jueves, junio 23, 2022

TRES SCHEHERAZADES POR LA SINFÓNICA JUVENIL SAN MARTÍN

               Pasaron 3 años sin que yo haya visitado la sala principal de la Facultad de Derecho. La última vez que fui las butacas estaban muy destartaladas. Por supuesto, el Covid afectó la actividad musical que año tras año permitía escuchar música en vivo tanto en la sala de cámara como en la principal. Y bien, la idea de poder escuchar 3 Scheherazades en el mismo concierto me resultó irresistible y muy típica de Mario Benzecry, que tantas veces ha imaginado conciertos de especial interés y novedad, además de ser difíciles.  Título completo: Orquesta Sinfónica Juvenil Nacional "José de San Martín". Benzecry la fundó en 1994 siguiendo la base venezolana de conciertos juveniles, y nunca la abandonó pese a serios problemas de dinero para mantenerla. Por suerte "fue relanzada en 2013 bajo el auspicio del actual Ministerio de Cultura". Y pese a los cambios de partido, se ha mantenido. La Orquesta tiene nada menos que 90 integrantes y una característica muy particular: un Cuerpo de Profesores de gran calidad enseña a los jóvenes; son 13 y tienen figuras de la categoría de Araujo en violoncelo, Natalia Silipo en Maderas, Fernando Ciancio en Metales y Daniel Robuschi en violín. Y el arreglo en años recientes (salvo el Covid que paralizó todo durante casi 2 años) fue y es que la Orquesta toca los sábados a las 18 en la Facultad y al día siguiente en la Sala grande del CCK. Tuve la grata sorpresa de encontrarme con butacas nuevas en perfecto estado. Los conciertos son gratis en ambas salas y meramente se hace cola; hay intervalo.

               Benzecry, octogenario, se mantiene físicamente muy bien y parece 20 años menos. La Primera Parte fue dedicada a Maurice Ravel: fue primera audición dirigida por Benzecry en 2017 en la Ciudad de Buenos Aires "Scheherazade", Obertura feérica, que data de 1898 (Ravel tenía 23 años). Benzecry explicó las 3 Scheherazades" con su habitual claridad y síntesis. Esta Obertura no fue aceptada cuando se estrenó (injustamente) y quedó fuera de toda ejecución hasta 1975. En el Grove de los años 50 figura "Unpublished" ("Sin publicar"). Vale la pena mencionar que Ravel fue rechazado 3 veces para el "Premio de Roma" con estas cantatas, también "Unpublished" según Grove: "Myrrha" (1901), "Alcyone" (1902) y "Alyssa" (1903). Salvo un aria de "Alcyone", no encontré nada más en el catálogo R.E.D. 2000. En cambio, hay nada menos que 5 grabaciones de "Shéhérazade" (como se escribe en francés), aunque en grabaciones de más de un CD: Ulster Orch, Y. P. Tortelier; Chandos (4). Orq. de París, Martinon, 1970; EMI (2). Orq. Fil. de New York, Boulez; Sony (3). Orq. de Minnesota, Oue; 1996; Reference Recordings (Oue nos visitó 2 veces). Orq. Sinf. de Londres, Abbado; Deutsche Grammophon (2). En suma, es novedad aquí pero no en Europa ni Estados Unidos. No la conocía y me resultó extensa y atrayente (unos 16 minutos), con ideas muy personales ya presentadas con aspectos impresionistas (pese a que no fueron amigos, se admiraron mutuamente con Debussy; Ravel dijo en 1923 respecto a la segunda Shéhérazade: "la influencia, al menos espiritual, de Debussy es bastante visible").

               La segunda "Shéhérazade" es de 5 años más tarde, 1903, y tiene textos de alguien que usaba un curioso pseudónimo wagneriano: Tristan Klingsor. Pese al título, no hay nada de "Las mil y una noches" aunque sí de un ambiente musulmán; se inicia con "Asie", donde la que canta se imagina un mundo de la India; da toda una serie de "yo quisiera" esto o aquello, hasta que pasa a cantar sobre los asesinos en un fragmento bastante tétrico; luego se calma. Es más extensa que las otras dos canciones juntas. "La flauta encantada" en efecto le da valor especial  más hindú que musulmán, breve y de mucho encanto. Y finaliza con "El indiferente", donde ella trata de atraer a un muchacho pero éste es en efecto indiferente y ella lo admite en un suave cierre. Negativo: no hay manera en la Facultad de Derecho de traducir en lugar visible una música con texto de otro idioma; no creo que haya habido en el público mucha gente que conozca lo que se va contando, y además son muchos los que aplauden donde no se debe, al final de las dos primeras canciones, y luego en Rimsky-Korsakov. Pero tuvimos a una talentosa artista de gran carrera: la soprano Jaquelina Livieri, de buen francés y muy segura musicalmente.

Bien acompañada por la orquesta, fue una grata experiencia. No dejé de recordar a Régine Crespin, sin embargo, en 1969, con Calderón acompañándola con la Sinfónica Nacional.

               Por supuesto, "Shéhérazade" es la obra máxima de Nikolai Risky-Korsakov. Su op. 35 fue escrito en 1888 cuando ya había estudiado el tratado de orquestación de Berlioz, que había visitado Rusia; le dio una sólida base para imaginar un tipo propio de orquestación; pronto fue considerado el más importante del llamado Grupo de los Cinco, tanto con sus obras sinfónicas como con sus óperas. Su único rival, de gran talento pero diferente, fue Tchaikovsky. En 1973 yo trabajaba en el Colón y le pedí al muy admirado Smetácek que dirigiera "Shéhérazade" y lo hizo con notable calidad. La obra dura 45 minutos (p.ej., en la extraordinaria grabación de Stokowski).

En el mismo año escribió el Capricho Español y "La gran Pascua rusa". Tenía 44 años y estaba en su plenitud. La obra tiene 4 partes y cada una cierra. La primera: "El mar y el barco de Simbad: Largo e maestoso-Allegro non troppo". Este primer movimiento se inicia con un ataque violento del visir que, según "Las mil y una noches", obligaba a las mujeres a contarle cuentos y si no estaba satisfecho ordenaba matarla…Pero pronto escuchamos la música de Simbad, personaje que el cine aprovechó en célebres obras. Tanto aquí como en las siguientes partes hay arduos solos del primer violín, correctamente tocados más que brillantemente. La segunda parte es mucho más serena: "La historia del príncipe Kalendar: Lento-Andantino-Allegro molto-Con moto". Impresiona el uso del compositor de distintos instrumentos y combinaciones de gran belleza. Tercera parte: "El joven príncipe y la joven princesa: Andantino quasi allegretto-Pochissimo più mosso", también es música dulce y fina. Pero la Cuarta parte es muy distinta. Se inicia con un "Festival en Baghdad" virtuosístico y brillante, muy rápido. Pero se combina de manera asombrosa con el fff siguiente: "El mar. El barco se estrella contra un acantilado coronado por un guerrero de bronce: Allegro molto-Vivo-Allegro non troppo maestoso". La densidad dramática es tremenda, pero eventualmente amaina y la obra termina aliviada, como si los tripulantes estuvieran serenándose tras el grave peligro. El compositor en sus óperas también demuestra su facilidad para evocar la naturaleza. Yendo a esta versión, me pareció muy meritoria: con muy buena dirección, los jóvenes respondieron con notable firmeza, con sólo mínimos detalles mejorables en lo que fue en general una ejecución de calidad y fuerza.

Pablo Bardin   

               

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