lunes, marzo 10, 2008

EL CALVARIO DEL COLÓN

Durante semanas después de la asunción del mando de Mauricio Macri en la Ciudad y de Horacio Sanguinetti en el Teatro Colón, cundió una ansiosa expectativa ante el pertinaz silencio y los continuos rumores que describían un Master Plan paralizado desde hacía meses . Cuando finalmente tuvo lugar la conferencia de prensa de Macri y Sanguinetti (el 13 de febrero en ambiente de horno, la rotonda de ballet) fue terrible la noticia, si bien lógica: el Teatro reabrirá sólo en 2010.

Ya desde la convocatoria a los periodistas las cosas anduvieron mal: fuimos citados a las 18 por la entrada de Cerrito: la realidad fue que Macri empezó antes, a las 17,50, y la entrada fue por Tucumán. Puede parecer menor pero no lo es: muchos llegamos a la hora para encontrarnos con que Macri ya había terminado de hablar y tenía la palabra Sanguinetti. Charlas posteriores con asistentes que llegaron antes me reconstruyeron el negro panorama.

Al parecer Macri llegó a las 17,20 y lo llevaron a recorrer las obras (con casco) antes de sentarse a la mesa y empezar su alocución. Lo que se dijo fue complementado por una enorme carpeta con información somera sobre el Master Plan, la autarquía y el reordenamiento interno, y luego en gran detalle no sólo la temporada 2008, sino también (hasta con fechas) las de 2009, 2010 y 2011. Naturalmente los artistas sólo están apalabrados, pero de todos modos se trabajó mucho en estos meses para armar tanta programación. La calidad de la misma es otro cantar. Fuertemente conservadora, sólo es destacable el estreno de "Billy Budd" de Britten entre múltiples repeticiones de títulos trillados y alguna exhumación verista de Cilea ("L' Arlesiana") y Mascagni ("Isabeau"). En cuanto a artistas la renovación parece exigua, con muy pocas figuras de relevancia pese a la proclamación de Sanguinetti que el Colón debe volver a ser un gran teatro internacional. Mencionaría a Guleghina, Valayre y Graham. Son ignorados repertorios como el bel canto serio, el Barroco, la opereta, la ópera rusa.

En 2008 la cuota de renovación procederá de la Opera de Cámara, con títulos como "Il mondo della luna" (Haydn) y "Le devin du village" (Rousseau), y el CETC nos hará conocer una humorada de Marta Lambertini ("Cenicientaaaa!"). El Ballet será de una rutina apabullante. La Filarmónica , nuevamente bajo el mando de Arturo Diemecke, en una programación menos valiosa que la de 2007 (eran entonces las ideas de Julio Palacio), sin embargo incluye interesantes homenajes a Vaughan Williams, Messiaen y Rimsky-Korsakov, y hay dos sesiones honrando a Franz-Paul Decker a 40 temporadas de su debut aquí. Conoceremos teatros como el 25 de Mayo en Villa Urquiza y el Bristol en Martínez. Y el Coliseo, descartado para ópera por Sanguinetti, albergará conciertos de la Filarmónica, aunque la mayor parte será en el Opera.

La Orquesta Estable será dirigida sobre todo por Carlos Vieu en repertorio tradicional, y tendrá frecuente colaboración del Coro. Si usted quiere ver ópera "grande" tendrá que trasladarse a San Nicolás a ver "Manon Lescaut".

Son éstas algunas consideraciones generales sobre la programación, pero resultan mucho menos importantes que las conclusiones que surgieron de la conferencia de prensa. Y a ellas voy.

1) Apenas dos semanas antes de la conferencia, arreciaban las denuncias de irregularidades con respecto al Master Plan y a las numerosas empresas que intervienen en las licitaciones (se mencionaban sesenta). Sin embargo, Macri confirmó a Sonia Terreno al frente del equipo del Master Plan, y consideró que hay que pensar hacia el futuro sin detenerse en los errores del pasado. No se dieron a conocer los resultados de la auditoría realizada a Terreno y sus colaboradores. El Jefe de Gobierno se comprometió a que el Master Plan entregue el Teatro en funcionamiento para la temporada 2010. Consecuencia inmediata: ¿qué pasa con 2009, ya que Sanguinetti anuncia una temporada con títulos como "Lohengrin"? Recordemos que el Director del Colón aseguró que considera inadecuado al Coliseo por acústica e instalaciones y que sólo haría temporada en el propio Colón... Cuando asumió en Diciembre ya anunció 2009: ¿habrá sabido ya entonces que no contaría con el Colón? Y ahora que lo sabe, ¿en qué teatro (o teatros) hará la temporada? Porque si usa el Coliseo será patente la invalidez de la excusa para no hacer temporada en 2008.

2) El otro motivo que había dado Sanguinetti para cancelar la temporada 2008 era que, debido a las intimaciones de jubilación enviadas por Telerman en las postrimerías de su mandato, los cuerpos estables quedaban incompletos y en consecuencia inoperantes. Pero hay aquí una verdad de Perogrullo: si a una orquesta le faltan veinte ejecutantes repartidos entre diversos sectores, no sólo no puede hacer ópera, tampoco conciertos, y sin embargo ya los hay programados para Marzo. ¿Cómo se entiende que además Macri diga taxativamente en la conferencia que no habrá más contratados, que todo será por concurso?

La realidad es que la situación tiene sólo dos soluciones: o contratar hasta que se hagan los concursos, o prolongar la estadía de los presuntamente exonerados por Telerman hasta que sean reemplazados. Pero en cualquiera de las dos opciones, se hubiera podido hacer la temporada operística.

3) La realidad oculta parece ser otra: gastar menos en espectáculos durante 2008 porque habrá que cargar con una pesada herencia muy costosa : el Master Plan. He tenido acceso a un carpetón con todos los cruces de correspondencia de la Comisión de Seguimiento de la Legislatura con respecto al Master Plan y allí es inequívoco el reconocimiento que los 25 millones de dólares originales se han más que duplicado a la fecha. Si es cierto, como dijo Macri, que sólo el 30 % de la obra total está terminada, podrá colegirse que probablemente se gasten entre 60 y 70 millones de dólares más para finiquitarla. La temporada hubiera costado unos 20 millones. Esto no fue admitido públicamente, pero es probablemente la verdadera razón, en vez de las muy endebles que dio Sanguinetti.

4) La programación hasta 2011 contiene al menos un aspecto reconfortante: el Colón seguirá siendo un teatro de ópera (se presume con actividad complementaria de ballet y conciertos clásicos). Teniendo en cuenta que circularon ominosas versiones de convertirlo en un teatro multiuso con música popular, congresos y convenciones, es de esperar que no haya más trasgresiones que las que hubo en los períodos de Ibarra y Telerman. Por otra parte, sigue en pie el proyecto de un montacargas muy grande que permita el acceso de contenedores del mayor tamaño, lo cual agudiza el miedo de los técnicos del Colón ante la amenaza de tercerización que ello implica y la eliminación de la producción propia. Pero también es verdad que podría ocurrir en cambio un proceso de canje entre producciones extranjeras y las del Colón. Sin embargo, la gente del Teatro recuerda el traspié de Macri cuando en Julio pasado expresó que el Colón podría funcionar sólo con 700 personas; luego lo desmintió pero muchos no le creyeron. Y además recordaron su apoyo al tan controvertido ex Director General del Colón Pablo Batalla, que sigue siendo fuertemente resistido por la evidencia de sus acciones que derivaron en múltiples juicios contra el Teatro. Sin embargo, ésta es la persona nombrada por Macri Subsecretario de Gestión Cultural. Macri, con todo, no le permite injerencia directa a Batalla (por el momento Sanguinetti responde a Macri sin la intermediación de Batalla ni del Ministro Lombardi, de Cultura pero de Turismo...) porque está en proceso la Ley de Autarquía pedida por Sanguinetti y Macri está de acuerdo. Sin embargo, no se conoce el proyecto de ley, y todo depende de una buena redacción: debería darle suficiente dinero y horizonte en tiempo y forma para ser útil (la autarquía no es una panacea: vean lo que le pasó al Cervantes...).

5) Queda ahora por saber cómo se actuará en forma inmediata para desatascar la parálisis que afecta al edificio del Colón, aunque Sanguinetti la niegue absurdamente. La confirmación de Terreno tiene una sola cosa buena: ganar tiempo. En efecto, si se instalara un mejor equipo de trabajo, les tomaría varios meses estar bien empapados de la realidad. Macri mencionó la necesidad de un recálculo con respecto a las licitaciones faltantes y quedó implícita la formulación de un nuevo calendario que permita llegar a 2010 con el teatro operable. Pero en la conferencia admitió, ante un planteo del fotógrafo del Colón Máximo Parpagnoli (el más informado y articulado portavoz del personal), que sólo si hubiera cosas muy gruesas se recurriría a la Justicia. Y el texto en la carpeta dice: hasta 2006 hubo "excelentes resultados" y hay ahora "en ejecución" varias tareas importantes. Pero "en el 2007 comienza un proceso de constante desfinanciación". No se mencionan las controversias con respecto a los montacargas o los textiles y presumiblemente se hará lo que decida Terreno sin tomar en cuenta las objeciones de críticos del Master Plan como Teresa Anchorena o Fabio Grementieri. Pero hasta los opositores admiten que ciertas tareas artesanales ya realizadas llegaron a buen puerto. Sólo cabe desear que la Comisión de Seguimiento, que incluye a tres personas del PRO, controle con exactitud al Master Plan en estos próximos meses, en coordinación constante con el Ejecutivo. Y que se eviten desatinos en lo que falta, puesto que se lograron parar en meses anteriores (como la rotura del muro histórico).

6) Un asunto sobre el cual se necesitan aclaraciones oficiales: la intervención del BID (Banco Interamericano de Desarrollo) en el Master Plan. El organismo internacional había ofrecido un préstamo contingente (50 % en préstamo blando y 50% puesto por el Gobierno) y poco antes de que venciese, el ofrecimiento finalmente se aceptó. Durante los primeros años del Master Plan se liberaron varios tramos del préstamo, pero en 2005, según trascendió, el disgusto del BID por el desvío del préstamo hacia otros usos hizo que se interrumpieran las remesas. Macri pareció mal informado al respecto y dio a entender que no se había usado ese préstamo; es muy distinto que el BID lo haya suspendido por los motivos apuntados.

Lo mejor que puede esperarse para los próximos meses es que se reencauce el Master Plan y que se cumplan los modestos planes de conciertos, ballet y ópera de cámara. Algo de actividad es mejor que nada. Y después de todo, el Colón ha perdido posición relativa: hay más de veinte proyectos de ópera "no Colón" con orquesta en esta temporada dentro del área de influencia de la Ciudad de Buenos Aires. Es interesante pensar que si esta crisis hubiera ocurrido quince años atrás esto no hubiera sido así. No todo está perdido en nuestra cultura. Pero por supuesto, muy poco de esa actividad, con frecuencia valiosa y meritoria, tiene el gran nivel internacional al que debe aspirar una ciudad como la nuestra y que sólo el Colón puede dar. A mediano plazo, ojalá retornemos a esa tradición.

Para la Revista Cantabile de Marzo.

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