miércoles, octubre 19, 2022

Éste VUELVE EL BALLET “ONEGIN” AL COLÓN TRAS VARIAS DÉCADAS


               Paloma Herrera había programado un grato ballet de larga historia, "La fille mal gardée" en la fina versión de Frederick Ashton, pero el sucesor, Mario Galizzi, prefirió (y es razonable) que se volviera al famoso "Onegin" de John Cranko, que marcó al Ballet de Stuttgart y a Marcia Haydée cuando se estrenó en 1965. Tanto en el Covent Garden como en Stuttgart no aceptaron que la ópera de Tchaikovsky se bailara, pero Cranko quería hacer un ballet sobre la notable creación de Pushkin y le pidió a Kurt-Heinz Stolze que adaptara otras obras de Tchaikovsky para dar una base musical al ballet. Stolze no sólo hizo este trabajo, también armó una música para otro ballet exitoso, "La fierecilla domada" sobre una pieza de Shakespeare, que a su vez se vio en el Colón. En ambas estuvo originariamente la gran bailarina Marcia Haydée y fue ella que las presentó en Buenos Aires. La versión de 1965 de "Onegin" fue revisada 2 años más tarde por el coreógrafo; "modificó el final y eliminó el prólogo" (expresa Laura Papa en el programa del Colón). "Eugene Onegin" es una novela en verso de Aleksandr Pushkin justamente celebrada en Rusia. Qué extraña ironía que el escritor morirá como Lenski, en un duelo por motivos amorosos. La novela "fue publicada por entregas entre 1823 y 1831". Un invento de Cranko: mientras Tatiana escribe esa carta que luego será rechazada por Onegin se queda dormida y quien le aparece en sueño es precisamente Onegin: bailan un dueto intenso de amor.

               Hubo varios cambios de programa anunciado en pocos segundos e interrumpido por la audiencia. No es así que deben avisarse los cambios. Pedí aclaraciones a Prensa y me las enviaron. Agradezco a Romina García Sena. Federico Fernández reemplazó a Juan Pablo Ledo como Onegin; David Gómez a Fernández como Lenski; Carla Vincelli a Milagros Niveyro como Olga; y David Juárez a Gerardo Wyss como Príncipe Gremin. Por suerte no fue reemplazada Camila Bocca como Tatiana.

               Lamentablemente no figura en el programa la fecha en la que se conoció el "Onegin" de Cranko en Buenos Aires; ese es un dato importante y explica el entusiasmo de Galizzi. Una aclaración en cuanto a Stolze, que además de tocar piano y clave se sumó a Cranko dándole arreglos para ballet. Murió a la temprana edad de 44 años. La música elegida por Stolze y orquestada por él se basa en obras de Tchaikovsky para piano, especialmente "Las estaciones", el poema sinfónico "Francesca da Rimini" (dura música utilizada en la muerte de Lenski) y un fragmento de "Cherevichki", ópera folklórica de Tchaikovsky. La música está hábilmente realizada y estos datos deberían estar en el programa del Colón. Hay una grabación: The Sydney Symphony dirigida por el especialista John Lanchbery, His Master´s Voice, 1977.

               Dirección de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires: Tara Simoncic. Diseño de escenografía: Pier Luigi Samaritani.  Diseño de vestuario; Roberta Guidi di Bagno. Diseño de iluminación: Rubén Conde. Reposición coreográfica: Thierry Michel. Supervisión: Tamas Detrich. Debido a dos valiosos conciertos sobre los cuales escribí y que coincidieron con dos bailarines del ballet de Stuttgart, no pude ver a Marti Paixá (Onegin) ni a Elisa Badenes (Tatiana). Tanto Detrich como Michel tienen que ver con el Ballet de Stuttgart: Detrich es su Director Artístico y Michel fue ballet master entre 1997 y 2018; ambos bailaron en el famoso Ballet; me parece una muy buena decisión para que hayamos visto una versión adecuada.

               Simoncic ha dirigido en el Colón tanto "La Sylphide" (versión Taglioni) como "El Corsario" (versión de Ane-Marie Holmes) y tiene una vasta carrera dedicada especialmente al ballet en distintos lugares. Su interpretación de "Onegin" tuvo claro dominio del arreglo de Stolze sobre obras de Tchaikovsky, desde la alegría de la gente del pueblo en el jardín de Madame Larina ("Cherevichki") al sentido trágico de la muerte de Lenski (final de "Francesca da Rimini"), la música controlada de la fiesta en San Petersburgo y la tristeza de la escena final. A diferencia de la versión operística, en el ballet Olga y Tatiana tratan de convencer a Lenski de llegar a un acuerdo con Onegin en cuanto al duelo, pero Lenski se niega y muere de un tiro.

               Onegin siempre está vestido de negro, mientras abundan los vestidos blancos o los coloridos. Inicialmente él vuelve de una caza con su entonces amigo Lenski, saluda a Madame Larina, da su brazo a Tatiana y pasea con ella; no parece darse cuenta de haber impactado a la adolescente. A su vez Lenski baila con su novia Olga, hermana mayor de Tatiana. La segunda escena, en el dormitorio de Tatiana, la encuentra escribiendo una misiva para declararle su amor a Onegin; como antes mencioné, ella se duerme y es en sueños que baila amorosamente con Onegin. Luego envía por la nodriza su declaración a Onegin. En la ópera él con elegancia le indica que no admite esa carta y no está enamorado; que ella controle sus emociones. Pero en el ballet no se encuentran y en cambio en el Acto II, escena I, se celebra el cumpleaños de Tatiana con los "notables de la comarca", que comentan los amores de Lenski y Olga y del enamoramiento de Tatiana con Onegin (¿cómo se enteraron?). Pero Onegin está fastidiado y aburrido y con pésimo criterio corteja a Olga, que parece contenta; pero antes "en un momento de tranquilidad" poco creíble, porque el gran grupo deja la amplia sala y quedan solos, le da su opinión a Tatiana (lo que en la ópera hace en la Escena I) y ella se entristece. Indiferente ante la molestia de Lenski, Onegin sigue bailando con Olga. Antes (a diferencia de la ópera, donde ocurre en el Tercer Acto), aparece el príncipe Gremin, enamorado de Tatiana; Madame Larina está de acuerdo con que sea candidato pero Tatiana sigue obnubilada con Onegin. Continúa el baile; Lenski se enoja y reta a Onegin a duelo. Aire libre luego.  Es célebre en la ópera el aria de Lenski lamentando lo que ocurre con su amada Olga; y en el ballet Lenski tiene un baile a solas sugiriendo lo que siente. Bien bailado por David Gómez. Como expresé antes, vienen Olga y Tatiana y tratan de disuadirlo, sin éxito; en los últimos segundos aparece Onegin y mata a Lenski de inmediato, no como en la ópera donde hay un intento de eliminar el duelo pero Lenski no lo acepta.

               Pasa el tiempo. Ahora Tatiana es una joven dama casada con Gremin, a quien respeta y le tiene afecto. Sin ser tan extenso como en la ´ópera, Gremin hace un baile expresivo ante la ahora Condesa Tatiana. Fue bailado con calidad por David Juárez. Hay un grato baile muy ortodoxo con bastante gente. Si bien la aparición de Onegin, tras varios años de ausencia, sobresalta a ambos (él no parece saber que ella se casó con Gremin y Tatiana no esperaba la presencia del hombre que en su momento fue el objeto de su amor), bailan de modo muy controlado. Pero la última escena está ambientada en el tocador de Tatiana y allí súbitamente llega Onegin (¿cómo entró?) que le había enviado una carta de amor y ella la había leído. Aunque las reminiscencias de su joven amor no dejan de emocionarla, le dice que su vida cambió y la relación con él es imposible; en un final amargo rompe el papel y le ordena retirarse; él, desesperado, sabe que Tatiana será fiel a Gremin.

               La combinación de Federico Fernández y Camila Bocca es de primer rango; ambos han trabajado mucho juntos y están entre lo mejor del Ballet Estable. A él, además de la naturalidad de su manera de bailar, le ayuda su aspecto físico (tiene considerable altura y un cuerpo muy flexible y elegante). Ella no es alta pero sí se mueve y relaciona con frescura y habilidad en todos los momentos más inteligentes de la notable coreografía de Cranko. Ambos juntos le dan admirable calidad a la obra.

               No está de más mencionar que a un de por sí gran cuerpo de baile se añaden 10 otros bailarines de refuerzo y se entiende, ya que sigue sin solucionarse ese asunto de los bailarines de excesiva edad. En general se bailó con serio profesionalismo.

               Por último, es grata la puesta en escena y el vestuario. En suma, en base a esta función (única que vi) el Colón ha logrado una importante reposición de un ballet que está entre los indispensables para un teatro de envergadura.

Pablo Bardin

              


               

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