miércoles, septiembre 27, 2023

Rachmaninov Concierto 2


El segundo concierto de la serie Rachmaninov tuvo lugar el sábado 23 de septiembre
en el Teatro Coliseo. Y en efecto se basó en el Nº 2: el Concierto Nº 2 para piano y orquesta y
la Sinfonía Nº 2. Actuaron el pianista Nelson Goerner y el director de orquesta Srba Dinic.
Bien se sabe que el Concierto para piano Nº 2, en Do menor, Op. 18, tuvo un gran
´éxito. Sus movimientos son: "Moderato", "Adagio sostenuto" y "Allegro scherzando". La
orquesta tiene la misma importancia que el piano y las melodías se desarrollan allí con toda
naturalidad, como él mismo lo escribió. El problema comunista hizo necesario desterrarse a
otros países en Europa o luego en Estados Unidos. Fue allí donde grabó sus conciertos con la
Orquesta de Philadelphia, primero con Stokowski y luego con Ormandy. Él admitió que tenía
admiración por Tchaikovsky y Rimsky-Korsakov, pero sin embargo su música no imita, y la
seguridad técnica es indudable. Lo habían castigado por su Primera sinfonía injustamente, el
Dr. Dahl lo ayudo psicológicamente, y Rachmaninov en el Concierto Nº 2 lo dedicó al Dr. Se
estrenó en octubre de 1901 tocando el compositor, que tenía las manos largas similares a Liszt
y pronto fue considerado como un gran pianista; más tarde en su vida grabó grandes discos de
otras músicas, como el "Carnaval" de Schumann. Goerner tiene justa fama europea y amistad
con Martha Argerich; sin duda es nuestro mejor pianista actualmente. En el Concierto Nº 2 fue
respaldado por la firme tarea del director, Srba Dinic (que es serbio, parecido a su nombre). Así
pude escuchar una gran versión a mis 84 años, y me di cuenta de que yo de niño había
escuchado en discos de pasta a nada menos que Artur Rubinstein. En discos de excelente
calidad Vladimir Ashkenazy grabó los cuatro conciertos y la Rapsodia sobre un tema de
Paganini, acompañado idealmente por André Previn y la Orquesta Sinfónica de Londres. He
tenido la alegría de escuchar a Ashkenazy con una calidad similar a la del propio creador. Pero
volviendo al concierto, la gran sala del Coliseo estuvo prácticamente llena y se aplaudió con
entusiasmo (erróneamente después del primer movimiento). No logré tener el dato exacto de
la pieza extra pero me resultó muy Rachmaninov; bastante extensa y brillante, fue tocada
admirablemente.
El Concierto se había postergado 10 minutos debido a la llegada tardía de un grupo
bastante grande. La magnífica Sinfonía Nº 2 en Mi menor, Op. 27, es extensa. El director tuvo
un muy cuidadoso control de la orquesta, y pese a la sequedad de la sala se escuchó muy bien.
Tiempos cabalmente elegidos, hábil intensidad en varios momentos, música de notable belleza
alternando con dramática sensación, la sinfonía se escuchó de manera poderosa en muchos
momentos pero también hubo la música sensible del tercer movimiento. En suma, Dinic es un
artista de firme seguridad y su éxito ante el público fue entusiasta por varios minutos.
Pablo Bardin

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