viernes, marzo 31, 2023

LA ORQUESTA JUVENIL DIRIGIDA POR BENZECRY 0FRECIÓ LA SEXTA DE MAHLER

               El sábado 1º de abril tuve un dilema: en el Colón la Filarmónica daba un interesante programa a las 20 hs; pero a las 18 hs en la Facultad de Derecho iba a ocurrir algo tan especial que decidí no perderlo: nada menos que la Sexta de Mahler, dirigiendo Mario Benzecry a su Orquesta Sinfónica Juvenil Nacional José de San Martín, iniciando su actividad este año.

Por otra parte la Filarmónica tuvo al hábil director Jan Latham-Koenig con el debut de Dang Thai Son en el Concierto Nº 1 para piano de Chopin; la Sinfonía Nº 5 de Shostakovich fue el final; el concierto se inició con una grata música de Carl Nielsen: dos piezas de "Aladdin", Op. 54).

Debo decir que el período de tiempo desde 17,15 hasta 18,30 no fue grato. Entre 17,l5 y 17,45 esperé parado en la fila de espectadores. Pude instalarme en un buen lugar del lado izquierdo, pero el concierto estaba anunciado para las 18 y no fue así: hasta las 18,15 no pasó nada…Entonces habló en un pésimo micrófono con grotescos ruidos Juan Carlos Figueiras, veterano coordinador de actividades musicales de la Facultad de Derecho. Lo escuché parcialmente y creo haber entendido que este año viene difícil, pero intentará que como en años recientes haya conciertos los sábados. Luego tomó la palabra Benzecry, quien recordó que la idea de aprovechar el Auditorio de la Facultad de Derecho fue suya; esta vez                (pasado el covid) cumple el año 30 de la notable orquesta que él fundó y que desde hace algunos años tiene ahora apoyo (antes inexistente pero Benzecry aguantó) y muy positivo Cuerpo de Profesores (13) de importante carrera que ayudan a preparar los con frecuencia arduos programas imaginados por Benzecry que comenté durante varios años antes del covid. (No olvido ese brillante período ya muy lejano en el que la sala principal de la Facultad presentaba los conciertos de la Orquesta Sinfónica del Estado con directores extranjeros valiosos y programaciones interesantes). Con toda razón Benzecry está enojado con el CC: no le están confirmando los conciertos de ciertos domingos que se escucharon durante varios años y que en este caso no permite que se vuelva a escuchar una sinfonía tremenda que dura 90 minutos.

Estuve mirando los datos de la Orquesta y son impresionantes. Además de Benzecry (Director Titular) hay 3 Directores Adjuntos: Lurdes Sabeckis, Agustín Montali y Erik Luján Berman. He aquí la cantidad de artistas en cada caso: Flautas, 6 (3 de ellas también piccolos). Oboes, 5 (2 Corno inglés). Clarinetes, 4 (1 clarinete piccolo, 1 clarinete bajo). Fagotes, 6 (1 contrafagot). Cornos, 8. Trompetas, 7. Trombones, 3 (1 trombón bajo). Tuba, 1. Timbales, 1. Percusión, 5. Piano, 1. Arpa, 3. Violines 1, 4 concertinos y 10 de conjunto. Violines 2, 6 guías y 7 de conjunto. Violas, 2 solistas y 6 de conjunto. Violoncelos, 3 solistas y 5 de conjunto. Contrabajos, 3 solistas y 7 de conjunto. Total 110 artistas.

Tuve una fuerte impresión bastantes años atrás, cuando el gran director Franz Paul Decker dirigió las sinfonías de Mahler (excepto la Octava: no se pudo tener al coro del Colón): la intensidad y claridad que supo dar a las obras fue una gran experiencia, pero en el ucaso de la Sexta resultó una novedad para mí y no la olvido. La otra versión la vi en Allegro con la Orquesta Filarmónica de Viena dirigida por Leonard Bernstein y me impactó.  Desgraciadamente no tengo grabación en mi casa, aunque sí análisis de estudiosos de este compositor. Volviendo a la versión de Decker, recuerdo haber hablado con un gran conocedor mahleriano, mi amigo Julio Palacio, y ambos coincidimos que la Sexta sinfonía es la más trágica de las nueve. Fue escrita entre 1903 y 1904, está en la menor y en efecto se la llama "Trágica". Tanto el 1º como el 4º movimientos justifican esa sensación, única en toda su producción: ninguna sinfonía salvo ésta termina trágicamente pese a que en el primer movimiento suele haber un clima ligado a la muerte (típicamente en la Segunda sinfonía) en casi todas las sinfonías.   

Ya es fuertemente dramático y extenso el primer movimiento, "Allegro energico, ma non troppo", unos 25 minutos con dos temas principales, siendo el segundo muy expresivo, y la orquestación es de una riqueza y variedad asombrosas. Sigue el "Scherzo. Wuchtig" ("impetuoso"), música poderosa y con muchos aspectos violentos pero irónicos (mahleriano puro). El tercer movimiento, más breve, es un "Andante moderato" que nos da unos minutos más serenos, como si fuera un bello jardín. El "Finale. Allegro moderato. Allegro enérgico", dura unos 32 minutos y es único en la producción sinfónica de Mahler, porque tres veces una música que parece querer dar un camino positivo es interrumpida por una violenta interrupción donde domina la percusión ff. En la segunda vez aparece como en el primer movimiento una música típica del sonido de las ovejas así identificadas por el pastor (es el Mahler que compone lejos de la ciudad en el campo). Y la tercera vez el personaje se rinde y termina con la percusión al máximo. Si se compara se podría pensar en los extraordinarios primeros dos movimientos de la Quinta sinfonía, pero aquí lo trágico se aumenta en el Finale, a diferencia de la Quinta.

La orquesta estuvo admirablemente trabajada por Benzecry y el Cuerpo de Profesores. Los y las jóvenes no perdieron en ningún momento su concentración y demostraron estar en notables condiciones para hacer frente a la dificultad y el sentido de esta música a veces tremenda. Y Benzecry, que según creo está muy cerca de mi edad (84 años) pareció 20 años menos y cumplió su ardua tarea en todo momento. Menos mal que la sala está en buen estado y además mejoró el sonido, bastante controlado. Esta Sexta de Mahler será la gran obra de 2023 en la Facultad de Derecho.

Pablo Bardin

 

 

jueves, marzo 30, 2023

LA FILARMÓNICA Y LA ESTABLE EN EL FIN DE SEMANA


               Me llamó la atención que los conciertos en el Colón hayan sido en el fin de semana; habitualmente son en jueves o viernes. Este sábado pasado presentó un programa Brahms el  primer concierto del ciclo de abono de la Filarmónica de Buenos Aires con la dirección del venezolano Manuel Hernández Silvia, que nos había visitado antes del Covid. Lamentablemente se enfermó el admirable violinista Frank Peter Zimmermann, que nos visitó varias veces y es uno de los grandes maestros. Vino en su lugar Sergei Dogadin. Aquí no se lo conocía pero resultó ser un violinista de calidad, de límpido sonido y buena afinación. Los 45 minutos del amplio Concierto en Re mayor, Op. 77, fueron dirigidos hábilmente, con tempi adecuados y razonable comunicación con el solista, cuyo único problema fue que su volumen es un poco débil. Pero su musicalidad es innegable y se hizo cada vez más grata, especialmente en el movimiento rápido final. Un arduo Paganini le permitió demostrar su seguridad.

               Aquí llega muy poca información de artistas del mundo. Busqué cómo fue su vida y me encontré con un impresionante desarrollo. Ganó la Competición Internacional Joachim de Hannover (recordemos que el concierto de violín de Brahms fue dedicado a su amigo Joachim, que le indicó muchos detalles aceptados por Brahms) y la Competición Internacional Tchaikovsky en Moscú (2019).  Estudió con Vengerov en la escuela Gstaad de Menuhin y con Kushnir en la Universidad en Viena. Ha tocado en muchísimos lugares importantes: debutó en 2002 en la Filarmónica de San Petersburgo (dir. Vasili Petrenko). La Musikverein en Viena, Berlin Philharmonic Hall y Berlin Symphony, Herkules Saal y Gasteig en Munich, también en esa ciudad la Filarmónica y la Orquesta de Cámara. Salas valiosas en Frankfurt, Baden-Baden, Colonia. En Londres: la Filarmónica, la Filarmónica Real, la English Chamber. En el Norte la Filarmónica de Varsovia, Sala Berwald en Estocolmo, la Kremerata Báltica, orquestas en Estonia y Letonia, en San Petersburgo el Teatro Mariinsky. En Asia conciertos en Singapur, Taipei, Japón y Shanghai. Hizo música de cámara con Leonskaya, Tretyakov y Trifonov. Es profesor en Madrid. Trabajó con Spivakov, Bashmet y Simonov. En suma, una gran carrera.

               Por cierto, son varios los famosos conciertos para violín pero hay 3 que dominan: Beethoven, Brahms y Tchaikovsky. Vale la pena mencionar versiones que escuché aquí hace muchos años. David Oistrakh con Kinsky (1954); Christian Ferras con Van Otterloo (1957); Henryk Szeryng con Ansermet (1958) y Gielen (1967). Y por supuesto hubo mucho más desde entonces. La cantidad de grabaciones es gigantesca.

               En cuanto a la Primera sinfonía, junto con la Cuarta son las más importantes, aunque por cierto tienen grandes valores los Nos. 2 y 3. Sólo las más admiradas de Beethoven son comparables ya en un período de madurez en el siglo XIX (por cierto Haydn y Mozart dominan su época) y tal era el entusiasmo de Brahms por Beethoven que tardó en animarse a escribir las suyas. En los años 1950-70 vi nada menos que 15 interpretaciones; no conté cuántas eran hasta hoy. Algunas; Markevitch, Boult (en Londres), Horenstein en el Colón, también en el Colón la visita de Böhm con la Filarmónica de Viena. Y bien, el trabajo de Manuel Hernández Silva fue serio y de buen resultado, con sólida preparación en Viena: se graduó en el Conservatorio Superior y ganó el Concurso Forum de la Orquesta de Cámara de Viena, dirigiéndola en la Konzerthaus. En su país estuvo a cargo de la famosa Orquesta Simón Bolívar durante 5 años. Amplio trabajo en orquestas españolas: Córdoba, Málaga, Navarra. Dirigió orquestas alemanas, de la República Checa, la Sinfónica de Israel, en USA las sinfónicas de Hartford y Puerto Rico, en  Méjico la Sinfónica Nacional y en el Sur orquestas de Venezuela, Bogotá y Chile. Ha dirigido óperas habituales de Mozart, Beethoven y Puccini. Se escuchó con placer e intensidad la Primera sinfonía brahmsiana, armada con cuidado y calidad (baste mirar sus brazos siempre dando la entrada justa).

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               El domingo a las 17 hs se presentó la Orquesta Estable del Colón dirigida por nuestro mejor director, Carlos Vieu. El programa se inició con la simpática "Petite Suite" de Claude Debussy, originariamente escrita para 2 pianos pero bien orquestada por André Caplet. El Concierto para flauta y orquesta en Re mayor, Op. 283, es una obra tardía de Carl Reinecke, probablemente de lo mejor que hizo este compositor de larga vida (1824-1910). La espléndida flautista es argentina y actualmente primera flauta de la Estable: María Cecilia Muñoz. Y tras el intervalo, la indispensable orquestación de Maurice Ravel de "Cuadros de una exposición" de Modest Mussorgsky.

               Vieu se graduó en Dirección Orquestal en la Universidad Nacional de la Plata; se perfeccionó en el Sistema de Orquestas Juveniles de Venezuela. Tomó clases magistrales con Gandolfi, Ros Marbá y Masur. Fue titular de la Sinfónica de Mar del Plata, la Orquesta Estable del Colón (justo la que ahora dirigió) y la Orquesta Estable del Teatro Argentino de La Plata, donde también fue director musical. Ganó el Premio Konex y ahora enseña Dirección Orquestal en la UCA. Dirigió óperas en Río de Janeiro, Lima, Montevideo y Chile. Nada menos que 7 óperas varias y el Requiem de Verdi en el Colón; otras 7 óperas en el Teatro Argentino de La Plata. Dirigió conciertos en las Filarmónicas de Buenos Aires, del Amazonas y de Montevideo; las Sinfónicas Nacionales de Argentina y el Perú y del Congreso Nacional de Paraguay. Curioso: dirige la Silicon Valley Symphony (el lugar donde inesperadamente han quebrado). Trabajó en la Ópera de Lausanne y de la Ópera Nacional Armenia. Por mi parte creo que deberían haberlo llamado en orquestas de primer orden tanto en Estados Unidos como en Europa.

               Las partes de la "Petite Suite" son "En barco", "Cortejo", "Minué" y "Ballet". Apenas dura unos 14 minutos y se escucha con placer, pero es una obra menor de las de Debussy, que apenas tenía 24 y 27 años y no lo orquestó él, aunque Büsser es un buen músico… Agradable versión opacada por gente que aplaudió sin motivo.

               Es raro que aquí se escuche Reinecke (de 1950 a 1970 ni una sola obra suya apareció en los conciertos abundantes de entonces), pero la obra fue bien elegida (aunque en mi catálogo 2000 de CDs hay una sola grabación). Pese a que su biografía en el Grove de 1954 es bastante entusiasta (la escribió Franz Gehring) e indica que escribió mucha música de calidad: para piano, conciertos también para piano, un octeto, quintetos, 4 cuartetos, 7 tríos, conciertos para violín y violoncelo, etc. Muy bien recibido como pianista adolescente y luego como profesor sobre todo en Leipzig. Y bien, sin llegar a un gran número mi catálogo incluye 25 obras suyas. La que escuchamos data de 1895, sus 71 años, y me resultó intensa y bien escrita, con interesante orquesta, lucimiento para la flauta y un contenido que me dio ganas de reescucharla. La Estable tocó muy bien, dirigida por Vieu con entusiasmo, y la artista fue un modelo perfecto de cómo se debe tocar la flauta. Muñoz estudió con dos grandes en Suiza: Renggli y Nicolet. Ganó concursos en Beijing, Dinamarca, Finlandia y Alemania; fue solista en Lucerna, Basilea, y en Alemania Düsseldorf, Nürnberg y Leipzig, con grandes directores (Boulez, Holliger y Eötvös). También se presentó en la Filarmónica de Berlín y la Tonhalle de Zürich. Pese a que integra la Estable del Colón desde 2013, colabora en Suiza con diversas orquestas y es miembro de la Lucerne Festival Contemporary Orchestra. En verdad tanto ella como la orquesta dieron una gran versión de esta obra de Reinecke. Ella tocó un famoso extra sólo con la flauta: "Syrinx" de Debussy, una contemplativa visión de una Grecia antigua, admirablemente tocada.

               Con razón pidió el director que nadie aplauda como sí habían hecho en las obras anteriores; explicó las características de  la estupenda orquestación de Ravel sobre los "Cuadros de una exposición" de Mussorgsky. Si bien pianistas de primer orden lo han grabado (tengo las versiones de Horowitz y Sviatoslav Richter) indudablemente la magistral orquestación raveliana domina, pese a que hay entre las 60 versiones al menos dos de cierto mérito, las de Ashkenazy y Stokowski. Se logró un magnífico resultado, con la orquesta respondiendo al director, que la interpretó con ideal comprensión y sin solución de continuidad.

Pablo Bardin

                

               

jueves, marzo 23, 2023

CHIACCHIARINI Y FORMARO SE LUCIERON CON LA SINFÓNICA NACIONAL

               El miércoles 15 de marzo fue un acontecimiento para la Orquesta Sinfónica Nacional: el primer concierto en su lugar, la importante sala Auditorio Nacional del CCK, con dos grandes figuras argentinas: el director de orquesta Mariano Chiacchiarini y el pianista Antonio Formaro.

               El director hizo bien en referirse al programa ya que la Nación sigue sin hacer programas de mano. Se cumplen 10 años del fallecimiento del compositor Gerardo Gandini y por ello se inició la noche musical con sus Variaciones sinfónicas. Luego, el más famoso Concierto para piano de Camille Saint-Saëns, el Nº 2, en sol menor, op. 22 (1868). Escribió 3 más, hasta el Nº 5, Op. 103, llamado Egipcio (1896). Notable compositor, fue también un gran pianista. Por algo el Nº 2 fue el favorito de pianistas, especialmente Rubinstein, que en su autobiografía la menciona con entusiasmo y frecuencia (¡y a los 90 años, ciego, lo grabó admirablemente!). Por último, la mejor obra de Edward Elgar, las sorprendentes y brillantes "Variaciones enigma", Op. 36, la obra que lo hizo célebre y es en efecto enigmática.

               Este año esos 10 años del fallecimiento de Gandini van a ser homenajeados en el Colón con extraordinaria intensidad durante todo el año; hoy iré al sótano experimental que habían armado Gandini y Renán para apreciar el primer concierto imaginado en el Colón. Volviendo a la Sinfónica Nacional, las Variaciones suenan como pensadas para el Di Tella armado por Ginastera. Dice Pablo Gianera en su excelente artículo: "Gandini frotando con un arco el pico de un bidón". Y estas Variaciones tienen un parecido, elementos de ingrato sonido y variaciones muy breves marcadas con violentos golpes seguidos de silencio. Duraron cerca de 9 minutos. El director está acostumbrado a músicas extremas y quizá la eligió a propósito.  Creo que conviene mencionar sus tareas recientes en Alemania: desde 2010 fue Director Musical de la Universidad de Trier (ciudad muy interesante que conozco). Es miembro del Consejo Alemán de Música. Desde 2022 es nuevo Director de Música de la Universidad de la Ciudad de Bremen. En 2014 comenzó su colaboración con nuestra Sinfónica Nacional. En Europa colaboró con grandes directores (Rattle, Boulez, Haitink). Ganó un premio de críticos alemanes. Trabajó con varias orquestas valiosas, como Tonhalle Zürich, el Festival de Lucerna, la Filarmónica de Radio France, los días musicales de Donaueschingen, la Elbphilharmonie de Hamburgo (muy nueva), el Ensemble Modern dedicado a música de vanguardia, la Opéra Bastille de París, la Konzerthaus Berlín. En suma, un director de amplio conocimiento a quien tengo el placer de conocerlo.

               El caso de Formaro es el de la figura mayor de su edad actual, pero ya van varias décadas brillando. Me alegró en las páginas de la Sinfónica que citen "uno de los mejores pianistas argentinos" (Buenos Aires Herald-P. Bardin). Tiene una gran formación y por algo es Doctor en Música de la Universidad Católica Argentina (la misma de mi mujer y mía); lo conocimos y tuvimos varias visitas en nuestra casa. Su especialidad es Mendelssohn y fue invitado a tocar sus obras en la Gewandhaus de Leipzig; en Berlín fue nombrado miembro de la Mendelssohn Gesellschaft. Por mi parte logré que estrenara uno de los dos conciertos de Weber hace unos años. (Sería bueno que también estrenara un concierto de Hummel, que influyó a Chopin). La otra cuestión valiosa es que formó bastantes años atrás el conjunto Williams y lo sigue manteniendo (basado en La Plata). Debutó en el Colón a 17 años y su primera gira internacional fue en 1999. Estudió con Manuel Rego y Lazar Berman. Lugares importantes en su carrera: Westminster Hall de Princeton University en USA; conciertos en Viena, Londres, República Checa, Latinoamérica. Como profesor, Conservatorio López Buchardo, Maestría en Música de Cámara en Rosario y por supuesto la Universidad Católica.

               Tengo la grabación integral de los 5 conciertos de Saint-Saëns por Aldo Ciccolini y Serge Baudo y si bien el Nº 2 es el mejor, hay mucho de atrayente en el 4º y el 5º. En el Nº 2 el primer movimiento tiene una especial característica: influencia bachiana en los primeros minutos dominados por el piano para luego llegar a  un material virtuoso. La brillantez del alegre segundo movimiento tiene gracia, y la tarantela del tercer movimiento es para virtuosos y se escucha con gran placer. Debido al Covid me pasaron casi 3años sin verlo a Formaro. Su versión límpida e inteligente, segura y bella, lo mostró en plena forma. El director lo apoyó con firmeza. Aplausos incorrectos tras los 2 primeros movimientos, pero muy entusiastas al final, aunque el pianista saludó pero no tocó una pieza extra.

               Tras varios minutos llevando el piano afuera, quedó armada la amplia orquesta de las Variaciones Enigma. Hace muchas décadas que tengo la espléndida versión de Barbirolli, si bien la escuché varias veces en conciertos. Chiacchiarini logró una magnífica versión de la Sinfónica Nacional; es evidente que la conoce muy bien y la trabajó a fondo. Tanto las variaciones rápidas como las lentas tuvieron interpretaciones admirables y confirmaron la calidad de la obra, sin duda la mejor de Elgar. ¿Por qué enigma? Porque puso letras de amigos suyos, evocando el carácter de cada uno. El resultado es impecable…pero no se debe aplaudir entre variaciones, y ocurrió después de varias rápidas.

               En total, un concierto con artistas nuestros de primera calidad, tanto el director, el pianista y la orquesta misma, en un programa válido.

Pablo Bardin