lunes, diciembre 07, 2020

SEGUNDA PARTE DE LES TROYENS DE BERLIOZ

                Como recordarán, la segunda parte de la historia troyana según Hector Berlioz es "Les Troyens à  Carthage". Dura alrededor de dos horas y media. El Tercer Acto de la obra completa es el Primero de la Segunda Parte y está ambientado en una vasta sala del palacio de Didon (Dido) en Cartago y dura unos 44´. Sobre un lado se eleva un trono rodeado de los trofeos de la agricultura, del comercio y de las artes; sobre el otro lado anfiteatro con gradas donde se encuentra una multitud. La primera media hora está dedicada a Dido y su popularidad, así como su tristeza por la muerte de su marido, y muy pocos momentos provienen de Virgilio. Un Coro se alegra del buen tiempo después de una gran tormenta. Luego entra Didon (D) con su séquito y todo el pueblo se levanta agitando flores, velos de distinto color y palmas. D se sienta en el trono; a su derecha está su hermana Anne (A) y a su izquierda Narbal (N), su ministro. El llamado Canto Nacional del coro se repetirá varias veces y expresa el afecto del pueblo; la melodía es pegadiza. "¡Gloria a D, nuestra querida reina! ¡Reina por la belleza, la gracia, el genio, reina porque los dioses la favorecen, y reina por el amor de sus felices súbditos!" Sigue un recitativo de D que se basa en su historia: "Apenas han pasado 7 años desde el día en el que huí con ustedes desde Tiro a la costa africana, así escapando del odio del tirano asesino de mi augusto esposo". En el mito el Rey de Tiro era Siqueo, marido de D, y fue asesinado por su hermano Pigmalión, y D fundó Cartago. En el magnífico libro "Los fenicios", de Parrot, Chehab y Moscati, de la colección "El Universo de las formas" impulsada por Malraux, figura Dido (nombre griego) pero también el suyo tirio, Elissa; no mencionan a Siqueo como Rey sino al padre de ella, Mattan, y confirman que ella fundó Cartago en 814 a.C.   Tiro y Sidón eran las principales ciudades del pequeño y próspero mundillo fenicio, famoso por su habilidad para el comercio durante siglos; actualmente quedan algunas ruinas en una zona del Líbano cercana a la frontera con Israel y por lo tanto en frecuentes luchas. En la antigüedad los fenicios (llamados cananeos por los judíos) ya estaban en 3000 a.C. en esa zona del Líbano y tenían gran dominio del mar. Nunca formaron una unidad; también fueron fenicias Biblos, Ugarit y Beirut. Tiro se integraba con dos islas más bien chicas y un rosario de islas mínimas, muy cercanas a la costa, donde unos pocos km2 se llamaban Paleotiro (los destruyó Nabucodonosor en el siglo VI a.C.); tenía una notable influencia pese a su escaso territorio. Más allá del mito, la realidad es que fueron grandes mercaderes y marinos y que vivieron etapas pacíficas y guerreras. Fueron fenicios de Tiro los que fundaron Cartago; las otras ciudades fenicias no intervinieron. A través del tiempo fueron grandes colonizadores y tuvieron la audacia de explorar el Océano Atlántico y de ser los primeros en llegar a muchas ciudades costeras africanas. Y en España fundaron Cartagena los cartagineses (claro está) pero Gadir (Cádiz) nació por otros fenicios. Con el tiempo los de Cartago ya no se consideraron fenicios sino cartagineses, ya que no volvieron al Líbano. En la actualidad quedan pocas ruinas de Cartago, cercanas a Túnez, ciudad que tiene un notable Museo del Bardo con mucho material cartaginés. Los fenicios o cananeos abarcaron una amplia costa desde la desembocadura del Río Orontes en Antioquía (actualmente turca) hasta una zona ahora israelí, la del Monte Carmelo hasta el mar, de modo que tenían presencia importante en Siria y Líbano. De los monumentos antiguos del Líbano el más famoso es el templo de Baalbek, bien alejado de la costa, en el valle entre las dos cadenas de montaña; allí no vivían los fenicios, pero colaboraron en su construcción, así como ayudaron a Salomón en Palestina para erigir su templo. En lo artístico Sidón y Ugarit se distinguieron más que los tirios. Los museos de Beirut, Alepo, Damasco, Estambul, el Louvre (entre otros) tienen buena muestra del arte fenicio, sobre todo de Biblos y Ugarit. La contribución más valiosa fenicia fue la invención del alfabeto, al considerar que el sistema cuneiforme que les llegaba de la Mesopotamia era demasiado complicado y elemental; de ese alfabeto derivará el griego. Fue a través del contacto con el mundo micénico, ya que sus barcos tocaban Chipre y la cercana Ugarit. Pero por otra parte ya las cinco primeras dinastías de faraones comerciaban con los fenicios buscando madera y esencias resinosas. Ya en el siglo XVIII a.c. Biblos produce admirables medallones y pectorales con oro, piedras preciosas y esmaltes. Algo muy importante: esos misteriosos Pueblos del Mar aparecen en 1.200 a.C. y son un gran problema para los pueblos de la zona fenicia y siria, pero también en Egipto; una época no lejana de la caída de Troya. Los fenicios fundan colonias en Sicilia, Cerdeña, Ibiza, Melilla, Tánger, entre muchas otras. Se ha podido reconstruir el plan de Cartago: por un lado el puerto, Salammbó (sí, como la obra de Flaubert), el barrio elegante de Mégara, la acrópolis-fortaleza, las murallas. Conviene señalar que hay otra opinión en cuanto a Cartago: aquellos que creen que la fundación fue posterior, en el s. IX, y se llamó Qart Hadesht, Cartago según los romanos.

               Volvamos a Dido. Sigue su recitativo: "¡Ya vemos levantarse a Cartago, sus praderas florecen, su flota construida! Vosotros, trabajadores del mar, nos traéis el trigo, el vino, la lana y el hierro y los productos de las artes que todavía nos faltan" (última frase extraña). Aria con coro: "¡Queridos tirios, tantos nobles trabajos embriagan mi corazón de legítimo orgullo! ¡Pero no os canséis, seguid la voz sublime del Dios que os llama a nuevos esfuerzos! ¡Grandes en la paz, convertíos en la guerra en un pueblo de héroes!" (el Coro repite esta última frase). "El feroz Iarbas quiere imponerme la cadena de un himen odioso; su insolencia es vana" (el Coro repite las 4 últimas palabras). Se refiere al tirano de Numidia, tierra salvaje muy cercana a Cartago.  "El cuidado de mi defensa es tanto vuestro como de los dioses". Coro más largo: "¡Cada uno de nosotros está dispuesto a daros la vida! ¡Todos la defenderemos, desafiamos la insolencia y la rabia de Iarbas, y lo rechazaremos hasta el fondo de los desiertos!"  Dido y el pueblo retoman para terminar frases iniciales del aria. Y luego Dido en recitativo les dice: "Este bello día, que espero recuerden siempre, fue destinado por mí a coronar las obras de la paz. Acercaos, constructores, marineros, labradores; recibid de mi mano la justa recompensa debida al trabajo que da poder y vida a los Estados". Siguen tres entradas solemnes de figurantes; cada uno se avanza hasta el trono. Primero, los constructores: Dido da a su jefe una escuadra de plata y un hacha; el cortejo vuelve al fondo del teatro. Luego, los marineros: la Reina da a su jefe un timón y un remo; ellos también se van al fondo. Finalmente, los labradores, más numerosos, conducidos por un robusto viejo, a quien Dido le da una hoz de oro, y enseguida, teniendo en la mano una corona de flores y espigas, dice al pueblo: "¡Todos los honores para el arte más grande, el que alimenta a los hombres!" Coro del pueblo: "¡Vivan los labradores! Somos sus hijos agradecidos; ¡nos dan el pan!" D, aparte: "¡Oh Ceres, el porvenir de Cartago está asegurado!" El Coro repite el Canto Nacional y va retirándose, conducido por Narbal. En las Entradas, puramente orquestales, Berlioz da sentido a cada una: sólida la primera, evocativa del mar la siguiente, y pastoral la tercera. D hasta ahora es la Reina positiva que quiere a su pueblo y es querida, pero ahora queda sola con su hermana y allí queda reflejada su tristeza. D es la admirable Susan Graham, una artista de noble línea de canto y buen francés, aunque en 2013 se insinuaba tanto en su aspecto como en su voz que su carrera empezaba a tener una leve declinación, pero su nivel era todavía de primer orden y transmitió en todo momento la vivencia de esta D que sabe reinar con firmeza y afecto pero que no está hecha para la soledad. A, muy bien interpretada por la inglesa Karen Cargill, la conoce a fondo, y Berlioz en el siguiente diálogo deja de lado la pompa pública y expresa con sensibilidad los sentimientos íntimos. Es un recitativo y dúo de 10 minutos. Inicialmente D está contenta: "Esta noble fiesta ha dado paz a mi agitado corazón. Respiro, mi alegría es perfecta, vuelvo a encontrar la calma y la serenidad". "Una extraña tristeza sin motivo a veces me abruma. Un vago fastidio me oprime y en mi rostro enardecido las lágrimas me queman…"  A da en la tecla, sonriendo: "Amarás, hermana mía…" D: "Todo nuevo ardor está prohibido a mi corazón para siempre". "La viuda fiel debe apagar su alma y detestar el amor".  A: "Sois Reina, joven y bella, no debéis obedecer aquella dulce ley; Cartago quiere un Rey". D le muestra el anillo de Siqueo: "¡Podrían maldecirme el pueblo y los dioses si me quitara este anillo consagrado!" A: "Venus sonríe ante tal juramento; los dioses se niegan a inscribirlo en el libro sacro" (Berlioz sigue a Virgilio: los dioses son los romanos). De aquí en más las hermanas juntas pero separadas, y su contenido es crucial: D: "Su voz hace nacer en mi seno la peligrosa embriaguez; ya en mi debilidad resisto en vano una confusa esperanza"; A: "Mi voz hizo nacer en su seno sueños de ternura; ya en su debilidad se resiste en vano a la dulce esperanza de amar". D: "Oh esposo, perdona este instante de error involuntario y que recordarte quite de mi corazón esta confusión que le asombra"; A: "D, tierna hermana, perdona si disipo un querido error, si mi voz excita en tu corazón esta confusión que le asombra". Y entonces ocurre algo que cambiará todo: irrumpe Iopas, poeta tirio de la corte, y exclama: "Habiendo escapado con gran dificultad de un mar enfurecido, Reina, los integrantes de una flota desconocida imploran ser admitidos ante vos". D: "La puerta del Palacio jamás se le niega a tales suplicantes". Sale Iopas a avisarles y ella canta una breve aria: "¡Errando sobre el mar también yo fui llevada de orilla a orilla por tormentas, juguete de amargas olas! Conozco la violencia de los golpes de la suerte. Quien sufrió no puede ver sufrir en vano".  Se escucha la Marcha troyana "en modo triste", acota el compositor, y es asombroso cómo el cambio a modo menor y con cambios de orquestación la convierte en símbolo de la derrota. D para sí: "Siento una impaciencia viva y súbita, tengo ganas de verlos y en secreto tengo miedo de su presencia".  Sube al trono; entran Eneas (E) disfrazado de marinero, Panthée (P), Ascagne (As) y los jefes troyanos trayendo regalos. Recitativo: no es E sino A el que cuenta de modo muy sintético los peligros por los que pasaron; tras varios años de vicisitudes, ahora A es un adolescente y siguiendo la tradición operística lo canta una mezzosoprano: Julie Boulianne; no la conocía y me pareció bien elegida, por calidad de voz y sentido dramático. "Augusta Reina, un pueblo errante y desgraciado os pide un asilo durante algunos días. Pongo a vuestros pies estos presentes, fragmentos de su grandeza, que por mi débil mano en nombre de Júpiter os los ofrece un jefe creyente". D: "Dime el nombre y la raza de ese jefe, bello niño". As: "Una sangrienta huella ha marcado nuestro camino de los montes frigios hasta el mar. Este cetro de Ilione, hija del Rey Priam, la corona de Hecuba y este velo liviano de Helena cuyo oro lo hace radiante deben deciros  que somos Troyanos". D: "¡Troyanos!" As: "Nuestro jefe es Eneas" (E) "y soy su hijo". Se avanza Panthée (P): "Obedeciendo al soberano de los dioses este héroe busca llegar a Italia, donde la suerte le promete una muerte gloriosa y la felicidad de dar a los suyos una patria". Richard Bernstein expresa bien al personaje. D: "¿Quién no admira a este Príncipe, amigo del gran Hector? Decidle que mi puerto está abierto a sus barcos. Que venga, que olvide en mi corte con vosotros sus penosos trabajos". Berlioz denomina Final a los 8 minutos que siguen. Entra N muy agitado: "¡Apenas oso transmitir la terrible noticia! Iarbas avanza hacia Cartago con innumerables soldados". Cartagineses lejanos: "¡Armas!" N: "La tropa salvaje degüella nuestros rebaños y devasta nuestros campos. Nuevas desgracias amenazan la ciudad: le van a faltar armas a nuestros jóvenes guerreros cuyo ardor es extremo". "Tendremos un combate desigual". E deja su traje de marinero y lleva un brillante traje y la coraza pero sin casco ni escudo. "¡Reina, soy E! ¡Permitid que los Troyanos combatan con los vuestros!" D: "¡Acepto con orgullo tal alianza! Los dioses se declaran a favor nuestro". Dice aparte a A: "¡Cuánto coraje tiene este hijo de diosa, y cómo se ve sobre su frente la gracia y la nobleza!" E: "¡Sobre esta inmunda horda marchemos juntos, tirios y troyanos, volemos juntos a la victoria! ¡Expulsemos a los Númidas temblando al desierto!" Conjunto: E, P, N, Iopas, As, D, A, los jefes troyanos: "¡Nos junta Marte, el hijo de Venus nos guía en los combates! ¡Exterminemos el negro ejército y que mañana la fama proclame la vergüenza y la muerte de Iarbas!" E ya lleva puestos el casco y el escudo y ha tomado las jabalinas. E: "Reina, dejo a mi hijo librado a vuestros generosos cuidados". "D: "No dudéís de mi amor de madre hacia él". E, a As, que llora: "Ven a abrazar a tu padre. Otros te enseñarán el arte de ser feliz; yo sólo puedo enseñarte la virtud guerrera y el respeto a los dioses; reverencia en tu corazón los ejemplos de gloria de E y de Hector". Entra el pueblo cartaginés pidiendo las armas; sólo algunos tienen armas habituales, otros llevan hachas, hoces y hondas. Todos cantan juntos repitiendo lo anterior. Fin de acto. Glorificación del héroe semidios por un lado, flechazo de D por otro, Berlioz omite totalmente el relato virgiliano con respecto a los años desde la partida de E de Troya. Tampoco menciona la muerte de Creusa.

               El libro III de "La Eneida" cuenta las aventuras de E y su gente y parece un calco de "La Odisea" mientras deambula de un lado a otro porque no sabe dónde está el Río Tíber. Hay episodios grotescos y fantasiosos que poco tienen que ver con un relato normal de guerrero. Tan despistado está que elige ir a Tracia primeramente y allí se encuentra con un troyano ladrón, Polidoro, que está arrepentido y le dice que debe ir hacia el Oeste para encontrar a Italia. Luego va a Mykonos, ciudad de Apolo, y le pide apoyo al Dios, que no se manifiesta. Entonces cree que Creta es el lugar; curiosamente pasa por Sicilia para llegar a Creta, aparentemente sin sentido; bastante tiempo más tarde Virgilio explica por qué pero es ilógico narrar de esa manera. Cuando llega a Creta cuenta que Idomeneo había ido al exilio obligado por los dioses (o sea que la historia del "Idomeneo" mozartiano ocurre en paralelo con la guerra de Troya); E funda una ciudad, Pergamea, pero pronto la peste afecta a los hombres y al agro. Entonces vuelve a Ortygia en Sicilia y vuelve a consultar al oráculo; así se explica la anterior visita; ¿qué le habrá dicho entonces el oráculo? Si Creta, se equivocó. Tampoco se sabe qué le dijo el oráculo esta segunda vez. E consulta a los Penates (dioses del hogar) que le sugieren ir a Hesperia, nombre que los Dioses daban a Italia en Grecia, ¡pero para los latinos Hesperia era Iberia! Y Virgilio era latino. Anquises cita que Cassandra le habló de Hesperia; E acepta ir allí (¿Iberia?). Tras 3 días de mal tiempo van a parar a las Islas Jónicas y allí se topan con las arpías, que los atacan violentamente y son repelidas por los troyanos; Celaeno, la más fuerte de las Furias (otro nombre de las arpías), le dice: deben ir a Italia (no le explica cómo) pero tendrán hambruna antes de levantar las murallas de la nueva ciudad por haberlas atacado. Navegando pasan delante de la isla Ithaca y maldicen la tierra donde nació Ulises (Odiseo). En Epiro llega a Buthrotum y allí se encuentra con que Helenus (uno de los hijos de Príamo) es Rey y que allí está Andrómaca; va a verla y la encuentra orante ante la tumba de Hector. Andrómaca le cuenta que Pirro la tomó como esclava y la obligó a tener relaciones; de él tiene un hijo. Lo que confunde es que Pirro tiene otro nombre: Neoptolemo; así aparece en Homero. Pirro cortejó a Hermione, hija de Leda, y a Andrómaca la unió con Helenus. Lo insólito fue que al morir Neoptolemo parte de su reino pasó a Helenus, que llamó a esa tierra Cheonia, nombre troyano, y construyó la nueva ciudadela. Al llegar Helenus se conmueve al ver a E y sus camaradas y dice a E que Apolo le contó cómo llegar a la sibila de Cuma, que le indicará cómo entender las tribus italianas y cómo actuar.  Eurípides cuenta la historia de Andrómaca en su pieza de ese nombre, y allí es no es Neoptolemo-Pirro sino Menelao quien le hizo un hijo y se enamora de Hermione; ambos quieren matar a Andrómaca y a Molossus, el hijo que tuvo con Menelao, pero Peleo, Rey de Tebas, los salva. La cosa se complica porque nada menos que Orestes mata a Neoptolemo, hijo de Peleo, por pedido de Hermione, pariente de Orestes. Y es por eso que Helenus recibe el reino. Sigue el viaje de E y Anquises pide buen tiempo; ritos a Pallas y Juno. Conocen el golfo de Taranto y luego prosiguen hasta el estrecho de Messina: ven al Etna en erupción; pasan por Charybdis; luego Aqueménides les cuenta un largo relato sobre el monstruo Polifemo y los Cíclopes. Navegan por Sicilia hasta Orepanum (Trapani); allí muere Anquises de muerte natural. Y desde Trapani llega a Cartago tras fieras tormentas.

               Acto IV (II de "Les Troyens à Carthage"), Cuadro I. Caza Real y tormenta-Pantomima. Unos 9´. Así lo describe Berlioz: "Un bosque de África, de mañana". ¿Por qué de África, y no "cercano a Cartago"? En toda la zona Norte africana no abundan los bosques, pero es la única zona de la actual Tunisia donde hay bastante lluvia, y tanto Túnez como las ruinas de Cartago (muy cercanas) no están muy lejos de los escasos bosques de la zona, zona lluviosa gracias a la cadena de montañas Mogods, última prolongación de la cadena Atlas Sahariana de Argelia. Aún más cerca están los restos de Utica, ciudad fenicia anterior a Cartago (Kartajannah para los musulmanes). Cazar jabalíes o ciervos y gacelas parece razonable. (Otro dato geográfico es que el único Río permanente, el Medjerda, desemboca como Cartago en el Golfo de Túnez y de allí que la agricultura, como lo señala Berlioz, fuera abundante; cuando los romanos tomaron la zona fue un granero asegurado para ellos). "Al fondo una roca muy elevada; abajo y a la izquierda de la roca, la entrada de una roca. Estanque natural con juncos y cañas; náyades nadando. Caza Real: se oyen fanfarrias fuera de escena. Pasan cazadores tirios conduciendo perros atados. Ascagne pasa a caballo al galope. El cielo se oscurece, llueve; la tormenta crece; pronto la tempestad se hace terrible, con granizo, rayos y truenos. Los cazadores se dispersan. Aparecen D vestida como Diana cazadora, con arco y carcaj, y E con ropa semi-guerrera. Entran en la gruta. Aparecen las ninfas de los bosques; van y vienen gritando, con gestos desordenados. En medio de sus clamores, a veces se distingue "¡Italia!". Aparecen cascadas cayendo de la roca. Los Sátiros y los Silvanos ejecutan con los Faunos danzas grotescas en la obscuridad" (en la semi-obscuridad, debería decir). "Un rayo quiebra un árbol y lo inflama; Sátiros, Silvanos y Faunos toman las ramas, bailan, y con las ninfas desaparecen al fondo del jardín. La tempestad se calma". Cuando se estrenó la obra este Cuadro fue muy polémico y muchos creyeron que era una manifestación del entusiasmo sinfónico del compositor y de su vanguardismo; es las dos cosas, pero tiene sentido en cuanto al desarrollo de la trama de la ópera. Pero paradójicamente si uno lee a Virgilio se encuentra con que sólo el Libro IV de los XII de "La Eneida" se ocupa de lo que sucede en Cartago con la presencia de los troyanos, y se observan fuertes desavenencias entre el texto virgiliano y el de Berlioz. Más allá de su indudable calidad literaria, Virgilio suele ser descuidado en cuanto a la razonable presencia de datos que en Berlioz están más claros.  En décadas recientes estos 9 minutos se han apreciado en conciertos sinfónicos con bastante frecuencia, ya que es sumamente interesante más allá del relato: indudablemente ningún francés en esos momentos tenía similar dominio orquestal ni era tan innovador. Una crucial diferencia aparece ya en Acto III (I) cuando E se pone al frente del ejército y va a luchar contra Iarbas: no existe tal encuentro en Virgilio. Y Berlioz pinta a D como una Reina muy querida por el pueblo; Virgilio en cambio favorece la imagen de E porque, como escritor pro-romano, ensalza la figura del troyano y ataca la de D, a quien considera una frenética sexual culpable de retener al troyano. Además la presencia de los dioses existe en Berlioz pero moderadamente; en cambio es dominante en Virgilio. En cuanto a Iarbas, Berlioz lo ataca ferozmente; Virgilio da la imagen de un líder que se ha convertido a los dioses romanos y les pide ayuda; pero elige a aquellos que están en contra de los troyanos. Conviene aclarar que Numidia es palabra romana y se refiere a un pueblo de la actual Argelia que tuvo buenas relaciones con los cartagineses que ocuparon ciertos puntos de la actual Tunisia desde el s. VI a.C. (la Encyclopedia Britannica considera mito la historia de D y E); hubo soldados númidas en los ejércitos cartagineses hasta que el Rey Masinissa, que era aliado de Cartago, pasó al lado romano en 206 a.C. Los númidas d.C. tuvieron influencia cristiana hasta la conquista árabe en s. VIII, y pasaron a ser musulmanes; había númidas todavía en el s. XX. Volvamos a Virgilio; desde la línea 116 a 130 culmina una charla entre Juno (Hera) y Venus (Afrodita); Juno, no quien habitualmente lo hace, su marido Júpiter (Zeus), produce la tormenta que obliga a D y E a entrar en la cueva; E, ante el frenesí de D, le hará el amor, y olvidará su obligación de ir a Italia. O sea, exactamente lo que Berlioz cuenta. Claro está que en Berlioz ya no existe Iarbas; nunca más se lo menciona, lo que implícitamente significa que murió y que los númidos, ante la fuerza troyana, no insistirán. No es así en Virgilio, puesto que no hay batalla. Yendo a la puesta en escena, me pareció de mediana calidad; no es fácil hacerlo pero en la actualidad en el Met hay poderosos medios técnicos. En cambio la versión orquestal fue notable, con Luisi atento a crear los climas y una orquesta que respondió brillantemente.

               Ante de ir al siguiente cuadro, veamos qué ocurre según Virgilio: llama fama al rumor que se expande sobre la relación de D y E y su próximo casamiento, y llega a Iarbas, que se enfurece. Le cuenta a Júpiter la relación de E y D y éste instruye a Mercurio (Hermes, hijo de Zeus y la titana Maia) que le lleve el mensaje del Dios que lo salvó en Troya: su misión es llegar a Italia, tierra de imperios y turbulencias, ser su líder y que Ascanio sea su sucesor; debe dejar Cartago de inmediato. Mercurio viaja con rapidez desde el Cielo, pasa cerca de Atlas que sostiene al mundo en Etiopía (qué absurdo) y recorre Libia hasta llegar a Cartago, donde ve a E construyendo casas y le da el contundente mensaje de Júpiter. E se desespera porque sabe que debe hacerlo: no puede desobedecer a Júpiter (línea 287).

               Acto IV (II), Cuadro II. Dura unos 47´y sólo en los segundos finales aparece Mercurio y dice tres veces "¡Italie!"; nada más; no hay referencia a la orden de Júpiter. Todo el texto es de Berlioz. Los jardines de D al borde del mar. Recitativo de A y N. N opina que los Númidas no volverán pero le preocupan los cambios en D: pasa su vida en cazas y festines; suspendió trabajos, los obradores están desiertos. (Virgilio en cambio menciona que E hace trabajos agrícolas). "La prolongada presencia del troyano me preocupa y el pueblo también lo siente así". A: "Ellos se aman; ¿acaso no sería él un valeroso marido, un magnánimo Rey para Cartago?" N: "¡Pero el imperioso destino lo llama a ir a Italia!" A: "El amor es el más grande de los dioses". Aria en dúo de N y A, mezclándose. N: "Sombrío porvenir, ¿cuáles son los reveses con que amenazas a Cartago? Júpiter, dios de la hospitalidad, ¿por qué, ejerciendo la virtud que te es cara, hemos merecido los golpes de tu cólera?" A: "¡Terror vano, Cartago triunfa! Nuestra encantadora Reina ama un héroe vencedor; pronto se unirán. Tal es la amenaza de un sombrío porvenir". Seguro canto de Kwangchul Youn (aunque con dudoso francés) y Cargill. Sigue la Marcha para la Entrada de la reina sobre el tema del Canto Nacional, mientras entran D, E, P, As e Iopas; D se sienta en un estrado con A, y E y N están cerca. Siguen casi 10´ de ballets, para mi gusto de relativo interés. El motivo de su presencia es muy simple: Berlioz se ilusionó que la Ópera de París iba a estrenar "Les Troyens" y ya vimos en mi anterior artículo que eso no ocurrió: era obligación hasta para los más grandes incluir un ballet a aproximadamente la mitad de las extensas óperas de 5 actos que estaban de moda; ni Verdi en "Don Carlos" se libró de ello; el "Don Carlo" italiano lo elimina. Son 3: "Paso de las almeas" (mujeres que improvisan danzas y cantos en público); "Danza de las esclavas" y "Paso de esclavas nubias". Las coreografías de Doug Varone fueron bastante clásicas aunque de buena técnica y las bailarinas respondieron con profesionalismo; el exotismo estuvo más bien en ciertos ribetes musicales y en los trajes. Y Berlioz, como había inventado un lenguaje demoníaco en "La Damnation de Faust" ("Irimaro karabrao", etc.), aquí nos espeta un lenguaje que suena a África ecuatorial francesa negra y selvática, no sahariana: "¡Amadoué midonaé faï caraïmé deï beraïmbé Haha!", divertido pero erróneo. La reina desciende del estrado y se recuesta en una camilla en el proscenio. D, con languidez: "Basta, hermana, apenas tolero esta fiesta importuna" (A les hace un signo y las bailarinas se retiran).  "Iopas, cántanos de manera simple y dulce tu poema de los campos". Se acerca un arpista tebano para acompañarlo; es de la Tebas egipcia, ya que tras 7 años Cartago es una ciudad asentada y con campos productivos que puede atraer a artistas de esa procedencia en una época difícil de esa gran civilización, y este arpista lleva el traje religioso egipcio.  La canción estrófica se basa en una grata melodía; la cantó Eric Cutler con adecuados medios líricos aunque fue marcado por la régie con gestos amanerados. Agradece a Ceres (Demeter), Diosa de la agricultura y de la fertilidad de la Tierra, por la verdura fresca del campo; el renacimiento de los labradores jóvenes y viejos por la abundancia de la cosecha. Y también cantan sus beneficios los pájaros, los corderos, hasta los vientos de la pradera. Pero cuando empieza la cuarta estrofa lo interrumpe D: "Perdona, Iopas, ni siquiera tu voz puede esta noche calmar mi extrema inquietud". E se sienta a los pies de D y le exclama "¡Querida D!" D: "E, terminad el relato de vuestro largo viaje y de las desgracias troyanas" (allí nos enteramos que aunque no está en la ópera, E, como figura en Virgilio, le había ya contado mucho de lo que le pasó, con la diferencia de que antes había vencido a Iarbas). "Cuénteme qué le pasó a la bella Andrómaca". E: "Esclava de Pirro imploraba morir, pero el obstinado amor de ese príncipe la hizo infiel y tras rechazarlo largo tiempo, se casó con Pirro, y así subió al trono de Epiro". D para sí: "Todo conspira para vencer mi remordimiento y mi corazón está absuelto". D y E ambos con similar texto exclaman: "¡Ama a su vencedor, asesino de su padre, e hijo del que mató a su ilustre esposo!"  Inspiración del Berlioz libretista: Ascagne retira de la mano de D el anillo de Siqueo; D si bien lo recupera lo deja distraída sobre la cama. A lo vio y se lo hace notar a N en el comienzo de un notable quinteto: A, Iopas y N cantan: "La mano liviana del niño, como Cupido, roba dulcemente a D el anillo que ella reverencia". Esos mismos tres y D repiten la frase "Todo conspira…" y E canta: "D suspira pero su corazón se siente absuelto". Breve recitativo de E: "Dejemos estos tristes recuerdos. ¡Noche espléndida! Venid, querida Dido, a respirar los suspiros de esta brisa acariciadora", y ambos se levantan. Sigue un septeto lento y melódico (octeto si se cuenta al Coro, que también canta el mismo texto) de gran belleza: "¡Todo es paz y encanto a nuestro alrededor! La noche extiende su velo y el mar adormecido murmura los acordes más dulces". Se retiran todos salvo D y E (As, A, N, P, Iopas, el Coro). El magnífico dúo de D y E, lento y admirable en todo sentido, es el apogeo del amor del héroe y la Reina. Alternan un texto principal con otros vinculados a los mitos. "¡Noche de embriaguez y éxtasis infinitos! Rubia Febe, grandes astros de su corte, vertid sobre nosotros vuestro bendito resplandor; ¡flores del cielo, sonreíd ante el amor inmortal!" (Febe es diosa lunar, y Berlioz especifica que haya claro de luna; el iluminador le hizo caso). D: "En noche semejante, su frente cubierta de cítiso, vuestra madre Venus llevó al bello Anquises a los bosquecillos del Ida". E: "En noche semejante, loco de amor y alegría, Troilo esperó a la bella Crésida al pie de los muros de Troya". D y E: "¡Noche de embriaguez", etc. E: "En noche semejante, la púdica Diana finalmente deja caer su diáfano velo ante los ojos de Endimión". D: "En noche semejante, ¡el hijo de Citerea recibió fríamente la embriagada ternura de la reina D!" E: "Y en la misma noche la injusta Reina acusando a su amante obtuvo de él tierno perdón". D y E: "¡Noche de embriaguez", etc. Marchan lentamente abrazados hacia el fondo del escenario y desaparecen cantando. Mercurio aparece súbitamente en un rayo de luna: se acerca a una columna donde están las armas de E y golpea con su caduceo el escudo produciendo un sonido lúgubre y prolongado. Con voz grave y señalando el mar exclama tres veces "¡Italia!", y desaparece. Kwangchul Youn lo interpreta. Creo que aquí Berlioz cometió un error: Mercurio es el Mensajero de los Dioses y tiene la obligación de cumplir con el mensaje, y se sabe del deseo de Júpiter en cuanto a que E vaya a Italia. Sólo vale que Mercurio se enfrente a E y le dé una filípica como la hay en Virgilio. Si Mercurio vuelve a Júpiter sólo tras esas exclamaciones despertará la ira del máximo Dios. El Quinto Acto hubiera debido empezar con Mercurio enfrentado a E al aba del día siguiente y que D lo vea.

               Acto V (III), Cuadro I. El borde del mar cubierto de tiendas troyanas. Se ven sus barcos en el puerto. Hylas, un joven marinero frigio (troyano) canta balanceándose en lo alto del palo de un barco. Dos centinelas montan guardia ante las tiendas. Canción de Hylas: "Valle sonoro donde desde la aurora caminaba cantando, ¿podrá cantar nuevamente bajo tus grandes bosques el pobre Hylas? ¡Oh poderoso mar, mece suavemente en tu seno sublime al hijo de Dindymo!" La canción es estrófica, de grata melodía muy lírica, y el texto sigue siendo nostálgico de ese Cartago al que no volverá; antes de terminar la tercera se queda dormido, presumiblemente habiendo bajado el tope del palo (el texto no lo aclara). Durante la tercera estrofa dos centinelas comentan: "Sueña de su país"; "que no volverá a ver", agrega el segundo. Paul Appleby, tenor lírico, fue la versión troyana de Eric Cutler, aunque en tono nostálgico; cantó con sentimiento y musicalidad. Hylas es joven (supongamos 20 años) y rememora su infancia, ya que su adolescencia está atravesada por diez años de guerra sobre la cual no sabemos casi nada, ya que Homero sólo describe el último año de los 10: el primer libro explica el odio entre Agamenón y Aquiles y las intrigas de los dioses a favor de uno u otro, pero nada concreto con respecto a las batallas, salvo que fueron muchas y están cansados. Entran P y los jefes troyanos. Recordemos que P (Panteo) es sacerdote troyano y amigo de E, pero también guerrero. El segundo en autoridad después de E. Les dice a los jefes: "Preparen todo, hay que partir; E vanamente ve desesperado la angustia de la reina; la gloria y el deber sabrán quebrar la cadena y su corazón será fuerte cuando deba decir adiós". P y Coro (los jefes): "Cada día es más evidente la cólera de los dioses. Nos lo advierten signos que asustan; gimen el mar, los montes, los bosques; nuestras armas sienten golpes invisibles; como en la fatal noche troyana, aparece en armas Hector con ojos enojados; le sigue un coro de sombras; y estos muertos irritados la noche pasada gritaron 3 veces". Las Sombras: "¡Italia!" 3 veces. P y los jefes: "¡Se vuelven a escuchar! Demasiado tiempo hemos desafiado la orden celeste; ¡vayámonos cuanto antes de esta costa funesta! ¡Mañana debemos partir!"; entran en sus tiendas. Cuando se estrenó la obra fue protestada la escena de los dos centinelas y luego se cortó, pero es interesante y se la debe incluir.  Caminan uno de derecha a izquierda y el otro al revés; cuando se encuentran en el medio dialogan. Primero: "¡Por Baco, están locos con eso de Italia!" Segundo: "Yo no escuché nada". Primero: "¡Sin embargo aquí la pasamos bien!" Segundo: "En varias casas encontramos buen vino y caza de carne de calidad". Primero: "Ya le hablo en fenicio a mi bella cartaginesa". Segundo: "La mía comprende el troyano y me obedece sin disputas". Primero: "¡Y quieren que dejemos todas estas dulzuras por un largo viaje!" Segundo: "¡Las caricias de la tormenta!" Primero: "¡Maldita locura!" Segundo: "Por esta Italia…" Primero: "Donde debemos gozar del fruto de nuestro trabajo…" Los dos: "¡Rompiéndonos los huesos!" Primero: "¡De nuevo padecer! Nuestra ley es la obediencia. ¡Silencio! A grandes pasos llega E". Se van. Paul Carona (barítono) y el veterano bajo James Courtney dieron carácter a estos soldados contentos de estar en Cartago y ajenos a las señales de los dioses. En el acto anterior Hymel y Graham vivieron su amor con dulzura e intensidad, en ambos casos con cuidada línea de canto. Berlioz llama a este gran solo de E Recitativo medido y Aria; es poco habitual agregar "medido"; parece indicar que debe cuidarse mucho el ritmo sin perder el sentido del monólogo. Con gran agitación: "¡Inútiles pesares, debo irme de Cartago! D lo sabe" (lo cual indica que en el acto anterior lo disimulaba, en ningún momento se la escucha referirse al tema) "su miedo y estupor cuando se lo dije" (¿en cuál momento?) "quebró mi coraje, ¡pero debo hacerlo! No puedo olvidar la palidez mortal de su bello rostro, su silencio obstinado, sus ojos fijos y llenos de fuego sombrío. Hablé en vano de prodigios sin nombre recordándome la orden de los dioses, invocando la grandeza de mi santo cometido, el porvenir de mi hijo y el destino de los Troyanos, la muerte triunfal que me prometen para coronar mi gloria en los campos de Ausonia" (así se llamaban los campos en la zona que luego fue Roma); "al no poder vencer su silencio huí de la terrible elocuencia de su mirada". El recitativo es rápido e intenso; aunque bien resuelto por Hymel el francés le resultó algo arduo. Uno se pregunta nuevamente cuándo pasó todo esto; parecería que pasaron varios días desde el gran dúo de amor, aunque nada lo indica en el libreto. El aria es de gran lucimiento y pasa por dos momentos psicológicos aunque con el mismo tema: irse de Cartago cuando llegue el momento sin despedirse, o despidiéndose; es exigente en lo vocal y muy dramática; no en vano quienes la tienen mejor grabada son Georges Thill y Vickers (en la completa de Davis); Hymel la resolvió con firmeza e intensidad. "Cuando venga el instante de los supremos adioses ¿cómo tolerar el aspecto terrible de su indignado dolor? ¡D, luchar contra mí y contra tí! ¡Quebrando tu corazón implorar mi perdón! ¿Sería capaz de hacer eso?"  Desde aquí la música se hace más rápida y rítmica y el canto a todo pulmón. "¡Si dejara Cartago sin volverte a ver que yo muera en un último naufragio! ¡Sería despreciar los derechos sagrados de la hospitalidad! ¡No, Reina adorada, alma sublime! Quiero volverte a ver una última vez, regar tus rodillas de mis lágrimas aunque me quiebre tal desesperación". Además la contribución de ideas orquestales innovadoras termina de redondear una gran escena de tenor dramático. Lo que sigue estremece a E: un Coro de sombras lo llama y 4 espectros velados aparecen sucesivamente. Al primero le dice E: "Mensajero amenazante, ¿quién te ha sacado de tu sombría morada?" Espectro de Priam (visible): "Tu debilidad y tu gloria". E: "¡Quisiera morir!" Espectro de Priam: "¡Basta de demoras!" Espectro de Chorèbe (invisible): "¡Ni un día!" Espectros de Hector y Cassandre (invisibles): "¡Ni una hora!" Espectro de Priam, levantando su velo: "¡Soy Priam; debes vivir y partir!", y desaparece.  E corre y se topa con el Espectro de Chorèbe, ahora visible: "Soy Chorèbe, debes partir y vencer!" E va hacia el fondo del escenario y se encuentra con los Espectros de Hector y Cassandre, ahora visibles: E: "¡Hector, Cassandre!" Los espectros: "¡Hay que vencer y fundar!"; desaparecen. E: "¡Debo ceder ante vuestras órdenes despiadadas! Soy bárbaro, ingrato; ¡lo ordenáis, grandes dioses! ¡Inmolo a D mirando hacia otro lado!" E pasa ante las tiendas: "¡Arriba, troyanos, levántense, alerta! ¡El viento es bueno, el mar está abierto!" Los troyanos dentro de las tiendas: "¡Alerta! ¿Oyen la voz de E?" Salen de las tiendas. "Dad la señal del despertar". E a un jefe: "Ve, corre, lleva esta orden a las sorprendidas orejas de Ascagne: ¿Qué se levante y suba a bordo! Hay que dejar el puerto antes del alba. Grandes dioses, mi obligación se cumplirá hasta el final. ¡Cortad los cables! ¡Al mar! ¡Italia!" El Coro lo celebra. E, mirando el palacio: "¡Noble D, parto, digno de tu perdón! Te soy infiel por la muerte de los héroes". Todos se precipitan preparando la partida; hay barcos que comienzan a navegar. Lejanos rayos y truenos (Neptuno no apoya). Pero E se topa con D, que presentía la partida y será intransigente; para ella sólo vale el amor y su creencia en los dioses griegos es relativa (no son los de los fenicios). D: "Errante siguiendo tus pasos, quise ver, veo y no lo creo; ¿preparas tu huida?" E: "¡Querida D, mi dolor es profundo, no me ataque!" D: "¿Te vas? ¡Sin remordimiento! ¡Desdeñando el cetro de Libia arrancándome el corazón corres a Italia!" (extraña mención de Libia cuando Cartago era sólo un promontorio). E: "Tardé demasiado…órdenes soberanas de los dioses". D: "¡Sigue la voz de implacables destinos sin escuchar la mía! Me ve exponer mi dolor sobrehumano con cobarde desdén" (y a un grupo de troyanos que se sonríen mirándola) "¡y mi belleza de Reina recibe las insolentes risas de estos ingratos Troyanos!" (verdad, son ingratos, pero también expusieron su vida al luchar contra las tropas de Iarbas). "No te parió Venus, te amamantó una loba horrible!" E: "Cuando a ti se consagró mi alma sufrió la ley del amor inmortal, y hasta mi último día mi corazón vivirá con ese ardor". D: "¡Calla! Nada te detiene; ¡la muerte que se cierne sobre mi cabeza, mi nombre de libro de oro borrado desde hoy!" (no es una imagen posible en esa época). "Si de tu fe tuviera una tierna prenda, si un hijo de E sonriera sobre mi seno, si con un rostro dulce y fuerte me recordara tus rasgos me sentiría menos abandonada". Se escucha la fanfarria de la marcha troyana. E: "Debo partir, pero para morir obedeciendo a los dioses, ¡parto y te amo!" D: "¡Que mis gritos no te detengan por más tiempo, monstruo de piedad! ¡Maldigo a ti y a tus dioses!" Se va. Llega Ascagne, él y su padre suben a un barco; grupos de soldados a su vez suben a varios barcos. Telón. Intensa reacción de D con frases insultantes, mostrando un lado suyo violento, ante un E desesperado que no puede ir contra los dioses. Hymel lo actuó y cantó de modo muy convincente, y Graham mostró la amplitud de sus recursos artísticos, viviendo el personaje y dando a su timbre durezas donde debe haberlas. Puesta en escena bien lograda, salvo la escasa realidad de los barcos.

               Acto V (III), Cuadro II. Un apartamento de D, al alba. D se arrepiente de sus actitudes: "Hermana, implórale, ya no hay orgullo en mi alma abatida". A: "Yo fui la culpable cuando te di coraje para formar una nueva relación. ¿Se puede luchar contra los dioses? Su partida es inevitable y sin embargo os ama". D: "¡Me ama! ¡No, su corazón es de hielo!  Conozco el amor y si Júpiter me hubiera prohibido amar, mi insensato amor desafiaría el anatema. Pero id, mi hermana y N, a suplicarle que me acuerde unos días más".  Se escucha al Coro lejano: "Ved 6 barcos en el mar, 7, 9, 10!" Iopas, entrando: "¡Partieron los troyanos!  ¡Antes de la aurora su flota estaba en el mar, todavía se la apercibe!" D: "¡Armaos, tirios, cartagineses, perseguid a los troyanos! ¡Volad sobre las aguas, quemad sus barcos! ¿Qué digo? ¡Impotente furor! ¡Devora tu dolor, desgraciada! ¡Hubiera debido exterminar la raza vagabunda de esos malditos y dispersar en el mar los restos de sus cuerpos! ¡Entonces hubiera debido vengarme de E y servirle los miembros de su hijo en odioso festín! ¡A mí, Dios de los Infiernos! ¡El Olimpo es inflexible!" (¿cómo vengarse de algo que no había ocurrido?). "¡Reclamemos los oficios del sacerdote de Plutón! ¡Ofreceré un sacrificio al imperio de los muertos! ¡Que se levante una hoguera! ¡Que en la lívida llama desaparezcan los dones del pérfido y los que le di! ¡Salid!" N a A: "¡Su mirada me espanta, quedaos!" D: "Soy Reina y ordeno; déjame sola, A". A, N e Iopas salen. Es imponente el cambio de personalidad que se revela durante ese largo recitativo, avalado por ideas orquestales que crean un clima terrorífico: esta D de aparente bondad al perder el amante se transforma y asusta; Graham hizo una composición de personaje admirable, expresando un odio irracional que a la vez la va a aniquilar. Y esto se refleja en el terrible Monólogo que sigue. D: Gritando: "¡Ah!"; deja de recorrer la escena golpeándose el pecho. "Me voy a morir. Si algo queda en su alma de humano quizá llorará cuando se entere de mi horrible destino. Mi alma  sigue encadenada a tu amor. ¡Venus, devuélveme tu hijo! Inútil plegaria: D sólo espera la muerte". Y tras la tremenda amargura del Monólogo, total cambio en la bellísima aria de D: "Adiós, orgullosa ciudad que con rapidez se levantó floreciente mediante un generoso esfuerzo; mi tierna hermana que errante me siguió; adiós mi pueblo; adiós, orilla venerada, que me recibiste, yo suplicando; adiós, bello cielo africano, astros que admiraba en las noches de infinita embriaguez y éxtasis; no os veré más, ¡mi carrera terminó!", y sale lentamente. Así como los extensos recitativos mostraron la habilidad del compositor para crear climas y exigieron a la artista exabruptos en f, el aria tiene una noble melodía de poco común refinamiento y debe cantarse p. Graham es sin duda una cantante muy valiosa y fue un placer escucharla; sin embargo, me volvían a la memoria Crespin y Troyanos (magnífica cartaginesa de apellido troyano…).

               Acto V (III), Cuadro III. Ceremonia fúnebre. Una zona de los jardines de D al borde del mar. Catafalco de hoguera; en su plataforma hay una cama, una toga, un casco, una espada son su tahalí y un busto de E. Entran los Sacerdotes de Plutón (uno se pregunta por qué los tienen y de dónde provienen), vestidos de prendas fúnebres; se agrupan en procesión ante dos altares en los que brillan llamas verdosas; luego A, N y D velada y coronado con hojas. Durante el coro A desata la cabellera y el coturno del pie izquierdo de D. Coro de lo sacerdotes: "¡Dioses del olvido, devolved la fuerza y el descanso al corazón herido! Desde las profundidades del negro Tártaro escuchadnos, Hécate, Érebo y Caos!" (Hécate: Diosa de la brujería y la magia; Érebo: La oscuridad primigenia; Caos: el principio de todo cuando no tenía forma). A y N: "Si E debe abordar Italia, ¡que allí encuentre una muerte oscura! ¡Que el pueblo latino se una al de la Umbria para detener sus pasos!  ¡Que sea atravesado de vulgar manera en la ardiente refriega, que quede abandonado sobre la sangrienta arena para servir de pasto a devorantes pájaros!" Sacerdotes, A y N repìten: "Dios del olvido", etc.  D, como soñando: "Plutón parece propiciarme; terminemos el sacrificio pío. Siento que la calma vuelve a mi corazón". El Gran sacerdote extiende la horquilla plutónica hacia la zona donde habrá hoguera. D sube las gradas del catafalco, desata el velo que cubre su cabeza, toma la toga de E y tira a ambos sobre el catafalco, expresando: "Éstas son las prendas funestas de un desgraciado amor; ¡que las llamas lleven estos símbolos de mis penas!" Llora en la cama y luego toma la espada de E y dice en tono profético: "A través de las edades perdurará mi recuerdo; mi pueblo logrará destinos heroicos. Un día nacerá de mis cenizas un glorioso vengador sobre la tierra africana. Ya escucho tronar su nombre vencedor: ¡Aníbal! ¡Mi alma está llena de orgullo! ¡Es así que conviene descender a los infiernos!" Ella toma la espada y la hunde en su cuerpo; cae sobre la cama. Entra N con el gran Coro. D, moribunda, gime; A está a su lado. Es parte del mito que el moribundo ve el futuro; D: "¡Cartago morirá…implacable furor del destino enemigo!"  Berlioz llama Imprecación los minutos finales: se ve lejano el Capitolio romano en cuyo frontón brilla la palabra ROMA. Ante el Capitolio desfilan las legiones y un Emperador rodeado de una corte de poetas y artistas. Durante esta apoteosis se escucha la Marcha troyana transmitida a los Romanos por la tradición, convertida en su canto triunfal. D: "Roma…¡inmortal!"        Cae y muere. A se desvanece a su lado. El pueblo de Cartago avanza hasta el proscenio de espaldas a la hoguera y lanza su Imprecación, primer grito de guerra púnica. Coro: "¡Odio eterno a la raza de E! ¡Que una guerra encarnizada precipìte por siempre a nuestros hijos contra sus hijos! ¡Que sobre la tierra y el mar nuestros últimos descendientes, siempre armados contra ellos, espanten algún día al mundo con la masacre de nuestros enemigos!" Telón final. En la compleja personalidad de D se mezcla su orgullo de Reina con un amor sensual obsesivo; la tragedia está en suicidarse con la espada de su amante. Graham fue conmovedora en la etapa final de un personaje extenso que pasa por emociones contrastantes hasta inmolarse, tras volcar odio en un rito que invoca al caos, nada menos. Zambello acertó en toda la escena, salvo en la evocación de Roma, poco sugerente. No he vuelto a mencionar a Luisi y la orquesta y quiero recalcar su gran solvencia y claridad, con tempi bien elegidos y mucho color. El Coro se adaptó al distinto carácter de las escenas con flexibilidad y estilo.

               Dejo de lado las numerosas vicisitudes de E, ya que toman en Virgilio los libros V a XII y no son mencionados por Berlioz, pero quiero sintetizar las Guerras Púnicas (los cartagineses eran llamados Poeni por los Romanos). Si consideramos auténtica la existencia de D y la fundación de Cartago en el s. XII, pasarán 900 años antes de que ocurran; si Cartago fue fundada en el s. VIII, pasarán 500. Son el resultado de una fuerte rivalidad entre Roma (que para entonces había controlado a los etruscos) y los cartagineses, mercaderes marinos y guerreros colonizadores. Primera Guerra Púnica (264-241 a.C.): los Romanos no querían que los Cartagineses tomaran control del Estrecho de Messina en Sicilia y formaron una flota con asesoramiento griego, venciendo a los cartagineses en Mylae (Milazzo) en la zona Oeste de la isla, pero luego terribles tormentas destruyeron centenares de barcos romanos y murieron no menos de 100.000 hombres. En 241 a.C. lograron vencer a los cartagineses en las Islas Egadi (sicilianas); se quedaron con Sicilia y ya habían conquistado a Córcega y Cerdeña en 238 a.C. La Segunda Guerra Púnica (218-201 a.C.) es la más famosa (junto con la Troyana) de las guerras de la antigüedad. Los Cartagineses habían fundado Cartagena y otras colonias en España; los Romanos los persuadieron a aceptar el Río Ebro como frontera, pero quisieron tomar Saguntum, que estaba del lado cartaginés. El joven Hannibal tomó el mando cartaginés y logró pasar los Alpes con su ejército (¡y elefantes!) y tener apoyo de los Galos. En 217 a.C. obtuvo una gran victoria en el Lago Trasimeno y al año siguiente una batalla que pareció decisiva en Cannae en el Sur de Italia. Sin embargo luego Roma fue venciendo en varias batallas, aunque Aníbal pudo escapar. La Tercera Guerra Púnica (149-146 a.C.) por un lado dio control de España a los Romanos; por otro llevó a la destrucción de Cartago y el afianzamiento del Imperio Romano. Eso es lo que vio D antes de morir.

               Quiero agregar algunos datos que me han llegado sobre versiones grabadas de "Les Troyens"; sólo voy a mencionar algunas que me parecen de buen nivel y me asombra que haya tantas versiones de una ópera difícil y larga; a partir de la inicial de Colin Davis han proliferado. 4/8 octubre 1983 (versión mezclada de las dos funciones), DVD Met: C: J.Norman; D: T. Troyanos; E: Domingo; dir, Levine. Todas son DVD, todas en vivo. Salzburg 2000: C y D: D. Polaski; E: Jon Villars; dir, Cambreling. Châtelet París, 2003: C: Antonacci; D: Graham; E: Gregory Kunde; dir, Gardiner. Covent Garden, 2012: Antonacci, Westbroek, Hymel; dir, Pappano.

Pablo Bardin

 

jueves, diciembre 03, 2020

EL METCELEBRA SUS 100 AÑOS. “THE GHOSTS OF VERSAILLES” DE CORIGLIANO

               En 1991-2 el Met celebró sus 100 años con el estreno de "The ghosts of Versailles" de John Corigliano. El 12 de junio de este año se pudo ver y bien valió la pena ya que es una obra muy interesante. Tiraron la casa por la ventana con una puesta deslumbrante y un elenco enorme de grandes figuras; se entiende que no la hayan repuesto en años recientes, pero al menos quedó grabada; merecería volver a aparecer en estos streamings de archivo que por suerte el Met sigue presentando semana tras semana, con frecuencia repitiendo los títulos más famosos; éste no lo es pero debería ser programado nuevamente.

               John Corigliano Jr nació en 1938 y sigue activo; su padre, John Corigliano Sr., fue concertino de la Fil. de New York durante un largo período, cuando Bernstein era el director. Jr estudió en Columbia University y Manhattan School con notables maestros como Creston. Ha escrito unas cien obras y varias han tenido gran repercusión. El Concierto para clarinete se convirtió en obra de repertorio (creo que se conoció aquí). La Sonata para violín y piano es considerada una obra básica de la música de Estados Unidos y se ha grabado muchas veces. La Primera sinfonía, 1990, gana el premio Grawemeyer (el mejor pagado en USA). La música para la película "The Red violín" (1998), tocando el violín Joshua Bell, gana el Oscar, y es la base para un Concierto para violín que incluye una gran Chacona. La Segunda sinfonía, para cuerdas (basada en su único cuarteto) ganó el Premio Pulitzer.

               Pero "The ghosts of Versailles" ("Los fantasmas de Versailles") son un caso especial. Musical America lo eligió compositor del año por ella. El libreto de William M. Hoffman la define como "opera buffa" y toma como figura esencial a Beaumarchais. El Met la volvió a presentar en 1994 y en 2010 salió en DVD la versión original que en 1993 había sido presentada en VHS por DG con algún cambio con respecto a los artistas que vi el 12 de junio. Después del Met fue presentada en Chicago, Houston, y en Europa en Hannover (la Ópera de Chicago es muy grande y Corigliano era "composer-in-residence" pero no las otras dos; ¿la habrán simplificado?). En 2009 el propio compositor realizó una versión más pequeña (menos exigente) y se presentó en St Louis (USA), Vancouver (Canadá; su ópera es muy grande, sin embargo) y el Festival de Wexford (Eire). En 2015 se dio en Los Angeles y la grabación ganó un Grammy. En diciembre 2019 se presentó (bastante lógico) en la Ópera Real de Versailles (que por otros espectáculos la conozco y es bastante grande, no la pequeña donde se presentaron óperas barrocas; colijo que es un agregado moderno). De material de la ópera surgió "Phantasmagoria" para violoncelo y piano. Noticia asombrosa: tras 8 años de trabajo finalizó una nueva ópera, "The Lord of Cries", basada nada menos que en "Las Bacantes" de Eurípides y "Drácula" de Bram Stoker; la Santa Fe Opera la anuncia para 2021 y la imagino bastante terrible.

               He aquí el detalle del enorme reparto del Met. Dir de orq: James Levine. Orq. en el escenario: Samuel Cristler. Dir. del Coro: Raymond Hughes. Régie: Colin Graham. Decorados y trajes: John Conklin. Luces: Gil Wechsler. Coreografía: Debra Brown. Reina (Marie Antoinette): Teresa Stratas. Beaumarchais: Hakan Hagegard. Rosina: Renée Fleming. Figaro: Gino Quilico. Samine: Marilyn Horne. Begearss: Graham Clark. Luis XVI: James Courtney. El Marqués: Richard Drews. Suleyman: Ara Berberian. Susanna: Judith Christin. Cherubino: Stella Zambalis. Almaviva: Peter Kazares. Aristócratas que van a la Ópera: Lauren Flanigan, Sondra Kelly, Michael Best, Kevin Short. Perseguidores de Figaro: Theresa Cincione y otros 14. Paje personal de Suleyman: Dean Badolato. Florestine: Tracy Dahl. Mujer elegante: Jane Shoulis. León: Neil Rosenshain. Violista egipcio: Midhat Serbaji. Wilhelm: Wilbur Pauley. 3 chismosas: Betsy Norden, Kitt Reuter Foss, Wendy Hoffman.

                                                                          Acto I

               Algo muy molesto me enojó: de tanto en tanto no había subtítulos y admito que a veces me desconcertó, ya que la ópera está escrita a tambor batiente y perder el sentido de un par de minutos ciertamente no ayuda, aunque trate de entenderlos. Al levantarse el telón canta una dama; aparece otra dama…en un Montgolfier. Más abajo, hombres aparentemente manejan el Montgolfier. Luego otra dama canta, vestida de blanco; las tres cantan la misma melodía. Se ven varios engranajes. Dan un vaso a un caballo. La Primera dama (es Horne) expresa: "La Reina languidece desesperada". Un tenor: "Se aferra al pasado". Un plebeyo la corteja. Entran 3 mujeres: "La reina está triste, quiere morir; ¡pero hace 200 años que murió!" La mujer del Montgolfier lo deja, baja al escenario y repite lo que había cantado: "¡Qué cansado está mi corazón!" Mencionan una ópera; están aburridos; "¡Quizá Beaumarchais (B) pueda divertirnos!"  Un hombre vuela. Un tenor le dice a un hombre maduro: "Su Majestad" (Luis XVI, L). B dice a la Reina (R): "Haceros reír es mi obligación"; ella contesta: "Ya no quiero amar; como el color desaparece en flores marchitas, el sentimiento deja el alma". Recuerda cosas de la Revolución; "mejor olvidarlas". Hay 2 grandes escaleras y mucha gente mirando. Pero ella sigue recordando: "Vidrios rotos; un hombre montando a una chica. En un carro llevan a la R al sacrificio, a la guillotina; una máscara de muerte; "cuiden a mis hijos". Para entonces me quedó claro el sentido de cómo se llama la ópera: según el libretista, no sólo el espíritu tiene otra vida después de nuestra muerte, sino que el cuerpo les es restituido entero, aunque hayan sido guillotinados o quemados y su visión de la realidad no cambió: si murieron hacia 1790 "renacen" como eran, con todo el arco desde la bondad a la maldad, pero además están no sólo los que estaban en ese París sino que aquellas criaturas inventadas por B personificadas por actores y actrices  en los teatros viven, mueren y vuelven a vivir, en este caso 200 años después (y serían idénticas dentro de otros 200 años). Hay algún cruce inesperado, como si el esquema tuviera sus fallas, y por eso aparece Solimán, que nada tiene que ver con la Revolución francesa, y es bastante anterior. No hay referencias ni a lo científico ni a lo religioso. Opera buffa? A veces, pero para la R no hay nada bufo.

               L es terminante: "Siempre fue difícil lograr que mi mujer esté contenta".  Por otra parte, la aparición de Figaro (F) es muy loca y lo seguirá siendo; una mujer lo persigue con un palo de amasar, hay mucha gente, con gran agilidad se sube a una horca y "libremente vuelo hacia las estrellas", pero luego baja al escenario, y termina su aria brillante y absurda; L la aplaude. R: "Quiero vivir" (claro está, se refiere a la vida en la Tierra, pero 200 años después está viviendo, de otra manera por cierto pero vive). B: "Puedo hacerlo: que no haya Revolución" (confunde inventar una comedia con la vida verdadera). L: "No, es ir contra la muerte" (la asume, tiene  razón). B: "Ámeme". R: "No puedo amar". B cuenta lo que pasa cuando Rosina tiene un hijo con Cherubino (L se enoja). B hace referencia a la tercera parte de su trilogía, que muy pocos han leído: "La mère coupable"; hay una ópera de Milhaud pero no la conozco ni figura en el catálogo RER una grabación. Data de 1965 y fue estrenada al año siguiente en Genève, pero fracasó según Jeremy Drake en el Grove de Sadie. Tuve una simpática polémica con Renán cuando en su puesta de "Las Bodas de Fígaro" se besaban la Condesa y Cherubino; no vi algo similar en ninguna otra puesta, pero "La mère coupable" le da la razón; harta de que el Conde siga engañándola, a su vez Rosina cede a la atracción de un Cherubino más crecido y tiene un hijo con él, aunque la sociedad de entonces toleraba adulterios masculinos pero no los femeninos. De todos modos, la pieza no tuvo éxito; no obstante, Hoffman la aprovecha en la ópera de Corigliano. El gran villano en esta ópera se llama Begearss (suena como Béjart), nombre muy extraño. Es irlandés, antiguo secretario de la embajada del Conde, que ha sido nombrado grande de España; Begearss (Be)fue mayor de la infantería española. El caballero León es hijo de la Condesa y de Cherubino, muerto en batalla. La obra tiene un título alternativo, "El otro Tartufo", y B la define así: drama moral. La pieza tiene lugar en París fin 1790, muy cerca de la penosa revolución. Google a veces ayuda y en este caso me permitió leer la pieza de B en francés. B la precede con una declaración donde explica que tras dos comedias la trilogía termina con un drama. Durante el Primer Acto queda claro que el Conde está dominado por Be, que Susana y F son los que van a frustrar al villano, que la Condesa está muy triste, que Wilhelm es el valet alemán de Be y que Florestine es la pupila del Conde, fruto de una aventura suya. León es decente pero el Conde lo trata mal. Be en conversación con Susana quiere hacerla cómplice y amante. En la ópera Be golpea a su asistente Wilhelm; su enamorada es una soprano ligera (Florestine). F dialoga con Susana y canta el aria "Long live the worm" ("Larga vida al gusano": Be). El Conde encomienda a F que venda las joyas del Conde al embajador inglés. Be asegura que se casará con Florestine. F persuade al Conde que Be tiene malas intenciones. Rosina (R) quiere que su hijo se case, el Conde no. R rememora su amor con Cherubino, que la llevó al Templo del Amor. Volviendo a lo que sucede 200 años después, B flirtea con la Reina; L lo reta a duelo; le entra la espada a B, pero la saca de su cuerpo y la devuelve al Rey (sus cuerpos son transparentes). La R se ríe, todos juegan al duelo y de repente aparecen 2 muñecos con yataganes (golpes de percusión). Se inicia el episodio más grotesco y cómico: un inmenso muñeco gordo canta "Shalom aleikum", "soy Suleyman Pasha". Música "musulmana", canta Samira (la Horne) de modo desopilante e ininteligible. En paralelo Florestine ama a León pero tiene una disidencia: él quiere vender las joyas, ella no. Juego cómico de F tratando de sacarle las joyas a León, pero el que se queda con las joyas es Suleyman… Toda la escena es muy divertida y brillante. Telón.

               Mi impresión en este primer contacto es que el libreto vertiginoso no es fácil de entender (y no estoy seguro de no haber cometido algún error) y cambia de clima desde la tragedia a la farsa. Artísticamente creo que Teresa Stratas fue magistral: su Marie Antoinette vivió la tragedia de la Revolución con memorable intensidad y una voz muy expresiva. En la otra punta el F de Gino Quilico no pudo ser mejor: auténtica vis cómica, extrema agilidad y pleno dominio del texto y la música. Howard Crook como Be ya se perfila muy logrado pero es en  el siguiente acto donde se convierte en el villano ideal. Hakan Hagegard, conocido aquí por su impagable Papageno del film de Bergman pero también por su actuación en "Così fan tutte" (lo sugerí a Gandini y logré que Renán lo aceptara: quería un barítono más joven), es un B ejemplar, muy pagado de sí mismo aunque en última instancia su extraño deseo no se cumplirá. Renee Fleming canta bien su Condesa pero el libreto no le da preponderancia. James Courtney está bien como L sin descollar; Tracy Dahl despliega una coloratura difícil como Florestine; Peter Kazares como Conde refleja bien sus contradicciones; Neil Rosenshein da una adecuada imagen como León y la Susanna de Judith Christin cumple sin más. Colin Graham y su equipo nos dan un espectáculo de gran calidad y variedad, y sin poder comparar la orquesta y Levine me parecieron notables. 

                                                                          ACTO II

               Este segundo y último Acto es particularmente desconcertante porque está ambientado durante la Revolución y mezcla a los reyes con la intriga de "La mère coupable". B insiste que puede resucitar a la R; ella quiere volver a vivir. B se cree dueño y señor de sus personajes, pero F no le hace caso y B se indigna. F: "¿Qué hizo la R para mí?" B: "F debe devolver el collar, los hijos deben casarse" (no hay consanguinidad entre Léon y Florestine, pueden casarse), "Wilhelm debe morir y la R debe huir; pongo mi alma en riesgo por usted. No hay revolución ni guillotina, nace una nueva edad: se elimina la pobreza, la educación es gratis; se hará un canal en Egipto; nuevas industrias con energía solar, agua, electricidad". Dúo de Susanne y la R: "Oh tiempo ladrón, devuélveme mis años robados; nada dura, ni el amor ni el dolor". Dice B: "Soy vuestro creador, son mi fantasía, devuelve las joyas a la R". Aparece la guillotina y la R cerca de ella. B es juez; ella está siendo juzgada por revolucionarios. Ella quiere la felicidad de Francia pero la acusan de complicidad con su hermano, el Emperador de Austria; ella lo niega. "Usted cometió incesto con su hijo". Los analfabetos la atacan, el juez exclama: "Usted es la enemiga de la nación". La condenan; F quiere salvarla, le pide perdón. Coro alabando la guillotina, estilo Grand Guignol. Se presenta Be: dice al pueblo que se prepara la contra-revolución: quieren salvar a la reina de los ratones…Y les cuenta que el líder es el Conde Almaviva: "Ataquen su casa esta noche, tiene una reunión". Se repite el Coro guillotina.

               Cambio de escena: en vez de la cárcel, la casa de Almaviva. Florestine pregunta dónde está León. Almaviva dice a sus invitados que ésta es la última reunión antes de que guillotinen a la R. Aparece León y Almaviva confiesa: "Cometimos el mismo pecado pero no puedo perdonarla". Dúo romántico de Florestine y León. La gente baila con la aprobación de Conde y Condesa. Se presenta B; hace arrestar a Almaviva, le ordena devolver las joyas pero el Conde no las tiene. Entra F: "yo las tengo"; se las tira a Be, pero éste no suelta al Conde, que pìde perdón a F. Be: "Todos morirán, llévenlos prisioneros". Llega B, también lo llevan.

               Interludio. Rosa enorme, decorado idílico con estatua de Venus; luego todo negro pero sigue la dulce música. Los aristócratas en prisión. El hijo abraza a Almaviva, que esta vez lo acepta. Invocan a Dios el Conde y Ro. La R mira a las parejas con amor, que se unen; a su vez la R pide perdón. Expresivo sexteto. Campanas. Entra F encapuchado, amenaza a Almaviva de muerte; éste lo ataca pero F se saca la capucha: "vine a salvarlos". Viene Wilhelm; Ro hace que se queda sin aire, el secuaz trata de ayudarla pero le sacan las llaves y le pegan un palo…Entra Be; trata mal a B, dice que tiene las joyas y las va a vender y que odia la Revolución. Se van todos salvo F (que le birló las joyas a Be), se la da a B y se va. B abre la prisión y quiere liberar a la R, ¡pero ella se niega! "Este sacrificio me liberó; te amo", y lo abraza. Aparece el carro que la lleva; la guillotinan. Se escucha la Marsellesa. Muchos se van en un Montgolfier. Escenario romántico. Telón.

               Obra enigmática y compleja, me interesó mucho pero la comprendí a medias. En este acto Howard Crook fue formidable, un malvado canallesco cantado con una perfección extraordinaria en música de gran dificultad y muy aguda. Crecieron Peter Kazares (Almaviva), Rosenshein (León) y Tracy Dahl (Florestine) y mantuvieron su categoría Hagegard, Stratas, Fleming y Quilico.

Pablo Bardin                                                                            

                 

              

EN ELMET “IOLANTA” DE TCHAIKOVSKY Y “EL CASTILLO DE BARBA AZUL” DE BARTÓK

               Dos obras valiosas de grandes compositores: la última ópera de Tchaikovsky y la única de Bartók, ambas en sus idiomas originales: ruso y húngaro. Idea interesante del Met. Mismo director de orquesta y equipo de puesta idéntico. El lado operístico de Tchaikovsky tiene dos obras de indudable repercusión: "Eugene Onegin" y "Pique Dame"; escribió otras siete y dos de ellas están ambientadas en la época medieval tardía: "La doncella de Orleans" (sobre Juana de Arco) y "Iolanta" (o "Iolanthe"), creada en 1891 y estrenada en diciembre 1892, meses antes de su muerte.

               Iolanta (Yolande en francés) es hija del Rey René I "El Bueno" (nacido en Angers en 1509, falleció en Aix-en-Provence en 1580), Duque de Anjou, Conde de Provence, casado con Jeanne Laval. Era hijo de Luis II, Rey de Sicilia, y de Yolanda de Aragón. Pese a pasar por circunstancias difíciles, incluso la prisión sin motivo, era popular por su carácter patriarcal y por traer a su corte artistas y científicos; además escribió numerosos libros. Iolanta se casó con el Conde de Vaudémont y el hijo de ellos fue René II, Conde de Lorraine.  Darius Milhaud, que era provenzal, escribió una partitura llena de chispa y humor llamada "La cheminée du Roi René", donde no se trata de una chimenea sino de otro sentido poco habitual: "caminata"; y el Rey se comunica con la gente y participa de diversas cosas gratas con su pueblo. En cambio la imagen de René es distinta en la ópera que comento: el libreto lo realizó el hermano del compositor, Modest Ilyich Tchaikovsky, basándose en la traducción de Zvantsev de la pieza en verso del danés Henrik Hertz "La hija del Rey René", a su vez inspirada en un cuento de Hans Christian Andersen, y el Rey es una figura inesperada: su hija es ciega pero no lo sabe, y cualquier forastero que le hable será condenado a muerte porque René tiene la errónea convicción de mantener el secreto.

               Dir, Valery Gergiev. Régie: Mariusz Trelinski. Escenografía: Boris Kudlicka. Vestuario: Marek Adamski. Iolanta: Anna Netrebko. Vaudémont: Piotr Beczala. Rey René: Ilya Bannik. Robert: Aleksei Markov. Ibn-Hakia: Elchin Azizov. Nodriza: Marta Mzia Nioradze. Brigitte: Katherine Whyte. Laura: Cassandra Zoé Velasco. Alméric: Keith Jameson. Bertrand: Matt Boehler.  En el Colón Juan Pedro Franze fue Director Artístico durante un breve período; lo más interesante que hizo fue lograr un buen estreno de "Iolanta", ópera que lo cautivaba. Se estrenó en noviembre 1990 y se repuso en 1993, en 1990 hubo 7 representaciones con reparto doble; en 1993, 4 funciones con único reparto. En ambas, régie de Arne Mikk, escenografía y vestuario de Valeri Levental. En 1990 dirigieron Peeter Lilje y Bruno D´Astoli; en 1993, D´Astoli. Reparto (sólo los principales; entre paréntesis el 2º): Iolanta: Elena Mikhailova (Mónica Ferracani); Vaudémont: Leonid Tretiakov (Alejandro Sewrjugin); Rey René: Matti Palm (todas las funciones); Robert: Yuri Vedeneiev (Gustavo Gibert); Ibn-Hakia: Luis Gaeta (Carlos Bosch). En 1993 dirigió D´Astoli y salvo Vaudémont los restantes habían cantado en 1990: Ferracani, Palm, Vedeneiev, Gaeta; Vaudémont: Sergei Khomov. Me parece sin seguridad que la obra no volvió a verse ni en el Colón ni en otros teatros.

               Grabaciones hasta 2000 según el catálogo RER 2000 de CDs y DVDs. Sólo papeles principales. Iolanta (I): Galina Vishnevskaya; Vaudémont (V): Nicolai Gedda; Rey René (R): Grönroos; Robert (Ro): D. Petkov; Ibn-Hakia (Ib): T.Krause; dir Orq. de París, Rostropovich; 1986, Erato. I: Gorchakova; V: Grigorian; R: Putilin; Ro: Hvorostovsky; dir. Ópera Kirov, Gergiev; 1996, Philips. En otro plano hay una versión polaca dir. por H. Roitman; 1997, CPO. No figura en RER la que yo tengo, que me parece notable. I: Tamara Sorokina; V: Vladimir Atlantov; R: Yevgeny Nesterenko; Ro: Yuri Mazurok; Ib: Vladimir Valaitis; dir Orq. del Bolshoi, Mark Ermler; 1976 Melodiya, 1978 CBS. Desde el 2000 sólo 3, ningún DVD. Vassileva, Kunayev, Ivanov, Putilin; dir Orq. Santa Cecilia (Roma), Temirkanov; en directo (concierto); Opera lovers, 2001. Myktenko, Beczala, Grigoriev, Krassov; Fedoseyev, Orq. Radio Moscú; en directo (concierto); Relief, 2002. Netrebko, Skorokhodov, Markov, Meachem; en estudio; Villaume, Orq. Fil. de Eslovenia; 2012, DGG.  

               Un dato extraño; el estreno de "Iolanta" fue en el mismo día en que se conoció el ballet "El Cascanueces", o sea 3 hs y media de música más intervalos en el Maryinsky de San Petersburgo. Estaba presente el Zar Alexander III y dirigió Eduard Napravnik. Curiosamente la ópera fue bastante bien recibida pero no "El Cascanueces", luego tan famosa. El tema de "Iolanta" lo eligió el compositor y las dos escenas cruciales son el encuentro entre I y V y el aria del médico Ib "Los dos mundos: el corpóreo y el espiritual" (cuerpo y alma). La orquestación es interesante aunque Rimsky-Korsakov atacó ciertos aspectos que no eran ortodoxos pero sí imaginativos, como el principio mismo dedicado a los vientos, y hay información concluyente que Tchaikovsky orquestó con sumo cuidado y que la orquesta es tan importante como las voces. Es significativo que Mahler la estrenó pocas semanas más tarde en Hamburgo y la llevó a Viena en marzo 1900, pero ambas en alemán. Loewenberg menciona estrenos en Copenhague en danés, en Estocolmo en sueco, en Riga en letón, en Bologna en italiano, en Helsinki en finés, en Oslo en noruego, en Budapest en húngaro, en Ljubljana en esloveno; sólo un estreno en ruso y al aire libre en Scarborough-on-Hudson; todo esto hasta 1940. Alguien debería hacer el mismo ingente esfuerzo de Loewenberg y siguiendo su manera de trabajar llegar hasta nuestros días. Es probable que la que comento del Met sea la primera en esa sala (no me consta). Tchaikovsky se despedirá con una obra por cierto monumental: la Sexta sinfonía, "Patética"; poco después murió a los 53 años del cólera.

               Estamos en el s.XV al pie de las montañas del sur de Francia. La Princesa Iolanta, hija del Rey René de Provenza, vive en un castillo de aislado esplendor, rodeada por devotas damas de compañía y cuidada por su madura nodriza, Marta. Los días pasan con música, danzas y juegos, pero Iolanta siente inquieta ansiedad. Nació ciega: no lo sabe e ignora cómo es el mundo. Por orden del Rey nadie puede decirle la verdad y ningún extranjero puede entrar al palacio bajo pena de muerte. La ópera se inicia con una Introducción orquestada para vientos creando un clima sombrío e inestable. En un efecto muy logrado cruza un cervatillo toda la escena, mientras se entrecruzan líneas rojas. Se ve arriba una pieza chiquita pero va bajando hasta casi el nivel de la escena; sigue siendo más bien chica. La ciega hace gestos, una mano le tapa la boca, el ciervo sigue corriendo y luego cae. Una pared llena de cornamentas. Iolanta en el piso al lado de la cama. Lamentablemente todo luce moderno en vez de siglo XVI (la enfermedad de nuestra época). La música, al principio tenebrosa, se hace más melódica, con solo de violín. Sin interrumpirla dialogan I y Marta, la nodriza (Ma). I: "Me falta algo y no sé lo que es; quisiera saberlo". Brigitta y Laura se acercan. "Todas viven para mí, adornan mi vida con bondad y alegría y no puedo pagar tanto amor". Ma: "Es nuestra obligación servirla". I: "No es verdad, son mis amigas". I toca los ojos de Ma y exclama: "¡Estás llorando! Si no tocaste mis ojos ¿cómo sabes que lloro? Porque mantuve mi voz firme". Brigitta: "La música la emocionó". I agradece al cuarteto de músicos y les pide que vuelvan dentro de 1 hora, cuando el sol no se sentirá tan fuertemente. I: "Estoy cansada; tráiganme algunas flores, pasaré mis dedos sobre ellas y el olor de los pétalos quizá me dé paz; no pude dormir de noche". Salen todos salvo I y Ma. I: "¿Es posible que tengamos ojos sólo para llorar?¿Por qué antes de ahora no sentí angustia? En cuanto escuchaba piar a los pájaros y sentía que el bosque estaba vivo, me unía al coro festivo. Pero ahora ¿por qué escucho llanto cuando el ruiseñor canta?" Ma: "Llorar sobre algo que no sabemos le da pena a Dios". Pero entonces entran muy alegremente las damas de compañía y los sirvientes y dan una lista de magníficas flores que traen fragancia fresca y pura. Un dulce sueño borrará tormentos y dudas. Entonces I pide a Ma que cante esa vieja canción; ya en cama, I la escucha cantada por todos: "Dormid, que las alas de ángeles os traigan sueños tiernos y buenos". "Guardamos con amor vuestro sueño, que es sagrado para nosotros". Bella melodía de estilo tradicional y bien cantada. Llevan a I dormida a otra habitación no especificada.

               Se escucha el sonido de cuernos de caza y llaman a la puerta. Bertrand (B), portero del palacio abre la puerta y entra Almerik (A); B le dice: "Quienquiera seas, no avances; está prohibido entrar al palacio bajo pena de muerte", pero el visitante es el escudero del R y le expresa: "Estoy aquí por orden del R y no me iré hasta cumplir con mi encargo". B: "En casos similares el que viene es mi amigo Raúl". A: "Raúl murió ayer". B lo lamenta, eran amigos; "que su alma tenga eterna paz". A: "Lo reemplazo. He aquí el sello del R y una carta suya". B la lee y dice al escudero: "Puede entrar". A: "¡Qué paraíso! Pronto llegará el R y con el gran médico Moro. ¿Quién vive aquí?" B: "La hija del R, la ciega I, la novia de Ro, Duque de Borgoña". A: "La gente cree que vive en España en el Monte Santa Clara" (quizá porque recuerdan que el R es hijo de Yolanda de Aragón).  B: "No, vive aquí con su nodriza, que es mi mujer. El R quiere ocultarle al Duque Ro la desgracia de I hasta que ella se cure". Entra Ma y expresa a A: "En presencia de I no hay que mencionar la luz o la belleza de cosas que vemos. No llaméis a su padre R, para ella es el rico caballero René". Suena el cuerno de caza; B abre la puerta; entran el R con Ibn-Hakia (Ib). El R: "¡Está en vuestras manos la última esperanza de curación!" Ma: "I duerme". El R: "Ma y B, llevad al Doctor a verla". Salen todos, salvo el R, cuyo expresivo monólogo nos explica sus ideas: "¿Acaso estaré condenado a la eterna tortura de saber que mi hija siempre vivirá en la oscuridad? Por ella eliminaría mi poder, mi corona. ¡Dios, ten piedad de mí!" Ve a Ib descendiendo por la escalera: "Vuestro rostro es impasible". Ib: "Una cura es posible, pero debe saber lo que le pasa". R: "¿Promete que ella podrá ver?" Ib: "La ciencia no es omnipotente, no puedo prometer". R: "¿Debo contarle su triste destino sin estar seguro del desenlace? ¡Cruel Moro, desde ahora no confiaré en nadie, adiós!" Ib: "Podrá admitir (o no) mi propuesta pero debo darle mi opinión. Los 2 mundos -el corpóreo y el espiritual- están separados sólo en apariencia: son indivisibles. Como todo en la naturaleza, el sentido de la vista no existe separadamente. Cuando ella tenga conciencia de esta gran verdad, será posible que el deseo despierte la luz ante sus ojos". R: "¿Es posible que hasta ahora me equivoqué?" Ib: "No puedo iniciar el tratamiento antes de que I sepa su ceguera y desee curarse. Esperaré hasta el atardecer vuestra decisión" (se va). Pero al quedarse solo el R ratifica su opinión, y sale. La música de toda esta escena es profunda y psicológica. Pequeño interludio liviano; nadie está en el jardín; pero se escuchan las voces de Ro y V ante la puerta.

               Dialogan y entran, esa puerta no está cerrada (¿). V: "¡Veo un Paraíso en medio de rocas salvajes!" Pero Ro lee un cartel: "Está prohibido entrar bajo pena de muerte". Ro: "Si alguien viene le haré frente con mi espada. Cuanto más lejos esté del R y de I tanto mejor. ¡Ah, si ella pudiera desaparecer! Entonces yo podría recorrer el mundo". V: "El R probablemente estará de acuerdo en anular el contrato de casamiento. ¡Dicen que es bueno y sabio!" (no tan sabio: ese contrato no hubiera debido existir). "¿Y si fuera bella?" V: la compara con una monja, por el rumor de que estaba en España en el Monte Santa Clara. "¿Quién se puede comparar con mi Matilda? Todo en ella me intoxica, como néctar divino. En cuanto me mira la llama del amor quema en mi sangre; ¡me lleva a un reino libre de angustia y de infinita alegría!" Y así de apasionada es la música de Tchaikovsky. V opina distinto: "Sueño con un ángel puro, una visión radiante de belleza majestuosa, un rostro encantador y de maravillosa bondad. Ven y despierta las secretas cuerdas de mi corazón!" Nuevamente la música refleja idealmente lo que siente V. Ro y V van hacia una puerta en la terraza; V la abre y ve al ángel que esperaba, de gran belleza. Ro quiere sacarlo de allí, "está embrujado". V: "La despertaste, viene hacia aquí!" (V baja la escalera). I: "¿Quién está aquí?" V: "Un caballero de Borgoña. Mi nombre es V. Extraviamos nuestro camino recorriendo bosques y montañas". I: "Le traeré vino, así recuperará sus fuerzas". R: "¡Es una trampa! No estoy dispuesto a morir. Buscaré tropas y se rescataremos"; se va. I: Les trae vino en copas. V para sí: "¡Aceptaría con placer la muerte si proviene de estas manos!" I: "¿Dónde está su amigo?" V: "Se fue pero volverá". I: "Nadie sabe que estoy despierta". V: "¡Yo la desperté y ante mí apareció la belleza terrenal! ¡El destino es que usted viva e inspire amor!" I: "Habla de un modo tan extraño, pero sus palabras son nuevas y gratas, hacen que mi cabeza gire. Siento en mi corazón conmoción y también terribles dudas: ¿por qué debo escucharle?" V: "Vuestro deseo es mi ley. Eligidme una rosa como señal de mi partida y con el color de vuestras mejillas ruborizadas". Ella le trae una rosa blanca; él la guarda pero le pide una roja, ella vuelve a traer una blanca. I: "¿Qué significa ´roja´?"  V trae varias, ella quiere tocarlas; él le dice: "¿cuántas sin tocarlas?" Ella: "¿Es posible contarlas sin tocarlas?" V para sí: "¡Es ciega!" I: "Caballero, ¿dónde estáis? Tengo mucho que aprender, podéis enseñarme; soy joven. ¿No queréis hacerlo? Que así sea. Ocultaré mi tristeza; ¡pero también vos dadme una rosa como recuerdo de nuestro encuentro!", y llora. V: "¿Puede ser que no sabéis que vuestros ojos sin vida brillan?" I: "Es para poder llorar". V: "¿No deseáis ver la luz y la gloria del universo?" I: "¿Qué significa ´ver´?" V: "Conocer la belleza de la luz. El Sol, el cielo, las estrellas que titilan, el azul del mar. Quien no conoce la luz no puede amar la vida. La luz me permite ver vuestras formas jóvenes y la cálida expresión de vuestro rostro". I: "Nunca sentí tanta felicidad. Caballero, no necesito la luz, la esencia de la naturaleza es invariable; puede percibirse la belleza en el calor del día, en el silencio de la noche, en las canciones de la mañana o la fragancia de las flores". V acepta con entusiasmo las palabras de I; sin embargo ella acepta que le gustaría conocer la luz del Sol y repite palabras de V, "¡un regalo precioso y sagrado!"  Se escuchan desde el pabellón las voces de M y las Damas pero también del R llamando a I. Las mujeres y los sirvientes entran y la ven con un extranjero. I abraza al R, que le dice "No estás sola". Entran Ib, B y A y le espetan a V: "Sinvergüenza, ¿cómo entraste aquí y quién eres?" V: "Un caballero de Borgoña; vine aquí por casualidad viajando en las Montañas de los Vosges". I: "Padre, me contó cosas que yo no sabía que existieran. Me explicó la luz y lamentó que yo no viera". R a V: "¿Qué has hecho? ¿Dios, por qué me castigas así?" (se cubre el rostro con las manos). Ib: "No castigo sino la cura de vuestra hija". Complejo concertante con Ib, I, B, M, A, Laura, Brigitta, V y los Sirvientes; nada menos que 9 considerando a los Sirvientes una unidad. Ib: "No se puede ocultar la verdad para siempre; su conciencia se despertó, ¡su mente encontró la verdad! ¡Ahora es posible que el deseo le dé la luz!" I: "Sus palabras comunicaron bondad, ternura y compasión y lo escuché encantada!" Sin embargo, V expresa: "Traje tormento a mi bella en vez de felicidad!" Y todos los otros con algunos matices dicen que V morirá. El R no participó del concertante y ahora dice a su hija: "Traje un médico; ¿quieres ver?" I: "¿Cómo tener un deseo profundo por algo que capto muy vagamente? Pero si tal es el deseo de mi padre, humildemente obedeceré". Ib al R: "Estoy perdiendo esperanza de una cura: no tiene deseo de ver la luz". El R a Ib: "¡Ahora admito que tenéis razón! El Cielo me mandó una idea". Y ya en plena voz: "¡Empiece el tratamiento, gran Doctor! Seguramente Dios os ayudará". El R a V: "¿Habéis leído el cartel?" V: "Lo leí". El R: "Si el tratamiento no ayuda a I, moriréis!" Los otros ya cambiaron de idea: "¡No puede ser! ¡Pobre, infortunado caballero!" I: "¡No puedes ser tan inhumano!" Todos los otros le piden piedad. Ib: "Os entiendo y ahora creo posible la cura". I: "Doctor, ¿debo sufrir?" Ib: "No, sólo debes desear profundamente ver la luz". I: "Por salvarlo toleraría todo; le quiero. Ahora sé que la luz es un maravilloso regalo de la naturaleza". V se arrodilla ante ella: "¡Ya sea viendo o ciega eres mía para siempre! ¡Juro sobre honor de caballero pertenecer sólo a ti; daría mi vida!" I: "¡La vida es tan bella, debes vivir! Lograré ver; dame tu mano, déjame tocar tu rostro. Doctor, empecemos el tratamiento; Padre, abrázame: veré y él no morirá". Lentamente I sale con Ib, las mujeres y B; A sale por la puerta secreta. El R a V: "Usted estaba condenado a muerte, ahora lo libero". V: "Tenéis el poder de condenarme a muerte por mi crimen; ¿pero quién sóis, con autoridad para decidir el destino de un hombre?" El R: "A mi vez, ¿quién sóis?" V: "Soy Gottfried Vaudemont, Conde de Issoudun, Champagne, Clairvaux y Montargis, y amigo del Duque de Borgoña, Ro. Si me concediérais la mano de vuestra hija no deshonraríais vuestro título". El R: "Aunque tal unión me sería placentera debo negarme: todavía niña, fue prometida a otro". Entra A: "¡Una banda de soldados armados avanza hacia nosotros!" V: "Es mi amigo, el Duque de Borgoña". R: "A, dejadles entrar". Entra R: "Gottfried, vengo a rescatarte". Pero ve al R y se arrodilla ante él: "¡R René!" V: "Ro, tu confesión me dará vida, amo a I y no hay alegría para mí sin ella". Ro: "Era niño cuando me hicieron novio de I; pero cuando llegué a ser adulto me enamoré de la Condesa Matilda Lotarigny. Mi destino está en vuestras manos: si dais la orden me casaré con vuestra hija, ¡pero mi corazón siempre será de Matilda!" El R: "Sois noble en vuestra franqueza; os libero de vuestro compromiso". Ro: "¡Majestad, sois muy generoso!" El R a V: "Os doy a I si logra ver". V: "¡Que pueda ver o no yo igual le daré mi vida!" El R: "¡Hijo, es vuestra!" Desde la terraza, M y dos damas exclaman: "¡I ve!" Llegan I y el Doctor. I: "¡Déjeme ver nuevamente la maravillosa luz que de repente apareció ante mí!" Ib le saca la banda sobre los ojos. I: "El resplandor es inaguantable" (pese al atardecer). "¿Qué es?" Ib: "Vuestro jardín, vuestros árboles y flores!" Pero I se asusta: "¡No los conozco, nunca estuve aquí! Algo se está cayendo como si todo fuera a colapsar! ¡Muero, sálveme!" Ib: "¡Mirad arriba, el cielo no os asustará!" I: "¡Qué bello y brillante!" Ib: "Es la luz y el cielo". I: "¡Radiante domo del cielo, te veo por primera vez!" Ib: "Ahora mirad a vuestro alrededor".  I: "¿Qué son?" Ib: "Son gente, los conocéis". El R: "¿No me conoces?" Ella toca el rostro del R: "¡Mi padre! ¡En este nuevo mundo de luz defiéndeme!" El R: "Estoy viejo y mis fuerzas declinan". Le trae a V: "¡Éste es tu protector!" Gran concertante alabando la luz seguido de un texto similar cantado por todos; final positivo, aunque parece haber en esta curación un elemento de milagro religioso. O una fantasía de cuento.

               Si bien Trelinski mueve bien a los personajes, molesta la modernidad en una obra claramente ambientada en el s. XVI y con personajes históricos. La escenografía de Boris Kudlicka  es poco atrayente, muy lejana del impresionante Palacio que deslumbra a Robert y Vaudemont, y el vestuario dista de ser el adecuado para un Rey, un Duque y un Conde; sólo Ibn-Hakia tiene indumentaria musulmana creíble. Las mujeres jóvenes lucen bien; Iolanta de blanco puro. El manejo de las luces, muy importante en esta ópera, me resultó convincente, aunque no encontré el dato del responsable.

               En este estreno del Met hubo tres estrellas: el director de orquesta Valery Gergiev (que la grabó décadas atrás), Anna Netrebko (que se inició en el Kirov, etapa donde no se sintió cómoda según expresó en una entrevista) y el gran tenor polaco Piotr Beczala (que declaró lamentar que la pandemia le haya impedido venir a Buenos Aires como lo tenía planteado el Mozarteum). La versión es de 2015 y quizá Netrebko no luce tan joven como el personaje necesita, pero se fue asentando y respondió muy bien al apasionado canto de Beczala y luego al deslumbramiento asustado cuando ve ese mundo que ignoraba. Los otros artistas son nuevos para mí. Vaudemont y Robert son amigos; nos enteramos que Robert está enamorado de Matilda y no sabe cómo eliminar esa promesa de niño manejada por sus padres de un casamiento con Iolanta: su aria lo revela totalmente enamorado de Matilda y la música es tan intensa como la de Vaudemont. Fue cantada por Aleksei Markov y me resultó admirable, por belleza de timbre, volumen y expresividad. Tras ganar varios premios entró al Mariinsky en 2005 y allí cantó gran variedad de personajes rusos pero también italianos (no sé si en ruso o en italiano: cuando en el Kirov -nombre anterior del Mariinsky- presencié "Rigoletto" hace medio siglo, fue en ruso); justamente recibió un premio especial por su Robert. En el Met ya había cantado Bolkowsky en "Guerra y Paz" (Prokofiev) y Tomsky en "Pique Dame" (Tchaikovsky). Se presentó en 2011 en el Festival de Salzburgo, en 2013 en la Ópera de Baviera (Munich), en 2018 en el Covent Garden. También cantó Onegin en Viena, "Khowanshchina" en La Scala, en la Semper Oper de Dresden, etc. Una figura valiosa sin duda. El histórico Rey René no era flaco; Ilya Bannik lo es: un rostro anguloso y con frecuencia triste, ya que está angustiado por la ceguera de su hija. También él es del Mariinsky; cantó "Don Quichotte" (Massenet), Sarastro, Raimondo, Timur, Donner, Basilio. Se presentó en Théâtre La Bastille, Maggio Musicale Fiorentino, Toronto y Seattle. En cuanto a Elchin Azizov, es un barítono Azerbaijani nacido en Baku y después de participar en el Met en "Iolanta" cantó allí el Gran Sacerdote en "Samson et Dalila", Paolo en "Simone Boccanegra" y Lescaut en "Manon Lescaut". Dio conciertos con Netrebko y Eyvyazov en una amplia gira. En el Bolshoi cantó el Príncipe Igor, Tomsky, Ibn Hakia, Rodrigo, Escamillo. "La novia del Zar" en Covent Garden, Scarpia en Chile, Ibn Hakia en el Theater an der Wien, "Macbeth" en Lyon. En suma, conoce muy bien el personaje del médico musulmán y lo interpreta con solvencia. Mzia Nioradze es georgiana y ha tenido una gran carrera que confieso ignoraba. Ligada al Mariinsky desde 1996, debutó con nada menos que Carmen e interpretó allí los principales roles rusos y verdianos. En el Met cantó Ulrica, Azucena, Amneris, Maddalena, Marina en "Boris Godunov", Condesa en "Pique Dame". También se presentó en la Ópera de La Bastille y Lyon. Su Nodriza en "Iolanta" fue muy buena, comunicando su cariño y tristeza con una voz más de contralto que mezzo. Las Damas de compañía cantaron y actuaron con entusiasmo comunicativo: Katherine Whyte (Brigitte) y Cassandra Zoé Velasco (Laura). Completaron adecuadamente Matt Boehler como Bertrand y Keith Jameson como Alméric.

               Sólo me resta referirme a Gergiev y la Orquesta y Coro; predeciblemente, el director ruso no sólo conoce a fondo esta música sino que la comunica a una orquesta de lujo que la ejecuta como si fuera de repertorio en vez de un estreno. Y el Coro, impecable como siempre. Muy buen trabajo de Gary Halvorson, director de la filmación.

               "EL CASTILLO DE BARBA AZUL"

               Única ópera de Béla Bartók, la conocí muy temprano en mi vida: septiembre 1953 en el Colón en alemán, con grandes artistas: Christel Goltz, Kurt Böhme, dir Karl Böhm, régie de Otto Erhardt. Yo tenía 14 años pero desde los 12 iba a los magníficos conciertos de Amigos de la Música que estrenaron mucha música valiosa del siglo XX; si bien en el Colón no había subtítulos, el programa daba una buena síntesis del argumento, y quedé muy impresionado. También fue en alemán la extraordinaria versión de septiembre 1964 con Christa Ludwig y Walter Berry, dir. Istvan Kertesz, régie de Karlheinz Haberland; pero tan contento se quedó Kertesz que los convenció a grabar la obra en húngaro, y así lo hicieron; es mi grabación favorita y fue realizada en 1967 para Decca con la Orq. Sinf. de Londres. Curiosamente fue en 1967 que presencié dos versiones: una en abril en la Volksoper de Viena con Irmgard Seefried y Ohashi, dir Peter Maag; la otra en el Colón, también con Seefried pero con Keith Engen, dir Smetácek, omitida por Leonor Plate en su libro sobre funciones en el Colón; ambas en alemán. Por mi parte dejé de llevar mi diario musical en 1970 pero recuerdo haber visto en febrero 1972 en italiano en el San Carlo de Nápoles una versión con Rossi-Lemeni, y con otro elenco "Il prigioniero" de Dallapiccola. El Colón la ofreció en húngaro en junio 1995 con Katalin Szendrenyi y Csaba Airizer, dir. Stefan Lano, régie de Willy Landin; y en húngaro en agosto-septiembre 3002 con Alejandra Malvino y Marcelo Lombardero, dir. Pedro Calderón, régie de Roberto Oswald. Tanto Böhm como Kertesz combinaron Bartók con "Oedipus Rex" de Stravinsky.

               Naturalmente, la única ópera de este gran compositor del siglo XX con sólo dos cantantes y duración de 55 minutos fue muy grabada ya desde el vinilo. Mi catálogo RER 2000 de CDs lista una docena de grabaciones, varias de ellas originalmente vinilos y aparentemente sólo una está en alemán (invierto en las grabaciones el orden: primero Barba Azul, segundo Judit): Sonnenstedt, Nilsson; dir Fricsay, Orq. Radio Suecia; 1953, Bluebell. Székely, Palánkay; Ferencsik, Orq Fil Budapest; 1956, Hungaroton. Székely, Szónyi; Dorati, Orq Sinf de Londres; 1962/93, Mercury. Melis, Kasza; Ferencsik, Orq Fil Budapest; 1970. Nimsgern, Troyanos; Boulez, Orq Sinf BBC; 1976/95, Sony. Kováts, Sass; Solti, Orq Fil de Londres; 1979/92, Decca. Nimsgern, Troyanos; Kubelik, Orq Fil de New York; 1981 (¡álbum de 10 discos!). Polgár, Norman; Boulez, Orq Sinf de Chicago; 1988/93, DG. Lloyd, Laurence; A. Fischer, Orq Fil de Londres; Teldek DVD, 1993 (único DVD en la lista). Ramey, Marton; Orq. del Estado Húngaro, A. Fischer; Sony, sin fecha. Kálmandi, Szendrényi; Neuhold, Orq del Estado de Baden-Baden; Bella Música, 1995. Tomlinson, Von Otter; Orq Fil de Berlín, Haitink; EMI, 1996.  Son muchas las grabaciones después del 2000, y 2 son DVD: Struckmann, Hellekant; Von Dohnányi, Orq. Philharmonia; Royal Albert Hall; en directo; Premiere Opera Ltd, 2007. Relyea, Gubanova; Salonen, Orq. Ópera de París; DVD Arthaus, 2015.  Todas las otras, CDs. Fried, Kallisch; Eötvös, Orq de Stuttgart, Lieder Halle, Hassler, 2001. Polgár, Komlosi; I. Fischer, Orq. Festival Budapest; en estudio; Philips, 2002. Tomlinson, Dilcheva; en concierto; Levine, Orq. Fil. de Munich; Oehms Classics, 2003. Mikulas, Urmana; en directo; Janovski, Orq. Fil. de Montecarlo, Auditorio Rainier III, Monaco; Premiere Opera, 2004. Tomlinson, Charbonnet; en directo; Saraste, Orq. Sinf. de la BBC, Royal Albert Hall; Warner Classics, 2004. Ramey, Graves; en directo; Reggioli, Orq. Washington National Opera, Kennedy Center; Premiere Opera Ltd, 2006. Relyea, De Young; en directo; Boulez, Orq. de Cleveland, Severance Hall; Premiere Opera Ltd, 2008. White, Zhidkova; Gergiev, Orq. Sinf. de Londres, Barbican Hall; 2009; sello?. Görne, Zhidkova; en directo; Ozaea, Orq. Sainto Kinen; Universal, 2016. Por cierto, hay para elegir.

               Creo que la mejor manera de programar esta ópera es complementarla con los dos ballets de Bartók: el controversial "El mandarín maravilloso" y el raramente visto "El príncipe de madera"; 2 hs 10´de música y dos intervalos; 3 horas.

               Estrictamente en castellano deberíamos decir "El Castillo del Duque Barba Azul" ya que esa es la traducción de "A kékszakállú herczeg vára". Si bien el libreto de Béla Balázs está lejanamente inspirado por el cuento de Perrault que forma parte de "Ma mère l´oye" (Ravel se basa en la misma recopilación pero no toca el tema de Barba Azul), el sentido simbólico que le da el libretista es muy distinto. En Perrault la inquisitiva Judith es salvada por los hermanos del sanguinario Duque (Offenbach lo ridiculizó en una opereta que en alemán formó parte de la programación de la Komische Oper de Berlín con enorme éxito durante varios años), en Bálazs es un hombre maduro pero atrayente, de gran riqueza, cuya relación con las mujeres que amó fue una sucesión de fracasos. Es un hombre triste que con Judith cierra su vida amatoria; no lo volverá a intentar. En la vida real una comisión declaró a esta ópera de imposible representación; escrita en 1911 recién se la verá con éxito en la Ópera Nacional en 1918 pero sólo después de la Segunda Guerra Mundial y del deceso del compositor se la reconoció como una gran ópera. Dijo su amigo Zoltán Kodály: es "un volcán musical que erupciona en 60 minutos de intensidad trágica".

               Kertesz dialogó con Erik Smith y vale la pena citarlo "in extenso". "Toda la sangre es la suya" (la de Barba Azul). "Significa su sufrimiento; todo pasa en su imaginación". "El Prólogo hablado lo demuestra. Y debemos tener los efectos sonoros que Bartók pide, algo que sugiere el llanto de mujeres y el viento nocturno, sin por ello ser realista. Barba Azul es Bartók, cualquier hombre que no admita que penetren en los secretos de su alma". Smith: "¿Judith es la villana?" Kertesz: "Sí, para él es horrible: no lo desea, sólo quiere abrir las puertas hasta cuando se abrazan. Al final, para lograr que le den la última llave, le hace viles acusaciones sobre mujeres asesinadas". Ludwig, también presente: "¡Eso no es justo! Ella lo cree; al principio menciona los rumores al respecto; le ama pese a eso". Kertesz: "Pero la curiosidad femenina prevalece y vence al amor. Ella encuentra la historia de Barba Azul: la cámara de torturas simboliza lo que sufrió durante la infancia y la juventud; luego los armamentos de su madurez cuando se defiende; enseguida el oro y la riqueza que vinieron con sus éxitos; el jardín que representa al artista y el poeta; el gran episodio de la quinta puerta que muestra sus tierras y representa el poder. Y finalmente están las mujeres, vivas en su memoria: las sigue amando. Se casó con ellas en la mañana, el mediodía y el atardecer de su vida. Con Judith, ya en la noche vital, sufre su última desilusión. Cuando los Berry y yo interpretamos la obra en Buenos Aires el final emocionó al público hasta las lágrimas. Es música tan bella, melodía continua y los más expresivos coloridos. En la sexta puerta ´lágrimas´, dice Barba Azul, y uno escucha toda la tristeza de la vida humana".

               Pero hay una afirmación de Martin Cooper, editor de "The modern age", Oxford University Press, que me parece muy válida: realmente la base de Bálazs es Maeterlinck en su "Ariane et Barbe Bleue", que Paul Dukas tomó para su única ópera, considerada un drama simbolista, dominada por Ariane; Barbe-Bleue sólo aparece hacia el final. Tengo una versión "pirata" con Berthe Monmart y Xavier Depraz, en vivo, dir por Tony Aubin (no se aclara la orq); 1968. En el catálogo RER 2000 hay una versión Erato con Katherine Ciesinski y Gabriel Bacquier, dir. Armin Jordan; 1983. En el Colón la estrenó Toscanini en 1912 en italiano con Margarita Matzenauer y Angel Masini Pieralli; se repuso en 1934 en francés dir por Héctor Panizza con Marcelle Bunlet y Felipe Romito; curiosamente una de las mujeres se llama Mélisande. Dice Cooper: "La música fue una parte integral de la estética simbolista, ya que representaba un arte ideal abstracto. Un poema simbolista es esencialmente un acto contemplativo, una evocación mágica de la realidad metafísica detrás de las apariencias". Respecto a la ópera de Bartók: tiene "un estilo en el que el acento tónico del idioma húngaro se combina con un parlando rubato creando líneas vocales enteramente nuevas en la música europea. No hay acción, sólo el cambio de ambiente mientras se abren las puertas: las simboliza la naturaleza cambiante de la música orquestal; también, el juego de la luz y el color". Serge Moreux, autor de "Béla Bartók" (Editorial Nueva Visión, 1956) coincide plenamente en cuanto a la influencia del impresionismo simbólico de "Pelléas et Mélisande" de Debussy sobre Bartók, pero dándole un carácter húngaro propio, y esto a pesar de haberse formado conociendo la música de Wagner y Strauss. Cita a Kodály: "´El castillo de Barba Azul´ es para nosotros lo que ´Pelléas´ es en Francia. Bartók ha practicado un nuevo camino, manteniendo en los recitativos la música natural de la lengua y en las partes más estilizadas las indicaciones del canto popular. Las 7 puertas no son exteriormente descriptivas sino que están provistas del más íntimo sentimiento".

               La ópera está precedida por una breve balada de Bálazs que puede o no iniciar el espectáculo; no me había sucedido en las funciones que vi ni en la grabación de Kertesz pero sí está, aunque adulterada, en la versión del Met que comento. Judith: Nadja Michael; Barba Azul: Mikhail Petrenko. Dir de orq: Valeri Gergiev. Régie: Mariusz Trelinski. Escenografía: Boris Kudlicka. Vestuario: Marek Adamski. Luces: Mark Heinz. Coreografía: Tomasz Wygoda. Proyección de video: Bertek Macias. Diseñador de sonido: Mark Grey. Dir de video: Gary Halvorson.

               Antes de que la música se inicie una voz grave y quebrada lee la balada mientras se ve un bosque de pinos; luz muy tenue. "Un cuento de hadas. Una vez en el tiempo…" Pero el texto que lee NO ES EL DE BÁLAZS sino un invento, quizá de Trelinski. "Afuera o dentro de su cuerpo. ¿Qué quiere decir? Usted me mira, lo miro a usted. Se abre la cortina de los párpados. Amargas o alegres son nuestras vidas. Los ejércitos del mundo no deben determinar nuestros destinos. No importa de dónde venimos; nos miramos y nos contamos nuestras vidas. Y escuchándolas nos asombramos. Empieza la música, se prenden antorchas. Empecemos. Mire con cuidado hasta que se caiga. El castillo es viejo, viejo es el cuento que hay dentro de él".

               Aparece Barba Azul (B) con ropa moderna; fuma, desata el moño del cuello. Llega un coche con luces; baja Judith (J), rubia, traje verde, saco negro, cartera brillante. B tiene una pala, hay un montón de tierra. Esto durante un breve Preludio más bien ominoso (1´20"). Nuevamente Trelinski no respeta el texto del libreto que al entrar al castillo dice así: "Un vasto salón gótico circular. A la izquierda una escalera empinada lleva a una pequeña puerta de hierro. A la derecha de la escalera 7 puertas enormes; 4 directamente enfrente del público, las otras 3 a un lado. Sin ventanas ni ornamentos. La sala está vacía, oscura y peligrosa como una caverna tajada en una roca. Al levantarse el telón el escenario está completamente a oscuras. De repente la pequeña puerta de hierro se abre ante la escalera y entra bastante luz mientras aparecen B y J".  B: "Aquí termina nuestro viaje; éste es el castillo de B. La casa que dejaste tenía más luz; J, ¿sigues estando a mi lado?" J: "Guíame, amado, te seguiré". B: "Se escucha el toque a rebato desde lejos; tu madre lamenta tu partida, tu padre se arma; tu hermano más joven montó a caballo". J está a mitad de la escalera mientras B llegó al salón; "Mi vestido de novia es largo, lo trabó un clavo". "Dejé a mi familia y al novio prometido; me guiaste y te seguí. Si me rechazaras me pondría ante tu puerta y allí moriría". B la abraza; la puerta se cierra; hay apenas luz para verlos. J: "¿Jamás entra el sol?" B: "Jamás". J: "¿Siempre frío?" B: "Siempre". J toca la pared y se asusta: "¿Agua en la pared? ¿Acaso puede llorar la piedra? ¿Puede sentir la tristeza un castillo?" B: "Si te hubieras casado con el otro tendrías un castillo con más luz, con rosas que suben hasta las torres con tanta liviandad como la risa". J: "¿Qué es todo eso si tú no estás? Pero tu castillo tiene el aire del exilio, pesado y decaído. ¿Debes vivir con tristeza?" (y llora). B: "¿Por qué viniste?" J: "Para que la piedra no llore, que el aire viva, que las paredes sean cálidas; mis labios las secarán, mi cuerpo les quitará el frío. ¡Que entre la alegre luz, la brisa!" B: "Nada dará luz a mi castillo". J: "Muéstrame toda tu casa". Desde el centro de la sala: "¡Siete puertas siniestras! ¡Tienen algo malvado! ¿Por qué las cierras?" B: "Para que nadie vea lo que hay detrás". J: "¡Ábrelas, así reciben la primavera!" Trelinski inventa situaciones que no están en el libreto: B palpa a J con un guante negro; aparecen mujeres detrás de una ventana; llueve; ella se pone una banda negra sobre los ojos y dice "¡Veo las puertas!"; y tras exclamar "¿Por qué las cierras"? aparece un gran ojo. En vez de seguir las instrucciones de Balász (como lo realizó admirablemente Oswald) donde se veían las puertas de frente y al abrirse el espectador observaba qué había después de cada puerta, Trelinski y Kudlicka llevan a J por un pasillo al primer piso; allí se abre una puerta y se ve algo granuloso; recordar que ella llamó a las puertas siniestras y malvadas. Ella escucha suspiros, gemidos; "las paredes me suplican". "Quiero abrir todas las puertas; dame las llaves y las usaré para amarte". B: "¡Que esté la gracia en tu mano!" Se abre la primera puerta con color de sangre, como una herida (la anterior no es parte de las 7). J: "Azotes, cadenas, potros de tormento, tornillos de mano, todo con sangre incrustada". B: "Es mi cámara de tormentos". J: "¡Tus murallas sangran!" "No temo, viene la luz, mira ese arroyo de luz del sol". B: "Ese arroyo es de sangre". J: "Dame todas las llaves". B: "¿Por qué quieres tenerlas?" J: "Porque te amo". Él la tira al suelo y la besa; luego aparece J en una bañadera (¡). Se ven mujeres, pero J no las ve.  B: "Todo el castillo tiembla, es peligroso para ambos". J: "Las puertas se abrirán con suave pasión". Aparece una luz rojizo-amarillenta. J: "Lanzas, flechas, espadas y armaduras; los terribles instrumentos de la guerra" (típicas de la época del Primer Barroco pero Trelinski pretende que B y J están en el s. XX). "Desde tu nacimiento tienes derecho al poder; ¡qué feroz eres! ¡Todas tus armas están manchadas de sangre!" B: "¿Tienes miedo?" J: "¡Dame todas las otras llaves!" B: "Sólo puedo darte 3; no cuestiones lo que verás". "Deja el miedo, el destino nos maneja". La 3ª puerta se abre suavemente. Luz dorada. Ya sin banda en los ojos; toma agua de una mesa; hay luz.  J: "¡Riqueza fabulosa!" Trae joyas, una corona y un espléndido manto. "¡Ducados dorados, perlas y rubíes, coronas de diamantes!" B: "Es mi tesoro; tuya es toda esta riqueza". Pero J exclama: "¡Todo tu tesoro está ensangrentado!" Abre la cuarta puerta y aparece un bello jardín (poco visible) que entusiasma a J; luz verde y azul: "¡Maravilloso!" B: "Es mi jardín secreto". J: "¡Mágico! Lirio, rosa, narciso". B: "Es tu jardín, que cada flor sea un tributo". J: "¡Las flores están ensangrentadas! ¿Quién lo hizo?" B: "No preguntes lo que está prohibido. ¡Abre la 5ª puerta!" Música imponente da el marco ideal a un inmenso dominio de gran belleza (del cual también se ve poco); la luz inunda la sala. "Bosques y tierra para arar, pradera y pastura; valles con río; montañas: su vastedad es tuya. Para reconfortar todas tus horas la naturaleza será tu amiga; la luna y las estrellas serán tus sirvientes". J: "¡Las nubes son rojas como la sangre! ¡Dime de dónde vienen!" B: "¡Mira, luminosa por la bendición de tus manos, la luz del sol! ¡J, eres una bendición! ¡Déjame abrazarte agradeciéndote!" Pero la obsesión de J arruinará el genuino amor de B: "Faltan dos puertas". B: "¡J, que tu beso me redima; déjame amarte! ¿Acaso no querías que viniera la luz?" Pero ella no ceja y él le va a dar una de las dos llaves. En cuanto abre la 6ª puerta ella escucha un gemido y retrocede. B: "¡Respeta el secreto!" J: "Aguas grises, tristes, silenciosas, muertas". B: "Vienen del llanto. ¡J, te amo! La última puerta no se abrirá nunca". J: "Ámame, tenme en tus brazos". B: "Tenme confianza, no me hagas preguntas" (se abrazan). J no puede controlarse y le pregunta si sus anteriores amantes eran tan bellas o más que ella; él sólo le dice "Ámame, no preguntes". Ella entonces se aparta de él y destroza la relación con su amante. "¡Abre la última puerta! ¡Sé su secreto! En el lago están tus mujeres anteriores ensangrentadas, ¡las asesinaste! ¡Dime la verdad!" B: "¡Toma la 7ª llave! Cuando abras la puerta verás mis otras mujeres. J: "¡Viven!" Son tres, espléndidamente adornadas con coronas, mantas y joyas; están pálidas. B se arrodilla ante ellas: "¡Bellas visiones! La belleza os cuida, no me olvido de vosotras". B alaba a cada una de las tres, que se van yendo, hasta que dice: "Ella, la cuarta, la encontré de noche". J: "¡No digas más nada, piedad!" B: "La noche es tu reino". Y le entrega lo mismo que a las otras tres: corona, manto y joya: "La más amada, mi amor, mi J!" Ella va hacia la 7ª puerta, entra y la puerta se cierra. B: "Hay sólo oscuridad sin fin". Telón.

               Más allá de mis abundantes reservas en cuanto a la puesta en escena, me parecieron admirables los dos intérpretes, y naturalmente Gergiev y la Orquesta fueron magníficos. Como se recordará, Michael debutó en el Colón reemplazando a otra artista y fue una notable Kundry en ese "Parsifal" de Lombardero que me resultó intolerable; pero ella fue una revelación tanto en su timbre y musicalidad como en su talento de actriz. La contrataron enseguida para "Fidelio", vino y ensayó y luego se fue sin cantar "por razones particulares" (creo que porque no aceptó la absurda puesta). En cuanto a Mikhail Petrenko, vocalmente tiene el registro de bajo muy bien trabajado, y como actor supo dar los distintos aspectos del personaje, especialmente en los últimos 20 minutos. Teniendo en cuenta que hay dos talentosos directores de orquesta con ese apellido, es interesante que también hay un cantante de primera línea que se llama así. Lo comenté cuando escribí sobre "El Príncipe Igor", donde cantó un muy convincente Príncipe Galitsky. Canta en el Mariinsky desde 1998 con gran variedad de personajes rusos, verdianos, wagnerianos y franceses; baste citar a Boris y Pimen, a Ruslan, a Hunding en la asombrosa "Walkiria" del Mariinsky dirigida por Gergiev, con nada menos que Stemme, Kampe, Kaufmann, Pape y Gubanova, y en el Met a Pimen en 2010 y a Orest en 2018, o los Mefisto de Berlioz y Gounod en otros teatros.

Pablo Bardin


“ARMIDA”DE ROSSINI EN EL MET

               Pocos son los argumentos que han interesado tanto a los compositores operísticos como los amores de la maga Armida y el cruzado Rinaldo. La de Gluck se vio en el Colón en su versión francesa (la escribió originalmente en italiano) 4 veces en 1943, 1945, 1948 y 1952, siempre dirigida por Panizza (y en algunas funciones Kinsky y Martini) con régie de Josef Gielen.  Armide fue Rose Bampton en 1943 y Delia Rigal en las otras reposiciones; Raoul Jobin fue Renaud de 1943 a 1948 y Tyge Tygesen en 1952. Otras figuras valiosas fueron Kindermann, Couderc, Romito, Singher. Gran salto hasta 2003; dir, López Puccio; régie, C. Sorin; Klara Csordas, López Manzitti, Meerapfel, Malvino, Ullán y Torres. El libreto, de Philippe Quinault, se basa en el poema "Gerusalemme liberata" de Torquato Tasso. El año pasado pudo verse la "Armide et Renaud" de Lully en versión del Instituto Superior de Arte del Colón.  No conozco la "Armida" de Dvorák, su última ópera. Ni figura en el Colón la que hoy comento, de Gioachino Rossini. Todas estas óperas se basan en "Gerusalemme Liberata", la más grande obra de Torquato Tasso, que vivió entre 1544 y 1595; narra la primera cruzada de 1099 y el poema heroico en 20 cantos fue terminado en 1574 y publicado en 1581 sin autorización del autor. Rossini nos cuenta la relación de Rinaldo d´Este y la maga Armida, pero también su ópera "Tancredi" se refiere a otra historia de la obra de Tasso, la relación de Tancredi con Erminia, Princesa de Antioquía, aunque basada en la versión de Voltaire (francesa) con libreto italiano. Rinaldo en francés es Renaud. Curiosamente Tasso escribió a 18 años un "Rinaldo" inmaduro pero ya indicador de su interés en la Primera Cruzada. Y no deja de ser importante la comparación de "Gerusalemme liberata" con el otro gran poeta renacentista, Ariosto, que crea "Orlando furioso", a su vez inspiradora de varias óperas importantes. Händel sobre Ariosto escribió (con libretos italianos) "Rinaldo", 1711, su primer gran éxito en Londres (el Colón la presentó en versión de concierto hace unos años), "Orlando" en 1733 y la mejor, "Alcina", en 1735. Por su parte, para el teatro de Eszterhaza en Hungría, con textos italianos, Josef Haydn creó "Orlando Paladino" (estrenada por Ars Hungarica hace unos años en el Teatro del Globo, dirigida por Sylvia Leidemann, con un buen elenco del que formó parte Víctor Torres, y con mi financiamiento, única vez en mi carrera) en 1782, y en el mismo teatro húngaro y libreto propio en italiano, "Armida" en 1783; o sea que conoció tanto a Ariosto como a Tasso. La "Armida" rossiniana data de 1817 y tiene libreto de Giovanni Schmidt, en italiano pese al apellido alemán.

               Mi catálogo RER 2000 de CDs no tiene ninguna versión completa de "Armida" de Rossini, pero sí de fragmentos. La obertura, por Chailly con la Orq. de La Scala, 1995; y por Marriner en su integral de las oberturas rossinianas con su Orq. de St-Martin-in-the-Fields, 1979. La ópera consta de 32 fragmentos (algunos divididos con número y letra). En todos los casos se trata de CDs donde el fragmento de "Armida" forma parte de un CD con muchos otros fragmentos de otras óperas. Nº 11, "Grata quest´alma constante": Kassarova, Flórez; RCA, 1999. Nº 22, "D´amore al dolce impero": Caballé, Vozza; dir Cillario; RCA. Callas; dir Simonetto; 1954, EMI. Larmore; dir. Carella, English Chamber Orch; Teldec. Nº 23, "Come l´aurette placide": Ford, Banks; dir Parry; en inglés; Chandos, 1997. Id. en italiano, mismos intérpretes, 1986. Nº 28, "Lo splendor di que´ rai": Blake, Jeffes, Bronder; dir. Valdés; 1989, Arabesque. Nº 29, "In quale aspetto imbelle": Ford, Kelly, Matteuzzi; dir Parry; 1986. Pero entre 2000 y 2020 las cosas cambiaron y hay cuatro grabaciones en CD que van de 1952 a 1993 (una de ellas de estudio). Y en DVD está la que comento del Met y una de 2015. Claro está que la extraña característica de requerir 6 tenores solistas (debido a una particular situación del San Carlo de Nápoles) lleva a un verdadero problema para cualquier teatro actual. Me parece indispensable (pese a que los tenores son dudosos) la de 1952 por dos motivos indiscutibles: Armida es la Callas y la Orq. del Maggio Musicale Fiorentino está dirigida por Tullio Serafin; rescato a Gianni Raimondi pero no a Francesco Albanese y Mario Filippeschi. Sello: Myto. 1988: Miricioiu, Ford, Giménez; Scimone, Orq Sinf Radio Netherlands. Sello: Celestial Audio. 1991: Gasdia, Merritt, Matteuzzi; Scimone, Solisti Veneti. De estudio. Europa Música. 1993: Fleming, Kunde, Fowler, Kaasch; Gatti, Orq Teatro Comunale di Bologna (Rossini Opera festival). Sony Classical. Tengo confianza en Fleming y Kunde. 2015: Romeu, Scala, Schmunck; Zedda, Ópera de Ghent: DVD Dynamic. Aquí Zedda y Schmunck están bien elegidos; no conozco los demás.     

               Como se ve, no es de las óperas habitualmente interpretadas de Rossini y por ello resulta especialmente interesante verla y escucharla entera en la versión del Met neoyorquino, que data de 2010. Sorprendente información en los "Annals of opera" de Loewenberg: salvo Italia y hasta 1836, "Armida" no fue representada hasta 1940 ni en París ni en Londres ni en New York, ¡pero sí en Buenos Aires! (1828), aunque no aclara si volvió a darse (en el nuevo Colón, no). En cambio en 1817 tuvo Rossini dos grandes éxitos: "La Cenerentola" en Enero y "La gazza ladra"  a partir del 31 de mayo en Milán. Met: 2010: dir. de orq: Riccardo Frizza; violín: David Chan; violoncelo: Rafael Figueroa. Armida: Renée Fleming; Rinaldo: Lawrence Brownlee; Goffredo: John Osborn; Gernando y Carlo: Barry Banks; Ubaldo: Kobic van Rensburg; Idraote (Hidraot), tío de Armida: Peter Volpe; Eustazio, hermano de Goffredo: Yeshige Manucharyan. Bailarines: Astarotte, líder de los espíritus de Armida: Keith Miller; Amor: Teele Ude; Venganza: Isaac Scranton; Rinaldo bailarín: Aaron Loux. Régie: Mary Zimmermann. Escenografía y vestuario: Richard Hudson. Luces: Brian McDevitt. Coreografía: Graciela Daniele.

                                                                          ACTO I

               Lindo telón con tormenta marina. Obertura: hay una cuestión que me tiene enojado desde hace varios años: la presunta integral de oberturas por Marriner y su orquesta no es tal: pese a que está comentada en el folleto no está grabada la de "Armida". Y escuchándola en la versión del Met me gustó mucho, pese a que por una vez las trompas de la orquesta tuvieron dificultades. Dice Philip Gossett: "No se parece a la arquetípica obertura. Su marcha inicial tocada por trompas en registro grave y timbal es el retrato musical de los Cruzados". Luego se aprecia una breve melodía en los trombones, y al volver la marcha se añade el piccolo. Sigue la obertura pero se abre el telón. "El deseo del compositor es que de manera inmediata el público se sienta identificado con el drama". Aparecen los principales pero también gente con yelmos, cuernos y colas. Una cupida le manda un flechazo a Rinaldo (R); la cupida resulta ser una circense acróbata colgada; es Amor, contrapartida de Venganza. Aparecen dos personas: una mujer con un cartel que dice "Allora fu" y un hombre; ella lleva un largo vestido blanco y negro; el hombre tiene un traje negro y rojo con botones; se besan. Hay rectángulos negros en el escenario. Trompetas. Entra el coro masculino. Los rectángulos ahora son marrones. Atrás se ven edificios de Jerusalén, incluso el famoso "Dome of the Rock". Los cruzados son guerreros con torso dorado, traje rojo y cascos. Los líderes, en trajes negros largos, quieren que la batalla sea exitosa. Entra Goffredo (G) y pide un día de tregua: "Hoy tenemos un día funesto y un deber; tengamos piedad antes de retornar a la batalla" (G y Coro); G es nada menos que Godefroid de Bouillon, el Aquiles del grupo, y me vuelve a la memoria esa notable película del "Macbeth" verdiano que sucede en el castillo medieval de Bouillon (Sur de Bélgica), fortaleza austera y dura. Su personaje es para un tenor muy agudo como John Osborn. Recitativo: "Homenajeamos al extinto Dudon en su tumba; fue héroe de gran virtud". Pero alguien intercede y pide que entre una dama, que resulta ser A, "la heredera del trono de Damasco", que agradece la generosidad de G. En el Grove de Eric Blom (1954) Gustave Choquet llama a "Armida" "una gran ópera con ballet, que fue montada con esplendor y tuvo muy buenos cantantes". Y A es la gran Renée Fleming en una etapa de plenitud. Lleva tres magníficos vestidos de distinto color (uno por Acto). Expresa a G: "El bárbaro Hidraot (H) quiere tomar mi trono y mi vida", y le pide a G nada menos que 10 héroes para liderar su ejército ante las paredes de Damasco; el gran guerrero le dice: "Lo haré, pero antes conquistaré Sión" (Jerusalén). Ella lo considera un rechazo: "Mi vida será peor que la muerte"; hay quienes la compadecen. G repite su posición y hay quien lo apoya, pidiendo venganza, pero ella para sí se dice: "Todos suspiran por mí" en un aria de magnífica coloratura cantada magistralmente por Fleming. Cupida toca el pecho de G, que se dice: "¿Qué haré?" Canta un musulmán, soldado joven, apoyándola (pronto sabremos que es H y que están confabulados). Concertante, incluso Coro: "Los que no se apenan no tienen corazón"; el musulmán joven le pide que acepte y G cede. Un segundo Concertante es bastante rápido; A se dice: "Mi corazón vuelve a latir"; pero otros tienen un presentimiento negativo. G les expresa: "Sabed que cedo a ustedes, no a mi idea. Debemos elegir al sucesor del héroe muerto y él elegirá los 10 que pide la heredera del trono". Se elige a Rinaldo (R). Uno de los cruzados se indigna: se trata de Gernando (Ge), cantado por Barry Banks.  A se emociona, H lo considera objeto de venganza. Pero la emoción de ella es diferente: "R es el que amo". Ofrecen a Ge que se quede en el campamento, y así es; todos parten y Banks como Ge canta un recitativo y aria, donde indignado monologa: "Eligen a un italiano" (R) "en vez de un francés" (Gernando es Gernand); "no controlo mi furia", canta con rapidez; pero luego, Lento, "Esto gané con mis sacrificios". Barry Banks es un eficaz tenor y esta vez debió suplantar como Gernando a José Manuel Zapata,  y más tarde cantó el personaje de Carlo. Es un artista de vasta carrera en Europa y Estados Unidos con especialidad en Rossini, Bellini y Donizetti, aunque también canta Mozart , "The Rake´s Progress" de Stravinsky o el Astrólogo de "El gallo de oro" de Rimsky-Korsakov. Entra brevemente R con el Coro, pero pronto salen. Y Ge, rápido: "Ven a mí, Furia", y ésta, tan típica de la ópera del s. XVII (no del XIX), aparece, dispuesta a ayudarlo, pero entonces es sólo un toque Barroco; importará más tarde, en otro contexto. Y vale agregar que para Lully Rinaldo es Renaud, francés; Tasso y Ariosto lo hicieron italiano.

               H y A dialogan; cuando aparece R, H se va. R: "Qué gusto verla, Princesa". A: "¿Acaso no es bárbaro hacer lo que hiciste? Te encontré perdido en un desierto". R: "Tu magia me salvó de mis enemigos". A: "Olvidaste mi amor". R: "Te dejé por mi deseo de gloria". Dúo: "El amor, poderosa palabra, se clava en mi corazón". Ella: "Amor frío que deja de lado mi amor". Él: "Se despierta mi constancia amorosa". Ella: "Tengo esperanza". Él: "Pierdo mi resolución". A dúo: "Sí, te amo -Momento bendito". Rápido, ambos: "Mi corazón siente lo que mis palabras no pueden expresar". Se besan (poco). Ge (que aparentemente ha seguido a R) entra y ataca a R, pero el Coro lo defiende; R logra salir y luego vuelve sin que lo vean y escucha: "R conquista mujeres; Dudón debe indignarse desde la tumba". R se hace ver y le dice, espada en mano: "¡Mentiroso, veamos cuál es tu coraje!" Ge: "No te tengo miedo". Duelo estilizado. A trata de pararlo; salen de escena, R mata a Ge. "Fue castigado el sinvergüenza, insultó mi honor, me vengué". Concertante; ella parece triste: "Qué momento terrible: no tolero un dolor". Coro: "G debe saberlo". Ella a R: "Debes temer su ira: no pongas tu vida en peligro si me amas". Él: "No puedo, cumplí con mi deber".  Dúo, elaborando este material. Llega G, quiere maniatarlo, R se niega; ella usa la magia: gran tormenta: "¡Cada alma es atacada!" Todos salvo R sienten miedo y terror y ante la varita mágica de A caen al suelo; R huye.

                                                                          ACTO II

               El acto más dramático e imaginativo se inicia con música tormentosa que engancha con el final del Acto I. Aparece un bailarín en un traje extraño que parece una red, casco, cuero y cola. Se unen muchos bailarines de similar aspecto: son demonios que dicen: "A pedido de A cruzamos el Aqueronte y el Cocyto; esta zona desértica cobrará vida por nosotros; habrá fuego y serpientes: la música de A penetra el dolor del Infierno" (algunos bailarines también cantan). Astaroth, líder de los espíritus de A, expresa: "Espíritus del Averno, vuestro sobrehumano poder nos convoca". Menciona a R, líder de los defensores del Único que reina sobre todo; A le sacó su libertad y honor y los cruzados pierden su mejor guerrero. Coro: "Nosotros peleamos con fuego en el trono Celeste pero nos conquistaron; sin embargo, la semilla de nuestro valor vive en nuestros corazones" (referencia clara a los ángeles caídos). El escenario es el mismo de rectángulos negros visto en el Primer Acto. Astaroth: "Estemos atentos al sonido de la varita mágica de A: es la señal para nosotros"; y se van aunque dispuestos a retornar. Keith Miller fue perfecto en este personaje; en su juventud se dedicó al deporte, pero al advertir que tenía buena voz de bajo-barítono fue aprendiendo lo necesario para hacer una carrera y ha llegado a las 200 funciones en el Met, en roles breves pero de alguna exigencia, como Monterone en "Rigoletto", Banquo en "Macbeth" o Astaroth, donde su físico escultural y su capacidad atlética se complementó con una voz poderosa y de fuerte impacto. En un rectángulo en el centro, con luz, están A y R. Dúo de amor con solo de violoncelo. Ella le dice: "Si me amas desafiaremos el Destino y la crueldad"; se besan. "Estamos en la Isla de la Fortuna y sólo yo la conozco". Pero R tiene una fuerte reacción porque la vio con Hidraot: "Yo creo a Hidraot culpable, sólo a él; ¿por qué me secuestras?" Ella con Coro; "Éste es el Palacio del Amor". El Coro canta y baila al Dios del amor. Ahora la escenografía tiene columnas. Brevemente aparecen los demonios; Amor pone sus dedos sobre los ojos de R; se van los demonios. Aria de A con Coro: "Los pájaros expresan el amor cantando; hasta los árboles son fruto del amor; pero el amor declina con los años"; bella melodía cantada con refinamiento y sensual timbre por Fleming. Amor toca a R, que cae al suelo. Y se inicia el muy extenso Ballo; 1) Con "soldados"; 2) muchachas de blanco con cintas; una baila con un soldado; 3) con arpa; el mismo soldado baila pero con muchas mujeres; 4) Rápido, las chicas tiran agua al soldado, que se enoja; lo tientan con manzanas, toma 2; lo coronan de flores; 5) un demonio sale con tutu, como si fuera bailarina; y enseguida todos los demonios flirtean con el soldado, que claramente representa a R. Los demonios se quitan los tutu. Breve coro y fin de acto mientras el verdadero R observa toda la acción vestido con ropa kitch y flores en la cabeza. Aaron Loux bailó muy bien como R. Las mujeres del Coro tuvieron aspecto de seductoras mujeres de Medio Oriente. Divertida coreografía de Graciela Daniele. Firme y clara dirección de Frizza y notable transformación del bosque en un palacio colorido en un monte imaginado por la magia de A. Telón.

                                                                          ACTO III

               Escena I. Mismo escenario, con muchas flores. Una enorme libélula subraya la fantasía imperante. Mujeres flirtean con un demonio que no las asusta; la música es grata y melódica. Pero sucede algo que va a cambiar las cosas: tras largo viaje y siguiendo indicios, llegan dos cruzados cuya obligación es encontrar a R y convencerlo de la necesidad de dejar a A y retornar a su destino: ser figura esencial en la conquista de Jerusalén. Son Carlo (C, Banks) y Ubaldo (U, Kobie Van Rensburg). A Banks ya me referí; Van Rensburg es una personalidad de cierta importancia, nueva para mí. Nació en 1969 en Johannesburg (África del Sur). Se dedicó a la música barroca y del bel canto, como tenor y como régisseur; incluso fundó su propia compañía en Berlín. Del 2000 al 2009 realizó importantes grabaciones con la dirección de René Jacobs: "Madrigali guerrieri ed amorosi" de Monteverdi, "Griselda" de A. Scarlatti, "Saul" y "Messiah" de Händel; con Curtis "Alcina" de Händel; con Gardiner cantatas de Bach; con Al Ayre Español "Rodrigo" de Händel. En el Met cantó "Idomeneo" en 2006; en Halle puso en escena y cantó "L´Orfeo" de Monteverdi; cantó muchos roles mozartianos: Don Ottavio, Tito, Tamino, Bastien; dos de Händel, "Rodelinda" y "Acis and Galatea"; y "La Calisto" de Cavalli. También puso en escena "Ariodante" de Händel. Alto y con aspecto nórdico, su voz es madura, de buen volumen, afinada pero sin dulzura, bastante distinta que la de Banks. Al llegar al Palacio, les parece muy bello pero se desencantan al ver al demonio. En un dúo agradecen la ayuda de Ascalón (personaje que no aparece) y narran que vencieron a una serpiente pitón. Entran las ninfas y cantan "Todo aquí es placer, paz; es el lugar del amor; el infierno no llega" (falso). "Renace la edad de oro". Embobados, les sacan el escudo y la lanza y se dejan llevar, pero U reacciona y las echa. Y comenta que ahora G está dispuesto a perdonar a R. Ven a R y A y se esconden. Un expresivo dúo de los amantes, con solo de violín, se denomina "Dulces cadenas". Es buen momento para referirme a Lawrence Brownlee, que es sin duda un notable tenor belcantista de muy seguros agudos y atrayente timbre, además de ser un  hábil actor; es tabú en Estados Unidos mencionar que se trata de un artista negro; a mí sólo me molesta que ningún negro sería un cruzado y la historia tiene que ver con los cruzados. El hecho es que forma con Fleming una dupla muy musical y físicamente convincente. Podrán decir que Fleming no es una especialista de coloratura y es cierto, pero lo hace bastante bien y el encanto de su persona es compensatorio. Al final del dúo ella le dice a R que debe atender un asunto importante y pronto volverá (no queda duda en el contexto que estará tramando algo con Hidraot pero también que no sabe que C y U están cerca de R). C y U se encuentran con R, le hacen ver su aspecto "florido" y R se avergüenza. Notable Trío de tenores, uno de los momentos más atrayentes de la obra, muy bien cantado por los 3. R decide ir con ellos pero admite que A lo ha conquistado; lucha contra eso gracias al apoyo de los amigos. "Virtud y valor contra este amor terrible". Los sigue y cuando Amor intenta evitarlo R lo tira al suelo. Al volver A se da cuenta de lo que pasó y con angustia expresa: "¡He perdido mi poder! Debo ir a buscarlo". Al ver a R con sus amigos  reacciona: "¡Invoco al poder infernal!" Pero ni las Furias le contestan.

               Cuadro II. Están nuevamente en el desierto. Los 3 cruzados están juntos pero R se siente débil. Aparece A. U: "Si la rechazas serás el más gran héroe". A: "Sólo pido ir contigo; te seguiré en las batallas, seré tu sirvienta"; él duda. Aria de A, tan distinta a las otras: música dramática y  desesperada, la maga está realmente enamorada  y R sin duda también lo está; cae al suelo. Fleming deja de lado su dulzura y suplica con fuerte tensión nerviosa.  U y C fuerzan a R a partir y dejan atrás a A. Monólogo de ella: pide Venganza; aparece ese monstruo (el bailarín Isaac Scranton). Amor intenta calmarla pero A ordena a las Furias: "¡Destruyan todo!", y en efecto, en una visión bien lograda, el Palacio de la montaña se destruye. Telón final.  

               Dos reflexiones finales. La maga está confabulada con Hidraot y pretende vencer a los cruzados; pero su amor por R es auténtico, aunque lo retenga con magia; a su vez él se enamora y sólo cuando dos cruzados le hacen entender que si no vuelve será considerado traidor y lo presionan fuertemente él se va con ellos, muy a su pesar. Todo esto es invento de Tasso, que sabe que un líder cruzado tiene un solo destino: intentar la toma de Jerusalén. Se puede dudar de ciertos aspectos de esta régie, sobre todo en el Ballet, ya que la presencia divertida de demonios es de opereta, como lo supo Offenbach, pero la opereta ni existía como género cuando Rossini escribió "Armida" y los demonios aquí son demasiado cómicos y esto contradice la angustia final de la maga. De modo que es una obra con sus más y sus menos, pero el balance final es que vale la pena conocerla: hay suficiente buena música para perdonar sus fallas. La segunda reflexión es que me vino a la memoria "Tannhäuser", una obra trágica basada en el extraño amor unilateral de Venus (la diosa del amor es promiscua por naturaleza) y la mezcla del mito con la religión cristiana con un Papa que cree en la existencia de Venus y no perdona a Tannhäuser, llevando al sacrificio de Elisabeth. Y en el simbólico final Tannhäuser muere tras decir "¡Elisabeth!" y Venus se retira frustrada. En ambas obras está el cristianismo en su versión más exigente, con o sin guerra.

Pablo Bardin