viernes, agosto 19, 2022

CONCIERTOS 4 y 5 CON BABAYAN Y ARGERICH

               En el Concierto Nº 4 del Festival tocó el piano Sergei Babayan, de amplia carrera pero nuevo aquí. Y en el Nº 5 tocaron Martha Argerich y Babayan. Lo particular del Nº 5 fue que Argerich tocó todas las obras y que salvo un Concierto de Mozart, todas las restantes obras fueron de Prokofiev en arreglos de Babayan.

               Armenio, estudió en el Conservatorio de Moscú con Mikhail Pletnev. Colaboró con directores como Pappano, Neeme Järvi, Temirkanov y Sokhiev. Trabajó con Valery Gergiev numerosas veces, incluso el Festival Internacional "Estrellas de las Noches Blancas" y en el Teatro Mariinsky.  Se presentó en Londres en el Centro Barbican con la Sinfónica de Londres, tocando solo en el Wigmore Hall; en el Théâtre des Champs-Ëlysées de París y la Filarmónica de Radio Francia, el Festival de Salzburgo y el Festival Gergiev-Filarmónica de Rotterdam, donde fue artista residente. En Alemania tocó con la Orquesta de la Gewandhaus de Leipzig, la Sinfónica de Bamberg, la Orquesta de Cámara Mahler, el Prinzregententheater de Munich, la nueva Hamburg Elbphilharmonie. Se presentó en el Concertgebouw de Amsterdam, el Konzerthaus de Viena, la Tonhalle de Zürich, las Orquestas de Cleveland y Detroit, la Sinfónica de Toronto. Es artista exclusivo de Deutsche Grammophon; su último lanzamiento es "Rachmaninov". En suma, aunque desconocido aquí, Babayan es un artista importante desde hace al menos dos décadas. En la actualidad reside en New York y es ciudadano norteamericano.

               Como Babayan aquí es poco conocido, el Colón vendió a gente joven entradas a $ 200, y así el Teatro tuvo bastante gente. En lo anunciado de la Primera Parte eliminó 3 obras: una hubiera sido estreno: "Echoes of light" (2019) de Andrius Klabis. Y no tocó dos de los arreglos de Liszt sobre Lieder de Schubert: "Ständchen" y "Aufenthalt" (de "Schwanengesang"); probablemente porque el programa era muy largo. No me satisface la versión de Ferruccio Busoni de la Chacona de la Partita Nº 2 en re menor para violín solo, BWV 1004, de Johann Sebastian Bach. Me resulta inflada, ruidosa e innecesaria. Esa Chacona es un "tour de forcé" para los violinistas y justamente famosa. Tocada en el piano, eso sí, demostró que Babayan es un pianista poderoso. Las transcripciones de Franz Liszt para piano solo de los Lieder de Franz Schubert están bien realizadas, más allá de que nada es mejor que la versión original de canto y piano. Escuchamos de "Die schöne Müllerin" ("La bella molinera"), D. 795, "Der Müller und der Bach" ("El molinero y el arroyo"), de pura belleza y finamente tocada; "Gretchen am Spinnrade" ("Gretchen en el torno de hilar"), la asombrosa versión schubertiana a los 18 años del Lied sobre el "Fausto" de Goethe, en la que Babayan supo llevar la música hasta un punto máximo cuando Greta para el torno en plena obsesión de su amor a Fausto; luego retoma entristecida la melodía, suavemente. Y "Auf dem Wasser su singen" ("Cantando en el agua"), D. 774, en la que tanto Schubert como Liszt descuellan en su evocación musical del agua, aunque Liszt le agrega bastantes "fiorituras", hábilmente tocadas por Babayan.

               Rachmaninov es un entusiasmo especial de Babayan, como lo indica que grabó un disco con su música.  Eligió tres de sus obras más difíciles y rápidas: el "Étude-tableau" en Mi bemol menor, op. 39 Nº5; y dos de los "Seis momentos musicales" op. 16, obra juvenil: Nº 2, en Mi bemol menor; y Nº 6, en do mayor. Sus versiones fueron muy intensas y románticas; sus manos son grandes y cumplen sin dificultad con las décimas que escribió el compositor, gran pianista en su época.  Terminó así la Primera Parte, donde lo aplaudieron a destiempo muchos de esos jóvenes que pagaron poco para verlo y no tienen noción de qué puede hacerse y qué no.

               Tras el Intervalo volvió a Liszt, con una de sus obras más difíciles, la Balada Nº 2, en Si menor, S. 171, donde la mano izquierda retumba como bomba, y así sonó en la interpretación de Babayan. Terminó el programa con una de las más arduas e importantes obras de la juventud de Schumann: la "Kreisleriana", fantasía para piano, op. 16, en la que el compositor va de su lado sereno al apasionado. En traducción del texto alemán, el Nº 1 está marcado "Agitatissimo", el III, "Molto agitato" y el Nº VII, "Molto presto". El artista por cierto cumplió con los lentos del lado sereno (Eusebius) y tocó de modo brillante los fragmentos rápidos (Florestan).

               Como pieza extra optó por música bella y melancólica; confieso estar inseguro de si fue de las "Variaciones Diabelli" de Beethoven o de las "Goldberg" bachianas.

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               El Concierto Nº 5 fue un recital a 2 pianos entre Martha Argerich y Sergei Babayan, en donde salvo una obra de Mozart todo fue Prokofiev en arreglo de Babayan; ambos artistas los grabaron hace pocos años y demostraron ahora un estado perfecto, casi prodigioso en cuanto a ella, que a 81 años no ha perdido nada de su impresionante seguridad y fuerza. Tengo una opinión particular respecto al ballet "Romeo y Julieta" de Prokofiev: es la mejor obra larga de ballet del siglo XX. El compositor realizó una suite para piano muy bien realizada aunque ni siquiera él puede hacer olvidar la espléndida escritura orquestal. Las 10 piezas de "Romeo y Julieta" para piano son el op.75 y fueron realizadas en 1937. Las realizadas por Babayan para 2 pianos son 12 y sólo algunas provienen de la selección de Prokofiev. Incluso creo que hay más disonancias en algunos de los arreglos de Babayan que las realizadas por el compositor. El Prólogo suena muy duro, como diciendo que la obra termina mal. La "Danza de los caballeros" y el "Baile matutino" tienen carácter pero no violencia, que en cambio es evidente en "IV: Disputa". La Gavota es suave. El VI es largo: "Julieta de niña – La enfermera entrega la carta de Julieta a Romeo". De VII a X la música tiene carácter pero no violencia: "Baile folkórico; Bailar con mandolinas, Serenata matutina, Baile de 5 parejas". XI, apasionado: "Romeo y Julieta antes de partir" (presumo que Romeo). Y XII, terrible y violento: "Muerte de Teobaldo", donde asombró la garra de Argerich a la edad que tiene.

               Estos artistas que acababan de mostrar tanta intensidad cambiaron por completo en una deliciosa versión de la Sonata para 2 pianos en re mayor, K. 448, de Mozart. Perfectos en I, Allegro spirito y II, Andante, demostraron su enorme técnica en el Allegro molto final, rápido y con alegría contagiosa.  

               Pero fue fascinante la combinación de obras de Prokofiev en inteligentes arreglos de Babayan, todos tocados por ambos con toda la intensidad de gente joven. Algunas músicas son poco conocidas. Rara vez viendo una función teatral o las varias películas sobre "Hamlet" hubo tal impacto como "El fantasma del padre de Hamlet", de la música incidental op. 77; no escuché otras versiones pero no tengo ninguna duda: Argerich-Babayan narraron el episodio con la mayor energía. Sí tengo la Música incidental para "Eugen Onegin", op. 71, en la que se aprovecha el baile del Segundo Acto para componer muy gratas Mazurka y Polka, tocadas con exacto conocimiento de estas dos formas polacas. Y por ende, ello también se aplica a la "Polonesa" de "La dama de picas" ("Pique Dame"), op. 70, esa ópera admirable que pudimos ver en dos años distintos en el Colón y que tiene muchas grabaciones. No conozco los "Dos valses de Pushkin", op. 120, obra tardía de Prokofiev; escuchamos el Vals Nº 2, de especial carácter ya que está en do sostenido menor. En "Guerra y Paz", sobre Tolstoi, hay danzas en "Paz", como el Vals de Natasha y Andrei, finamente realizada por los intérpretes. Pero así como el fragmento de "Hamlet" fue tétrico, otro fragmento de "La dama de picas", "La idea fija", es la que llevará a la muerte al protagonista y fue un final poderoso.

               El público quedó entusiasmado y pidió alguna pieza a Argerich, pero ella insistió en que fuera Babayan, que tocó una pieza larga muy expresiva, la Barcarola de la Suite Nº 1, op. 15, de Rachmaninov.

               Por último, vale la pena señalar que los dos pianos fueron ubicados durante la Segunda Parte de tal manera que ella tenía el piano colocado de la forma habitual, pero el de Babayan estaba en sentido contrario, aunque los artistas se veían perfectamente.

Pablo Bardin

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