abundan las semifusas, incluso las que nos llevan al Molto allegro e con brio, en 2/2, 3 páginas de continua intensidad que luego se repiten llevando al Tempo I, apenas 4 compases. Retorna el Molto allegro, con gran sentido del relato rápido y trágico; 4 páginas y media que nos llevan otra vez a los 4 compases del Grave, y de allí a un breve y contundente cierre. El 2º movimiento es un sereno Adagio cantabile muy melódico aunque a medida que avanza es más intenso; sin embargo los últimos compases son tranquilos. El 3º movimiento es un Rondó, Allegro en 2/2. El primer tema resulta suave pero el segundo tiene considerable carácter y el tercero es intenso (un Rondó ABACA), así como el tema principal ya en sus últimos compases, antes de la breve coda que finaliza contundente, fff. Noguera dio lo mejor de sí misma y toda la sonata tuvo variedad, dominio técnico y carácter adecuado.

Pablo Bardin